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El parlamento de los que no viajan

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Los que no viajan más allá de su casa a la taberna y el casino son los miembros sociatas y podemitas de las Cortes de Castilla-La Mancha, quienes han votado no pagar a lo curas capellanes de los hospitales, porque no son necesarios ni cuando ingresas en un centro médico antes de una intervención quirúrgica, ni cuando te pilla un infarto de miocardio, ni cuando te pegas un tortazo en el asfalto de una carretera. Parece mentira que los hijos ideológicos de un viejo presidente de esa autonomía que tiene amigos cardenales y obispos y le encanta retratarse con ellos, haya dejado unas mentes tan obtusas y no les haya enseñado que es mejor comer bollos en las misas de san Carlos Borromeo, de Madrid, lo cual reporta votos, que votar para botar a los capellanes de hospitales que cobran una miseria por acompañar a los pobres enfermos que ingresas en los centros sanitarios buscando la salud del alma y del cuerpo, porque ambas están juntas en la misma persona. Cualquier día, estos inteligentes señores votantes optan en el parlamento regional por el bote de los encarcelados y por lo tanto los capellanes de prisiones también son botados. O en igualdad de votos deciden botar a los capellanes castrenses para que los militares mueran sin sacramentos y demás auxilios cristianos. Y es que se debe viajar para que la boina se la deje uno en algún lugar y conozca que la gente es religiosa por naturaleza, y nadie debe impedir que la fe en Dios la manipule un parlamento, y menos regional. Tomás de la Torre Lendínez

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