Fe y compromiso social

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El pasado 18 de abril, el Papa Benedicto XVI habló ante la Asamblea General de la ONU. En un momento, dijo lo siguiente: ‘Es inconcebible, por tanto, que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos, su fe, para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para gozar de los propios derechos. No se puede limitar la plena garantía de la libertad religiosa al libre ejercicio del culto, sino que se ha de tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto la posibilidad de que los creyentes contribuyan a la construcción del orden social’.

Ante tales palabras palabras papales, algunos salieron como siempre afirmando que los cristianos desen impregnar de su religión a todos los sectores de la sociedad. Algo que es lo más consecuente cuando se vive la dimensión social de la misma. Sin embargo, los laicistas que desean una religión sin referencias divinas, implantada en el mundo actual recibieron una clara respuesta del Papa: ‘El rechazo a reconocer la contribución a la sociedad que está enraizada en la dimensión religiosa y en la búsqueda del Absoluto, expresión por su propia naturaleza de la comunión entre personas, privilegiaría efectivamente un planteamiento individualista y fragmentaría la unidad de la persona’.

En este ámbito de responsabilidad de la fe en la sociedad, desde el dia 15 al 18 próximos tendrá lugar en Madrid el XVII Curso de formación de doctrina social de la Iglesia, organizado por varias universidades, entidades y la Conferencia Episcopal. Los interesados puede acudir a: www.instituto-social-leonxiii.org.

El tema general del curso es: Conciencia individual y conciencia pública ante la situacion social y política. Se hablará sobre la libertad y la verdad, fundamentos de la democracia; sobre la conciencia individual y conciencia pública en el marco del pluralismo cultural; sobre cristianos y ciudadanos en la vida pública; sobre la vida económica y la empresa al servicio del bien común; sob
re el compromiso personal y público en la vida política; y sobre la aportación de la Iglesia y de los cristianos a la vida política, cultural y social.

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La verdad es que los cristianos somos personas humanas que llevamos la fe en Dios y el compromiso con los hermanos a todos partes y horas del día. Nadie debe separar su fe en Cristo del amor al hermano. Quien lo haga vive en una esquizofrenia propia de seres infelices y deprimidos.

Tomás de la Torre Lendínez

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