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El Papa en España: un negocio espiritual y económico

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El obispo Martínez Camino ha sido muy claro: Siempre que viene el Papa es un negocio espiritual y económico. Más sinceridad ninguna. Mientras, los fariseos de siempre, especialmente el diario de Roures y el de Prisa, subrayan que hacer unos gastos de viaje para tan pocas horas, en plena crisis económica, es tirar el dinero.

Es el mismo caso de Judas, en la escena evangélica, cuando pensaba que el perfume con el que era ungido el Señor Jesús se podía ahorrar y dar el dinero a los pobres. La respuesta de Jesús le sacó los colores: A los pobres los tenéis siempre con vosotros, lo que está haciendo esta mujer es un anuncio de mi muerte y resurrección.

Estos diarios no hablan de gastos inútiles cuando llegan otros jefes de estados, incluidas republicas bananeras y dictaduras africanas. El Papa es el Jefe del Estado del Vaticano, por lo tanto tiene el mismo rango que cualquier otro visitante ilustre que llegue a España.

También, a estos diarios obedientes al pensamiento único y portavoces de la izquierda militante, les preocupa la operación de mantenimiento de la seguridad del Papa, algo que se hace con otros jefes de estados, o con el enfrentamiento de fútbol entre el Madrid y el Barcelona cuando juegan en un campo o en otro. Todo el operativo de seguridad lo pagamos todos los que pagamos nuestros impuestos.

El caso último ha sido la visita de la señora de Obama que ha contado con playa propia, escoltas de alta seguridad y ha visitado varias ciudades andaluzas. Esta señora ha dado publicidad a los sitios donde ha estado y esto ha repercutido en las finanzas locales de la hosteleria, de las tiendas de recuerdos……

Igual, ahora, cuando llegue el Papa a Santiago y a Barcelona, y a Madrid con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, la gente estará allí, y consumirá, y comprará y gastará, lo que produce bienes materiales para la hosteleria local y demás negocios que se costean a su sombra.

Los dos diarios citados tienen un discurso tan romo que solamente se lo compran los estabulados lectores que poseen. Los demás, la gente libre, cristiana o no, reconoce que la visita del Papa a España es don espiritual para todos los católicos españoles, pero, a la vez, es una rentabilidad económica para la mediana industria de las tres ciudades donde va a estar.

Imitar a Judas, a estas alturas de la historia, es tener excesivamente mala intención y de tirar piedras contra el sucesor de Pedro, Benedicto XVI. Algo que ya no cuela en la mayoría sensata de la sociedad española.

Tomás de la Torre Lendínez

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