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¿Estoy en la “papolatría?

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He recibido una carta de un sacerdote a quien debo mucho en mi vida personal. Tiene sobre mí un gran ascendiente. Ha sido un hermano en momentos duros. Y un padre en tiempos de bonanza. En todos los casos siempre me ha aconsejado con rectitud de intención buscando mi madurez y el correspondiente progreso espiritual.

Dice en su misiva que no le importa que haga públicos algunos párrafos de la misma. Así lo pienso hacer en este post. Le envío mi agradecimiento pleno, aunque en esta ocasión no esté de acuerdo con algunos de sus puntos de vista.

Los momentos de la carta publicables son éstos:

Dice: “Estoy leyendo tus post desde el pasado 11 de febrero, cuando Benedicto XVI hizo pública su renuncia. Encuentro que has sido equilibrado en tus enfoques, en tus conclusiones, pero veo que has dado un trato excesivamente “humano” a esa renuncia del Papa emérito, comparándola con cualquier otra jubilación entre laicos, sacerdotes u obispos. Aquí te has equivocado totalmente”.

Continúa: “Además te has asegurado en tus conclusiones suponiendo que otros Papas harán y tomarán el mismo camino que Benedicto XVI. Ignoras que nunca existen dos Papas iguales en la historia de la Iglesia Católica. Aquí encuentro otro error tuyo.”

Sigue en sus apreciaciones: “Cuando ha salido el Papa Francisco elegido del pasado Cónclave, he notado que por ímpetus sentimentales más que racionales, has pasado a casi mitificar a un cardenal desconocido para la mayoría de los europeos. Has caído en la “papolatría”. Estás en ella y no te das cuenta. Este es el motivo esencial de mi carta, porque nadie debe adorar a ningún Papa, y tú has caído de bruces en esta situación”.

Concluye de este modo: “La papolatría no es sostenible desde ningún punto de vista ni teológico ni moral. Debes bajarte de esa nube de incienso que tú mismo has levantado hacia el Papa Francisco. Vive más cerca de Cristo Buen pastor y deja de echar flores a un Papa nuevo por quien debemos rezar más que ensalzar, dejándolo actuar en los primeros pasos de su Pontificado. A este, como a todos los sucesores de Pedro, solamente los juzgará la historia y Dios único Juez de vivos y muertos”.

Le he enviado mi respuesta, al amigo sacerdote, por medio del correo electrónico. He contestado que nunca ha estado en mi ánimo, ni en mi intención, “humanizar” demasiado al anterior sucesor de Pedro; ni tampoco caer en la papolatría con el Papa Francisco.

Dejo, ahora, la palabra a los lectores amigos que han seguido mis post sobre este amplio asunto de la renuncia de Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco. Seguramente más ojos observan más aspectos de lo que he escrito sobre los históricos acontecimientos que estamos viviendo en la Iglesia desde aquel lunes 11 de febrero.

Dejo abierto el dialogo en los comentarios. Agradezco de antemano a quienes dejen escritas sus opiniones. Entre todos la verdad saldrá más reforzada.

Tomás de la Torre Lendínez

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