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Cónclave buscando un papa para otra iglesia posible

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Mis espías paraguayos me cuentan los interiores del cónclave situado estos días en Madrid, donde todos los presentes están afligidos por haberse quedado sin el papa que pudo ser el presidente de otra iglesia posible.

Cuando ingresé de monaguillo siempre oía a los curas hablar de dos papas: el vestido de blanco, sucesor de Pedro, quien era elegido por los cardenales reunidos en cónclave en la Capilla Sixtina. El otro era vestido de sotana negra, sucesor de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

Durante el conclave enclavado en la sede madrileña de Comisiones Obreras se están haciendo sondeos de tanteo para elevar a la categoría de papa de otra iglesia posible a una lista de equis cardenales que barajan los presentes entre reuniones y cabildos herméticos, donde no llegan husmeando otros, pero sí mis espías paraguayos.

Para justificar esta reunión de fin del estío, los convocados están estudiando un ambicioso programa bajo un lema general: ‘Cristianismo, mercado y movimientos sociales’. Existen varias conferencias previstas y la presentación de comunicaciones.

Esta reunión corresponde al trigésimo segundo congreso de teología organizado por la asociación Juan XXIII, que junta a personas de varios colectivos, con colores variados en su pelaje y con un fin esencial: otra iglesia es posible, siempre con el marxismo como método de análisis y de conclusiones que llevan a la ortopraxis necesaria.

¿Cuál será el papa de otra iglesia posible en este cónclave?.

Mis informadores paraguayos me apuntan a que tiene estos caracteres:

1.- Será un cardenal que respire, escriba y hable con términos propios de la teoría de la liberación en estado puro como el café criado en la tierra donde nació esta forma de reflexión de liberación humana de los poderes dictatoriales del capitalismo y de los actuales mercados financieros que produce las grandes injusticias del mundo.

2.- Será un cardenal abierto a cantar las cuarenta en bastos a la Iglesia Católica Romana, de la que conviene estar en abierta disidencia, de modo especial de su mudo y caduco magisterio sobre los grandes desafíos de las injusticias terrenales.

3.- Será un cardenal que defienda los nuevos populismos nacidos “democráticamente” en bastantes países hartos de estar pisados por la bota yanqui y su corrupta democracia liberal y culpable de todos los males habidos y por haber en la presente sociedad.

4.- Será un cardenal que vista sin los ropajes barrocos que aíslan al pastor de las ovejas, porque esta otra iglesia posible tiene que ser samaritana, cercana, denunciadora, profética y liberadora de todos los males humanos de la sociedad.

5.- Será un cardenal manejable por los grandes gurús intelectuales de la teoría de la liberación para que actué cuando se lo digan y se calle cuando se lo manden. En la otra iglesia posible es la asamblea la que toma las decisiones más importantes que serán las siguientes:

– ordenación de las mujeres
– supresión del celibato obligatorio
– liturgia concelebrada con el pueblo sufriente
– venta rápida de los bienes heredados
– concesión de derechos a todos los excluidos: homosexuales, divorciados….

Cuando termine el cónclave el domingo próximo, los presentes se mirarán a sí mismos y dirán:

¿Existe realmente un cardenal que tenga esos caracteres y quiera pechar con ser el primer papa de otra iglesia posible?

Como no lo encontrarán, seguirán buscando porque la otra iglesia posible es una pura utopía que debe buscarse hasta la extenuación física y mental. Pero nunca se cansarán aunque vayan quedando menos, por la ley de la vida que se lleva por delante a quien le toca cuando le llega su hora.

Y, así, pasará otro año y otro…….y los restantes seguirán inasequibles al desaliento. Eso sí muy prietas las filas.

Tomás de la Torre Lendínez

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