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El cardenal de Madrid no puede ser árbitro en el caso Abellán

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Conociendo a José Antonio Abellán es lógico que utilice todos los medios jurídicos a su alcance para reparar el daño que le han hecho laboralmente en la cadena Cope.

En lo que se equivoca, a mi parecer, es en proponer al cardenal Rouco como árbitro del pleito. Por estas dos razones:

1.- Con la práctica de la Iglesia los pastores de una diócesis nunca han sido propuestos como árbitros o jueces de litigios pendientes. Siempre ha existido el Tribunal Eclesiástico diocesano que ha actuado en los asuntos propios de su jurisdicción. Y los casos de litigio laboral nunca han sido sustanciados en estos foros.

2.- El cardenal Rouco, unilateralmente, sin contar con la permanente de la Conferencia Episcopal, no puede desautorizar unas deciciones contractuales de la cúpula de la empresa Cope, que tiene su ámbito de gestión, dentro del derecho empresarial, aunque la Conferencia Episcopal sea el accionista mayoritario.

Por lo tanto, Abellán ha deseado, en mi opinión, dar un golpe de efecto mediático en su favor, pero se ha equivocado de persona. El cardenal de Madrid no puede ser árbitro laboral en ningún caso. Así es la practica de la Iglesia.

Espero que el sentido común resplandezca en Abellán, persona a la que admiro como profesional, pero en este caso se ha equivocado de puerta y de persona.

Tomás de la Torre Lendínez

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