Albricias, Señora

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Albricias, Señora,
reina soberana,
que ha llegado el logro
de vuestra esperanza.

Albricias, que tienen
término las ansias
que os causa la ausencia
del Hijo que os ama.

Albricias, que al cielo
para siempre os llama
el que cielo y tierra
os llenó de gracia.

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¡Dichosa la muerte
que tal vida os causa!
¡Dichosa la suerte
final de quien ama!

¡Oh quién os siguiera
con veloces alas!
¡Quién entre tus manos
la gloria alcanzara!

Para que seamos
dignos de tu casa,
hágase en nosotros
también su palabra. Amén.

Este es el himno de Vísperas de hoy, solemnidad de la Asunción de la Virgen a los cielos. Hemos acabado de compartir el rezo vespertino en una comunidad contemplativa.

No deseo extraer ninguna consecuencia para la vida del lector. Que sea éste el que saboree el precioso himno.

Tomás de la Torre Lendínez

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