Benedicto XVI tiene unos dones personales que los expresa cuando escribe sus homilías, cortas, cordiales, patrísticas, bíblicas, paternales, teológicas y litúrgicas.
La homilía de ayer, en la ceremonia de la creación de los nuevos cardenales, es una pieza maestra donde no falta nada y está todo. El título de la misma es clave:
“La lógica del cristiano es el amor y el servicio, no el poder y la gloria”
Cuando se lee lentamente, se saborea, la doctrina de un Papa teólogo, pero padre, pastor, pero servidor.
Una frase deseo destacar del final de la homilía:
“Y pedid también por mí, para que pueda ofrecer siempre al Pueblo de Dios el testimonio de la doctrina segura y regir con humilde firmeza el timón de la santa Iglesia.”
Con esta afirmación el Papa no contempla dimitir como algunos medios sensacionalistas han divulgado en los últimos días.
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Desde aquí invito a todos los amigos lectores a elevar una ferviente plegaria al Señor por el actual sucesor de Pedro, Benedicto XVI, para que siga al frente de la Iglesia hasta que la Providencia divina lo disponga.
Tomás de la Torre Lendínez
