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Lectura serena del libro de sor Lucía Caram

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Otra penitencia más he realizado, invitado por mi amigo suministrador de las novedades editoriales más candentes. Se trata del libro de sor Lucia Caram, titulado Mi claustro es el mundo, editado por Plataforma.

El libro tiene un denominador común valiente:

Es la explosión de los sentimientos de una religiosa dominica contemplativa, de origen argentino, afincada en tierras catalanas.

Sin embargo, el texto tiene un déficit inmenso: No posee ningún compromiso con la Iglesia Católica, con su instituto religioso y con los votos de pobreza, castidad y obediencia.

Este libro lo podía escribir cualquier cooperante de una organización no gubernamental sin lazo alguno con el sentido cristiano de la vida.

A mí entender este libro expresa estos aspectos:

1.- La vida contemplativa religiosa no está en la calle, en el mundo, sino en el recogimiento, el silencio, la pobreza, la humildad y la sencillez.

Cuando he terminado de leer esta obra firmada por sor Lucia descubro que está a años luz de la verdadera vida religiosa contemplativa reconocida por la Iglesia Católica.

2.- En la Iglesia Católica la vida contemplativa tiene su centro en Cristo, Camino, Verdad y Vida, que una religiosa busca en la soledad de la oración y de la contemplación dentro de los muros del edificio monástico.

Cuando he terminado de leer esta obra firmada por sor Lucía descubro que, más parece una monja de vida activa quien se expresa en esas páginas escritas.

3.- La vida religiosa activa está fomentada por la Iglesia Católica en infinidad de congregaciones religiosas femeninas que atienden a los sectores más pobres y carentes de la vida dignamente humana.

Cuando he terminado de leer esta obra firmada por sor Lucía descubro que ha equivocado su sendero de consagración religiosa. Debería haber comprometido su vocación religiosa con un instituto de vida activa hubiera sido más consecuente.

4.- Los campos donde se mueve la vida religiosa femenina en la Iglesia Católica es siempre estar escondida, conociendo que el grano de trigo si no muere no fructifica.

Cuando he terminado de leer esta obra firmada por sor Lucía descubro que las luces del neón, las alcachofas del micro y cierta soberbia larvada, se esconden en las páginas publicadas por la editorial Plataforma.

5.- Un dato esencial de la vida religiosa femenina en la Iglesia Católica es la prudencia y la serenidad recta a imitación del Divino Maestro Jesús de Nazaret.

Cuando he terminado de leer esta obra firmada por sor Lucía descubro a una persona con un cierto grado de imprudencia y falta de serenidad en la locuacidad y en la actuación concreta del asunto determinado.

Conclusión

El título del libro debería ser: Una monja en la calle.

La secularidad que rezuma la obra es excesiva para estar firmada por una monja dominica de vida contemplativa.

Esta es mi humilde opinión sometida siempre a rectificar cuando ha de menester.

Tomás de la Torre Lendínez

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