No se han tapado los obispos de España en competir con quien sea para disponer de una licencia propia de televisión digital terrestre y evitar pagar a Unidad Editorial el alquiler de la señal, que ahora tienen para sacar al aire de toda España la conocida 13 Tv. De modo privado se lo han dicho al presidente del gobierno y en concreto al ministro de industria que es el caporal del negociete televisivo. Según las fuentes bien informadas de este ministerio, el concurso de licencias televisivas está a punto de salir. Lo que ocurre es que existen más concurrentes que señales posibles que pueda aguantar el espacio radioeléctrico español. Aquí es donde se juegan las influencias, los tiralevitas, y como en todo concurso que se precie: la pasta. Los obispos apuestan con un órdago a lo grande: todo el capital de su tele, dicen las fuentes bien informadas, es netamente español. Hombre claro, diría un castizo, si los que aportamos las pelas somos los católicos de la todavía llamada España que colocamos la X en el impreso de la renta de las personas física. Faltaría más. Los obispos no han contado con otro competidor fuerte. Es otra religión que está tras unos velos empresariales, informativos y de otros intereses llenos del crudo líquido negro que mueve todos los motores que no van a pedales: es Al Jazzera, quien tiembla y anhela encontrar benevolencia en el gobierno español, tradicional amigo de los pueblos árabes como se decía cuando estudié aquella asignatura llamada Formación del Espíritu Nacional, en la que siempre obtuve matricula de honor. ¿Qué ocurrirá en este conflicto entre dos religiones tras un canal televisivo? ¿Hará el gobierno la gracieta de dar un canal a cada una para que vivamos una beatífica paz religiosa? Sería una solución muy salomónica. Esperamos acontecimientos para los meses venideros. Los resultados los contaremos aquí en El Olivo, árbol muy propio de España y de los pueblos árabes. Tomás de la Torre Lendínez
Dos religiones tras una licencia de televisión

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