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¿Influye la economía en la elección del nombre de los hijos?

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¿Hay una relación entre la coyuntura económica y los nombres que los padres les ponen a sus hijos? En los años 80 y 90, las niñas se llamaban simplemente María, Laura, Cristina o Marta y los niños, Álvaro y José. Con el nuevo siglo, llegaron las Albas, las Danielas, las Martinas y las Carlas, rimbombantes símbolos de la burbuja de esplendor económico en la que levitó España. También el inevitable Mateo, que marcó toda una década.

Después de la crisis, se impone la sobriedad: Lucía y Hugo son los nombres de recién nacidos más frecuentes durante 2015, según los datos que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este miércoles.

Para saber más:

http://www.elmundo.es/sociedad/2017/05/24/592568e2468aebb57d8b45e6.html

Comentarios
5 comentarios en “¿Influye la economía en la elección del nombre de los hijos?
  1. Un estudio muy fehaciente. Los nombre de los hijos se ponen en oleadas, antes predominaban los nombres de los abuelos con preferencia los paternos y luego los maternos; luego eran primero el de los padres y después el de los abuelos o padrinos; luego vino la moda de los nombres de las telenovelas y series televisivas, muy atracativos por cierto como Claudia Camila, …; continuando con los deducido en este estudio; y en fin diremos como aquel: «Que el hábito no hace al monje». Como anécdota me vino una madre de una alumna que no sabía cuando celebrar el santo de su hija pues no lo encontraba en el santoral, pues su día lo celebraría el 1 de noviembre, pues pudiera ser que haya una santa con ese nombre en el cielo, aunque no en los altares.

  2. Un estudio muy fehaciente. Los nombre de los hijos se ponen en oleadas, antes predominaban los nombres de los abuelos con preferencia los paternos y luego los maternos; luego eran primero el de los padres y después el de los abuelos o padrinos; luego vino la moda de los nombres de las telenovelas y series televisivas, muy atracativos por cierto como Claudia Camila, …; continuando con los deducido en este estudio; y en fin diremos como aquel: «Que el hábito no hace al monje». Como anécdota me vino una madre de una alumna que no sabía cuando celebrar el santo de su hija pues no lo encontraba en el santoral, pues su día lo celebraría el 1 de noviembre, pues pudiera ser que haya una santa con ese nombre en el cielo, aunque no en los altares.

  3. Un estudio muy fehaciente. Los nombre de los hijos se ponen en oleadas, antes predominaban los nombres de los abuelos con preferencia los paternos y luego los maternos; luego eran primero el de los padres y después el de los abuelos o padrinos; luego vino la moda de los nombres de las telenovelas y series televisivas, muy atracativos por cierto como Claudia Camila, …; continuando con los deducido en este estudio; y en fin diremos como aquel: «Que el hábito no hace al monje». Como anécdota me vino una madre de una alumna que no sabía cuando celebrar el santo de su hija pues no lo encontraba en el santoral, pues su día lo celebraría el 1 de noviembre, pues pudiera ser que haya una santa con ese nombre en el cielo, aunque no en los altares.

  4. Desde luego que influye, pero la noticia no informa de eso. Más allá de los ya pasados «Borjamari» vs. Jonathan, estoy seguro que si alguien mira los nombres puestos a los niños en función del poder adquisitivo de los padres verá la diferencia (como pasa en EEUU o en Inglaterra donde hay estadísticas).

    Es más, en EEUU está visto que un nombre de «hijos de ricos» pasado un tiempo se convierte en nombre de «hijo de pobres» que tratan de que asimilarse a los ricos (como pasa con marcas de ropa o de alimentos)

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