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La firma de dos catetos

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Mis ojos han contemplado muchas firmas hasta la fecha. Unas han sido importantes y duraderas, otras han servido menos que el pito del sereno. Cuando contemplo la fotografía de la firma veo a dos catetos de pueblo pensando que van a comprar a medias un cortijo de olivos de regadío, con tierras de huerta por donde pasa un riachuelo, aprovechado para sacar hortalizas con las que alimentar una amplia cuadra llena de caballos de paseo, vacas bravas tetonas, gallinas cluecas, gallillos de pelea, conejos negros, pardos y blancuzos, que mastican sin llevarse ningún nabo a sus paletones para llenarse de gusto papilar, gorrinos que hozan sobre un charco inmundo en color y olor, y un perro guardián más necesitado de una perra que de una comida caliente. La firma ha sido observada por unos con un ataque de cuernos indebido e inexplicable, pues ellos son la salus populorum hispanorum, cuando nadie les ha dado tan alto honor nunca en la historia de la piel de toro. Todo lo contrario, son encuadrados entre los que nadie desea por tierras de las viejas colonias allende los mares. Pero como uno de los catetos firmantes ha flirteado con ellos, les ha dado concejos, no admiten que llegue el otro cateto, con sangre andaluza y catalana, quien se come la o de su nombre, porque le parece más coqueto, y les ha birlado la merienda firmando con el otro que no se come la o de su nombre. Unos aviesos, viejos, caciques, observan la escena de la firma, sienten su pelusa por no estampar su garabato en esos papeles, aunque creen que esa rúbrica durará menos que un bizcocho en la puerta de la entrada colegial. Porque esto es lo tengo en la retina: Un grupo de alumnos mal criados, maleducados, soberbios, egoístas, hipócritas, montaraces, garrulos, rústicos, cerriles, incapaces de mirar el bien común de la sociedad española, para la que salieron de las urnas elegidos por el voto libre de unos vecinos que esperamos mejores ejemplos de los que nos representan, dicen, en el palacio de la soberanía popular, un cuento cuyo sonsonete nos cantan para dormir el gran cortijo y sus animales estabulados. Tomás de la Torre Lendínez

Comentarios
0 comentarios en “La firma de dos catetos
  1. En España el mayor problema no está en los equilibrios políticos a lo que se pueda llegar y que en el caso del triángulo democrático acabará recayendo siempre sobre el cateto más largo dejando a la hipotenusa mayoritaria como simple comparsa. En cualquier caso, con una segunda vuelta esta cuestión queda solucionada.
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    El asunto de fondo es haber pasado de un polígono administrativo de cincuenta lados de similar longitud a otro de diecisiete de distinto recorrido. Si se trata de avanzar es siempre más eficaz el primero al segundo que por su propia irregularidad y menor número de lados tiende con más facilidad a estancarse y corromperse.
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    En la historia de España pueden encontrarse un sinnúmero de divisiones administrativas (romana, eclesiástica, visigótica, monárquica, imperial, napoleónica, liberal…) que son las que mejor reflejan el sentir e idiosincrasia popular a lo largo del tiempo. Sin embargo, la experiencia demuestra que cuanto menor es la unidad administrativa, con un evidente umbral mínimo, más fácil es su manejo y agilidad operativa.
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    La comunidad autónoma pretendía contentar a todos los españoles de todos los tiempos pero eso era imposible porque la densidad demográfica es la que, finalmente, determina el ente político. Dotar de más poder a la autonomía, restándola a la diputación, supondrá la muerte definitiva de España como Estado. Y eso es un peligro.

  2. Este par están al servicio del francés retratado a sus espaldas pero el pacto no funcionará porque no puede haber más que un lobo en la manada por mucho que parezcan, ambos, corderitos del mismo rebaño. La única persona que quiso atajar la corrupción en España fue José María Aznar y ya vimos las consecuencias de su independencia política: atentado de entrada y atentado de salida.

  3. El problema ante el que nos hallamos en estos momentos es que tenemos a los dos catetos pero nos falta la hipotenusa, la hipotenusa es fundamental para obtener el triángulo político que gobierne con estabilidad el pais aunque sea un par de primaveras. Seguro que no nos gusta el panorama político, pero ¿acaso avanzamos algo cargando contra las partes necesarias para resolver el problema? …Que continue la negociación política poco más constructivo se puede decir sin que el contrario enerve la vena de su sien.

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