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Don Demetrio con orejas, rabo y puerta grande

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No es habitual encontrar entre los obispos andaluces de ahora un valiente que toree en la mitad del ruedo ante un toro sin afeitar y sin cuadrilla de peones de bregar. De vez en cuando el obispo cordobés se tira a la arena y sin descomponerse la taleguilla confecciona una faena digna de trofeos de orejas y rabo. Sobre un tema tan actual como la Navidad y la familia, don Demetrio ha elaborado una breve carta pastoral, donde toca con la maestría de un califa taurino llevando al burel sin atascarse con la franela en los cuernos puntifinos en un asunto tan «intocable» como los padres, los hijos, la generación de los mismos, los tipos de «familia», que el pensamiento único impuso en su día mediante una leyes de ingeniería social, que nadie ha tenido los redaños de abolir para siempre. Ese nadie se encuentra con la huida de votos desde el domingo pasado. Cuando don Demetrio acierta en sus cartas pastorales es encontrar el eco negativo de ciertos políticos que le tachan de vivir en siglos pasados. Desde ese momento puede estar tranquilo el sucesor del obispo Osio que ha dado en el centro de la diana. Cuando, además, un portal de religión panteísta descalifica al prelado cordobés, entonces, solamente en ese momento, es cuando ha picado a toda la caterva de cristianos insertos en la extrema izquierda del arco de pensamiento eclesial. Buen regalo de Navidad ha tenido don Demetrio a la inmensidad de católicos que opinamos como él con la doctrina moral de la Iglesia Católica sin mezclas ni buenismos cobardones. Desde aquí le felicito las Navidades y le animo a no bajar la guardia en su pastoreo de su diócesis andaluza, porque los toros sin afeitar van a seguir saliendo a los ruedos de toda España, y Córdoba posee una preciosa plaza taurina conocida como los Califas. Tomás de la Torre Lendínez

Comentarios
0 comentarios en “Don Demetrio con orejas, rabo y puerta grande
  1. A juzgar por los comentarios anteriores, parece que tendrían que darle también la pata.

    Pero lo cierto es que estas cuestiones hay que explicarlas muy bien y no dejar resquicios para puedan criticar algo. Que se centren en la premisa principal y no puedan criticar cuestiones accesorias, porque a veces la premisa principal es tan evidente que no se puede criticar y se lanzan sobre lo accesorio que muchas veces ni tiene que ver.

  2. «El varón es signo de fortaleza, representa la autoridad que ayuda a crecer».. Que se diga esto en pleno siglo XXI me parece lamentable, o sea, la mujer, bajo la autoridad del marido. Y que conste que el resto del texto tiene palabras hermosas sobre la familia.

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