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El Papa, el cardenal Bertone y el nuncio Fratini hablan…sobre España

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Son las 18,30 horas del 19 de agosto. El Papa con el Secretario de Estado y el Nuncio en España pasean por el amplio salón de embajadores del edificio de la Nunciatura, situado en la calle Pío XII, lugar donde Benedicto XVI está alojado durante los días de la JMJ. Los tres dialogan sobre un tema capital: España.

El cardenal Bertone y monseñor Fratini han compartido mesa con el ministro de la presidencia del gobierno. Y el Papa acaba de terminar su entrevista con el presidente Zapatero, a quien ha regalado una pluma estilográfica. Éste le ha dado a Benedicto XVI un facsímil titulado ‘Obra del obispo Martínez Compañón sobre Trujillo del Perú en el siglo XVIII’,

En el almuerzo ha estado la ministra de asuntos exteriores y la embajadora española en el Vaticano. Entre ellos había muchas risas. El ministro de la presidencia les comenta a sus invitados que en España existe una ley de paridad, que solamente está en este país colocada por el actual gobierno, que exige el mismo o mayor número de mujeres que hombres en cualquier reunión o comida de trabajo. Las risas seguían entre ellos.

El Nuncio le dice al Papa:

-Santidad, llevo aquí más de un año y no entiendo a los españoles.

El cardenal Bertone apunta:

-Así es, Santo Padre, se toman todo a risas, hablando entre ellos como si estuvieran solos, tomando a sus interlocutores como tontos. Ya me ha pasado otras veces aquí.

El Papa con su serena voz señala:

-Estoy de acuerdo. Pero esto no me pasó cuando estuve en Valencia. Noté un cambio en Santiago y Barcelona en el otoño pasado. Pero ahora llevan ustedes razón.

Y Benedicto XVI, tomando la manga del cardenal Bertone, le pregunta:

-Bien, ¿qué han sacado ustedes en claro de su almuerzo con los ministros?

Bertone, se mira el reloj, y responde:

-Mire, Santidad, en España no existe ningún problema: ni crisis económica, ni paro obrero, ni peligro de quiebra o bancarrota…..Sobre estos asuntos hemos pasado de puntillas. El mayor problema que existe aquí es: ¿Qué hacer con El Valle de los Caídos?. Sobre esto nos han acosado rogando que apoyemos a una cierta Comisión de expertos que estudia el futuro de aquel complejo. Nos han insistido que hagamos entrar en ese grupo a la Conferencia Episcopal y a la comunidad benedictina.

Monseñor Fratini toma rápido la iniciativa y apostilla:

-Santo Padre, usted sabe que yo estuve allí celebrando la Eucaristía con la comunidad monástica hace muy pocas semanas. Pude hablar con el Abad y el resto de hermanos. Ellos rechazan estar en esa comisión de trabajo de liquidación de El Valle. Además, la misma Conferencia Episcopal ha publicado que no quieren saber nada sobre este asunto.

El Papa detiene sus pasos. Toma aire y dice:

-A mí me ha ocurrido lo mismo que a ustedes. Mi entrevista con el presidente del gobierno ha sido insulsa, genérica, sin contenidos de calado. Me ha informado que no se presenta a las elecciones generales. Ha estado justificando esta decisión largo rato, moviendo las manos como las aspas de un molino del Danubio. Y ya está. Su problema es, también, que el Vaticano les apoye en su gran proyecto sobre El Valle de los Caídos. Y ha terminado con una frase que ha repetido en otras entrevistas anteriores: que él no desea intervenir en la agenda del Papa, pero que le gustaría mi colaboración a sus ideas sobre el Monasterio de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

En estos momentos el traductor oficial del Papa que es español, llama a la puerta del salón. Entra sigiloso como es él, se le sube el pavo ante los tres, y recuerda que es la hora de partir para el Vía Crucis.

Benedicto XVI se despide de sus contertulios. Entra en la capilla privada de la Nunciatura, se arrodilla ante el Sagrario y musita la siguiente oración al Señor:

-Amado Corazón de Jesús, tú que has velado tanto por España, donde tienes un monumento dedicado y una consagración realizada por este pueblo español, te ruego que me escuches e ilumines a tantas gentes de bien que aquí viven. Son sanos hijos de la Iglesia, que tú fundaste sobre la roca de Pedro. Necesitan salir del varadero donde ahora se encuentran. Están carentes de una luz, como eres tú, para vivir y ver unos horizontes de esperanza. Te lo pido no para mí, sino para este noble pueblo español.

Desde el mismo Sagrario, el Papa escucha una leve voz que le dice:

-“Diles que vayan a votar masivamente el día de las elecciones”.

El Papa sale de la capilla. Le espera su secretario personal. Bajan hacia la puerta de la calle. Se monta en el papamóvil que lo llevará a la plaza de Cibeles.

Para saber más haga clic aquí y, también, aquí

Tomás de la Torre Lendínez

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Lean, si les apetece:

Los perroflautas están molestando a la JMJ

Blog del padre Tomás

http://tomas-de.blogspot.com/2011/08/los-perroflautas-estan-dando-por-saco.html

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