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El cuartel de la Guardia Civil en la Red

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La Guardia Civil es uno de los institutos armados mejor preparados para luchar contra las nuevas formas de delincuencia. Lo experimenté ayer, en el Instituto, donde acudió un agente, a hablar a todos los grupos de segundo curso de la enseñanza secundaria obligatoria. Una buena persona con los pies en el suelo.

El tema de su intervención, que la hizo muy amena tanto en el lenguaje como con la herramienta del intuitivo power point, fue sobre el acoso escolar, pero de paso salió el asunto del botellón, la droga, el sexo, y las redes sociales.

Ninguna pregunta de alumnos y profesores dejó el agente de responder. En un momento de apuro desdobló su personalidad afirmando: “Como Guardia Civil opino que la ley del menor en España la estamos aplicando”. Y añadió: “Como fulano de tal, ciudadano español, pienso que la ley del menor es un coladero que necesita reforma volando”.

La presencia de la Guardia Civil en la Red es técnicamente impecable y valiente en sus compromisos. Se extendió contando cómo funcionan las redes sociales, donde los jóvenes tienen su segunda casa y la forma de actuar de la delincuencia en ellas.

Seguramente, afirmó, Tuenti es la red donde más adolescentes alberga, a quienes les dijo que si quieren navegar seguros, la Guardia Civil tiene una contraseña para acompañarles siempre, es la siguiente: contigo. Tras colocar esa palabra en la red social se produce un diálogo virtual entre unos Guardias Civiles presentes en ella y el propio adolescente, que desde entonces estará seguido de cerca en sus contenidos y en la identificación de delincuentes camuflados como amigos del chico.

Como en esta charla, solamente, había alumnos y profesores, yo coloco esta clave aquí para que los padres que estén leyendo este post y tengan alguna duda de las andanzas de sus hijos por Tuenti, o cualquier otra red social, puedan mantener vigilados virtual y digitalmente las aventuras juveniles por estas marañas de Internet.

Porque en estas redes se cuece todo tipo de delitos, y es donde los delincuentes se meten camuflados para obtener informaciones y asuntos personales sobre la vida de sus posibles victimas, quienes suelen ser cándidos y caen como pardillos en las redes que le tienden los profesionales del delito.

El aplauso final que cerró la hora de clase fue masivo. Al terminar hablé a solas con el agente armado, quien contestó amablemente a varias preguntas, algunas de bastante calado legal y moral.

Saqué una conclusión: la Guardia Civil tiene un gran cuartel instalado dentro de la Red de redes. Este edificio no se ve, porque es virtual y digital, pero no cierra nunca, permanece abierto y despierto persiguiendo el delito dentro del amplio campo del ciberespacio.

Esta realidad es para conocerla y agradecerla, porque los que colgamos nuestros artículos en la Red, también, si queremos podemos estar vigilados por un agente virtual de la Guardia Civil, la Benemérita como la llama el pueblo español.

Tomás de la Torre Lendínez

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