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El obispo Piris anima a los curas a dar la extra navideña a Cáritas

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El obispo de Lérida, monseñor Piris, que a su vez preside la Comisión Episcopal de Comunicación Social, es un pastor engañado que acudió a ocupar la silla ilerdense creyendo que sus orígenes valencianos le granjearían disponer de unas llaves esenciales para solucionar los graves problemas de aquella diócesis catalana.

No ha conseguido absolutamente nada en su episcopado. Cuando se está cerca de su persona denota una tristeza propia de un obispo aburrido, fracasado y deseando salir pitando cuanto antes de aquella diócesis del Pirineo catalán. Ya le quedan pocos años para su jubilación que la anhela más que un condenado la libertad de la prisión.

Ahora ha pedido a sus curas que entreguen la paga extraordinaria de Navidad a Cáritas. Se nota que el obispo Piris va a golpe de comunicados internos, sin reflexión previa.

La noticia aparece en la Agencia Europa Press de esta manera:

“El obispo de Lleida, Joan Piris, ha animado este sábado a los curas de la Diócesis de su provincia a donar la paga extra de Navidad a Cáritas, ha informado el Obispado en un comunicado.

Mediante una circular interna, Piris ha animado a los 90 curas de su diócesis a donar ‘de forma voluntaria y personal’ los 800 euros extras que percibirán en diciembre, como asegura que él ha hecho con su paga, que asciende a 1.000 euros.

‘Sabemos muy bien que las situaciones de necesidad están aumentado y me consta que muchos de nosotros (si no todos) estamos compartiendo cada mes un porcentaje de nuestros ingresos’, ha añadido.”

La credibilidad del obispo Piris para pedir esta forma de generosidad a su clero, choca con sus manos atadas ante el problema de no devolver los bienes artísticos, propiedad de la diócesis de Barbastro-Monzón, que un día el clero catalán se apoderó de este acervo cultural y las autoridades nacionalistas las ataron legalmente tan firmemente que ni siquiera el Nuncio del Papa, ni la misma Roma han podido desatar semejante nudo legal que impide esa devolución.

Mientras, este enredo jurídico esté en pie, el obispo Piris ya puede pedir equis asuntos a los suyos y a los de fuera, que su personalidad episcopal es tomada a medio camino centre el aparentar y el ser, entre el querer y no poder, entre quedarse en la diócesis o salir pintando en el primer tren que pille.

Me consta que monseñor Piris estará en su cargo hasta que pueda presentar su jubilación al Papa; pero, mientras, es un obispo pato cojo, saliendo muchas veces camino de Madrid, en cuya oficina que dispone en Añastro se cobija y consuela de sus soledades leridanas.

Deseo que el llamamiento que ha hecho a sus curas de donar la extra navideña a Cáritas tenga éxito, ya que la caridad no está reñida con el asunto de los bienes de la Franja, pero la gente no separa un tema de otro. Es una desgracia, pero, a la vez, es una realidad.

Para saber más hagan clic aquí.

Tomás de la Torre Lendínez

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