Resuena el eco de las condenas a la mafia de San Juan Pablo II y del Papa actual. Los daños que hacen estos grupos organizados en la sociedad son criminales y devastadores. Con todo, cabe preguntarse: ¿Esas condenas atañen a la mafia instalada en el interior de la propia Iglesia Católica? Dentro de la comunidad eclesial existen dos tipos de mafia: La primera, está en los núcleos duros de los poderes eclesiales a nivel nacional, donde unos se tapan a otros, y mantienen un estatu quo en el que el beneficio es pingue hasta monetariamente, creando una red de soplones y chivatos que circulan como perico por su casa, llevando una carita de buenecicos con la que engañan a cualquier ignorante de la existencia de semejantes especímenes pegados como lapas a la fontanería del poder, que aunque cambien los titulares siguen sirviendo a los entrantes, como hacían a los salientes. La segunda, está en las entretelas de muchos eclesiásticos y laicos chupacirios, que están diseminados por la piel de toro española. Sus tácticas son mafiosas, sus condenas iguales, sus señalamientos de la aniquilación civil o eclesial de quien sea, lo hacen, no se paran en ningún stop por muy grande que sea el disco colocado en la esquina. Y siguen siendo los buenecicos. El aire de las criptas mafiosas es putrefacto, no abren las ventanas para ventilar, solamente saben ventilar no perder sus lugares de poder para seguir manteniendo sus posaderas en el machito del butacón cómodo con ruedas para tocar todos los palillos desde donde mandar sin ser vistos y organizar sin ser reconocidos. Y duran y duran, como aquellas pilas. ¿La condena les pilla, o tienen bula comprada mafiosamente para zafarse y salir silbando? Recomendación Invito a leer mi última novela titulada: Crimen en los Sementales Su lectura es gratis, pinchando aquí: http://marianojv.esy.es//novela.html Tomás de la Torre Lendínez
La mafia está condenada, ¿también, la eclesial?

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