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Cumplo cuatro años aquí

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Tal fecha como hoy salía este Blog El Olivo por primera vez. Han pasado cuatro años. Para el que suscribe han pasado entre los dedos. Sinceramente.

Ayer cumplía años el cardenal Rouco. Alcaza los 76. Está tan lleno de vitalidad que piensa colaborar con su equipo a que algún país del continente africano para organizar una JMJ por primera vez en África.

En la Iglesia Católica, ya bimilenaria, los años pasan raudos porque el Espíritu Santo nos ilumina para vivir el afán que cada día nos regala la Providencia Divina.

Desde el cuarto año de El Olivo deseo, hoy, dar las gracias.

Primero, al Señor que me ha dado salud para mantener la presencia diaria en este portal digital de información religiosa y opinión personal.

Segundo, a todos los componentes de la familia de InfoCatólica, quienes han confiado en mi pobreza y en el servicio prestado, han sido siempre comprensivos conmigo.

Tercero, a la Iglesia Católica en general, y a algunos en particular, por ejemplo, a los obispos que leen este espacio y envían sus opiniones al correo electrónico con sugerencias y matizaciones, siempre fraternales y enriquecedoras.

Cuarto, a todos los hermanos sacerdotes que ponen sus ojos sobre la pantalla del ordenador buscando la aceituna que ese día haya salido de El Olivo. Algunos, también, tienen, y lo saben, vía libre de comunicación gracias al correo electrónico.

Quinto, a todos los laicos, que son mayoría absoluta, que dejan sus comentarios en el post del día, o que más tarde me lo hacen llegar por medio de muchas maneras que solamente Dios conoce.

Sexto, a los que no están de acuerdo con lo que cuelgo en El Olivo, y lo dejan escrito con caridad cristiana en su comentario. También ellos son lectores.

Séptimo, a los trols que desean colarse con malas maneras. Si así son felices que lo hagan. Es humano explotar contra quien no tiene culpa de nada. Aunque nunca saldrán en la pantalla por razones obvias.

Octavo, a las autoridades de la vigilancia en el ciberespacio, quienes repasan la doctrina civil y eclesiástica que dejo escrita en mis artículos. Su función es necesaria.

Noveno, a los amigos de las redes sociales, Facebook y Twitter, que, en número más disminuido igualmente dejan sus pareceres y consejos.

Décimo, vuelvo a dar las gracias a Dios, sin cuya Gracia no podría nada. Es El quien dirige mis dedos sobre las teclas del ordenador.

Con esta lista de acción de gracias, pretendo que este Blog siga en el tiempo y en el espacio digital hasta que el Señor lo disponga.

Muchas gracias a todos. Seguimos unidos en la oración ante Dios.

Tomás de la Torre Lendínez

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