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Gatomaquia actual (III): refuerzos y recuentos

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El gato viejo, el auténtico, el primero en nacer, para no ser víctima del hambre famélica que sufren los felinos busca comida por doquier, recuerda sus tiempos de panza gorda, cuando le rascaban los dueños.

El gato de imitación resuena sus números recontado sus cascabeleos, gritando a los cuatro vientos cómo engorda su cartera de amos dispuestos a subir la cuesta de lo que cuesta escalar los primeros puestos, sin sospechar que sus uñas le pueden fallar y pegarse un gatazo porrazo en el duro suelo.

Desde el lunes la casa del gato auténtico, el más viejo, recibe una visita para quedarse durante tres temporadas. Con ese plato que saldrá a las 8 de la mañana y estará hasta las 11. Es un menú servido por un chefs que ha sido cocinero antes que fraile, que ha estado sentado en muchos banquillos de salas de vistas judiciales, que fue largado oscuramente tras un linchamiento donde los participantes iban desde el más alto al más bajo con tal de invitarlo a que abriera su propio restaurante.

Esa casa de comidas podrá ser ojeada por todos los ciudadanos españoles, a través de la línea televisiva del gato auténtico, el más viejo. Ahora en tres regiones españolas donde el menú no se vendía podrán comerlo solamente con el mando a distancia.

Además el cocinero de ese restaurante irá varias noches al mes hasta la casa del gato auténtico, como lo hizo anoche. El gato viejo estaba contento pues le pusieron el plato no en el suelo, sino encima de la mesa. Todos los presentes brindaron por el porvenir de ese resucitado amor empresarial que parece buscar comida para el delgadillo gato viejo, lleno de heridas por meterse en jardines llenos de plantas con pinchos pueda durar, ¿hasta cuando?.

Porque la duración de ese gato depende del monarquismo bajo cuyo manto vive el gato de imitación y de cascabel recontado y republicado para general conocimiento del personal. La escalada en competición con otras empresas del ramo, está haciendo que este gato se relama el hocico con regusto, cuando le informan que sus músculos para escalar están robustos y sus uñas serán capaces de agarrarse para no caerse.

La imitación del gato, o el gato de imitación, se emborracha con tantos números. Sospecha que le toman el pelo gatuno desde la empresa del recuento. Pero él mientras le confirman que reina y sobresale engorda de orgullo.

La gata Audiencia altiva y cortejada por ambos gatos, pasea su gatuna presencia, por encima del alero del tejado. A veces mira de reojo al viejo gato renqueante y reforzado ahora y le lanza un aullido de consuelo. En otros momentos observa los números del gato de imitación, como no sabe contar ni recontar no entiende las cifras, solamente mira la llegada primaveral para acicalar su cuerpo gatuno y encender en amores a los dos gatos con quienes coquetea.

Para entender esta simbología gatuna hagan clic aquí.

Y, también, aquí.

Tomás de la Torre Lendínez

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