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Andalucía, tierra de misión

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Entro en la casa, abro el buzón, encuentro una carta tradicional, con su correspondiente sello. Miro el remite: Grupo Cristiano de Fuensanta. Cuando llego al piso abro la carta. Me dan permiso para que la cuelgue en este Olivo.

Dice sí: ‘Somos un grupo de cristianos de una barriada nueva en una ciudad del interior de Andalucía. El obispo, por ahora, no tiene un sacerdote disponible para ponerlo de párroco. Nosotros, hablando con la parroquia más cercana, hemos decidido, sobre los terrenos adquiridos por nuestro Obispado, levantar una nave prefabricada para poder reunirnos a orar, a dar catequesis, a participar en la Eucaristía celebrada por el sacerdote de la otra parroquia que llega hasta nosotros todos los sábados por la tarde.

En el Sagrario tenemos al Señor, tanto para comulgar todos los dias en la celebración de la Palabra, que nos dirige un ministro extraordinario de la comunión, como para orar ante el Santísimo en exposición, que hacemos antes de la celebración diaria.

Cuando el sacerdote vecino llega los sábados por la tarde consagra nuevas formas sagradas para toda la semana y así vamos tirando. En la nave nos falta una sacrístia, y un salón anexo para reuniones y catequesis.

Cuando hay algún bautismo lo colocamos el sábado. Cuando muere una persona se hace el entierro en el tanatorio. Cuando una pareja se desea casar acude a la parroquia vecina y busca el sitio y la hora de la celebración. Cuando alguien cae enfermo en casa llamamos al sacerdote de al lado para que le administre el sacramento de la Unción. Y luego acude nuestro ministro extraordinario de la Comunión para llevarle la Eucaristía.

Nosotros impartimos la catequesis a los niños en el templo prefabricado, que es una chabola grande, y luego hace su primera comunión en la parroquia vecina. Así nos apañamos. La realidad es que somos conscientes de que estamos en tierra de misión y que necesitamos sacerdotes. Por lo tanto rogamos al Señor que mande vocaciones al sacedocio. Las necesitamos’.

Por nuestra parte, solamente resaltamos que este presente, será futuro en pocos años, cuando los curas seamos una minoría cuantificada. Debemos prepararnos a esto.

Tomás de la Torre Lendínez

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