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Ataque de cuernos contra Atresmedia y Mediaset

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Contados los votos, ha llegado el momento del análisis más sosegado en la cabezas humeantes de las ejecutivas de los partidos en liza. Los opinadores han afilado sus cuchillos entrando a degüello, según la empresa editora de los diversos medios informativos. Y ha saltado un nuevo elemento: el ataque de cuernos entre los editores. Durante la legislatura que acabó ayer el peperismo ha creado un duopolio televisivo en manos de dos ejecutivos de cuna italiana. Son la empresa Atresmedia y Mediaset. Ambas multimedia han alimentado, amamantado, acunado, comido y orientado al grupo podemita, quien ha pegado un salto de 0 a 69 diputados, como el que no quiere la cosa. Los dos grupos en manos de los señores, Vasile y Carlotti, italianos, suman el 90 por ciento de la publicidad televisiva española, algo que tiene hartos al resto de medios informativos televisivos en manos españolas. Esta situación sumada a la acuñación en las factorías propias de la marca podemista, ha levantado un ataque de cuernos digna de novelar por algún valiente juntaletras. En las emisoras de radio y sus tertulias no han perdido la ocasión los presentes para colocar a la «italianización» de esas televisiones que tanto han dado al germen podemista hasta convertirlo en el gran lobo que puede comerse a las ovejas sociatas o de otras marcas ambulantes y errantes sin pastor. Anoche en una de las televisiones de Atresmedia tuvieron la escenificación de la noche electoral, donde llegaron a colocar a los podemistas como los ganadores de los comicios generales. Obteniendo el mayor pico de audiencia sobre el resto de canales generalistas que competían con el mismo asunto informativo. Este ataque de cuernos se irá en las próximas horas y días, pero es la primera vez que aparece en el paisaje español en una contienda electoral tan importante como la de ayer. Dejamos constancia de este hecho para observar si volviera a aparecer en el futuro de otra convocatoria electoral, algo que algunos pronostican para la próxima primavera, si no se pudiera salir del actual laberinto. Tomás de la Torre Lendínez

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