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La España oficial y la España real

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A los políticos se les llena la boca afirmando que el Estado español es aconfesional. En la futura ley de libertad religiosa veremos lo que legislan.

Cuando uno lee la noticia titulada: ‘Un pequeño pueblo de Teruel no presentará candidatos a las elecciones municipales hasta que no se arregle el templo de la localidad’. Y leemos el texto, como lo pueden hacer ustedes mismos pinchando aquí la opinión es otra.

La opinión, por lo menos la personal, es que existe un divorcio entre la España oficial y la España real cada vez más grande. Esta separación ha sido constatada muchas veces.

Esta es una prueba de cómo el pueblo llano y local ama sus monumentos, por ejemplo, la iglesia parroquial cuyo derrumbre desean evitar; sus tradiciones, por ejemplo, la misa dominical preocupándose de que los asistentes no mueran cuando estén en el templo; sus relaciones con las administraciones, a cuyas puertas han llamado pidiendo dinero y han encontrado la callada por respuesta.

Y ante todo esto, han tomado una decisión propia de la tierra aragonesa: juntar sus cabezas, tanto las personales, como las partidarias, y no presentar ningún candidato a las elecciones municipales. Muy bien hecho.

Esta es la España real: se juntan todos los partidos; se olvidan de los debates sobre la confesionalidad y defiende en común su bella iglesia parroquial.

Y la España oficial, ahora, de vacaciones. Más tarde seguirán aumentando el divorcio con la España real discutiendo si son galgos o podencos.

Tomás de la Torre Lendínez

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