España en el ruedo

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A Diego y Félix, dos curas amigos y mejores aficionados taurinos.

Estos días la ciudad de San Fernando está celebrando el inicio del nacimiento de la Constitución liberal proclamada en Cádiz en 1812. Dos años antes los diputados procedentes de todos los puntos de España y de la América hispana se reunieron en el salón de plenos del ayuntamiento, y después juraron sus cargos en la Iglesia Mayor de San Pedro y San Pablo de la ciudad de San Fernando.

España entera estaba invadida por los franceses, quienes tenían sitiados a los diputados, que resistieron como mejor pudieron. Entre aquellos hombres que pasarían a la historia había obispos, canónigos, clérigos, religiosos, y gente de todas las condiciones culturales y sociales.

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Realmente la Iglesia de aquel 1810 estaba comprometida con el pueblo español que luchaba por su independencia y libertad en una larga guerra contra el invasor francés. Aquellos eclesiásticos miraban solamente al futuro buscando salir a un nuevo régimen de libertades ciudadanas, sociales y culturales. Era el clero educado en los años de la Ilustración. Era la Iglesia que había acogido al emigrante clero francés ante los años terribles de la persecución religiosa de la Revolución francesa.

En aquella sociedad un religioso como el Beato Fray Diego José de Cádiz recorría las ciudades y pueblos arengando a las personas a ser católicos fervientes, pero defensores valientes de las esencias de la unidad y la libertad de España.

Se veía caer el viejo régimen, los ilustrados, incluidos los eclesiásticos, llevados de su sana voluntad de cambio no podían adivinar lo que para el futuro de la Iglesia en España iba a suponer el espíritu constitucionalista de aquellos años.

Por lo tanto, hoy nos quedamos aquí, recordando a aquella Iglesia y sus hombres deseosos de paz, libertad y justicia para un pueblo español oprimido por la invasión napoleónica. Estaban llevados de una voluntad del bien de la unidad de España. Lo que vino después ya lo trataremos cuando llegue su momento.

Mis dos amigos sacerdotes estuvieron, ayer tarde, en la corrida de toros organizada con motivo de este inicio constitucional en San Fernando, que tuvo lugar en la plaza de toros de San Fernando. Yo la vi por la televisión regional andaluza. El tercer toro se llamaba Clérigo. Realmente aquella España constitucional estaba presente en el ruedo. Los mismos toreros vestían al estilo de Goya. El éxito fue muy grande. Es que en España no se puede separar la historia, la cultura, la religión y el mundo taurino.

Tomás de la Torre Lendínez

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