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Carta abierta al indignado Pablo-Saulo Iglesias de la perseguida por Podemos

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Hola Pablo-Saulo:

Me ha sorprendido que te escandalizara la prohibición, a un correligionario tuyo, de realizar un acto ilegal en una dependencia pública del Ayuntamiento de Madrid en 2017. ¡¡Prohibir en 2017!! te oí decir, dolido como quien recibe un duro golpe, indignado por ese rayo de realidad que te había tirado del caballo de la fe en una democracia a tu medida, al duro suelo de que no todo vale, por fin, para algunos en una democracia.

Pues sí Pablo, majo, -permíteme que utilice un regionalismo de significado ambivalente en mi terruño- bienvenido al leñazo contra el asfalto de la realidad que yo llevo dándome desde hace nueve meses: en la España del 2017, a algunos se les impide realizar actos, se les niegan centros culturales públicos por razones difusas, se les revientan debates, se les vulnera el derecho a la libre expresión, y se les hacen linchamientos públicos en el lugar de trabajo, tras ponerles injustos cartelitos de reo sin existir una sola razón, legal o judicial, para hacerlo.

Sí, como en una dictadura bolivariana o comunista de esas que tanto te gustan: o nazi, que dices que te gusta menos, pero sólo debe ser por el dibujo de la bandera, porque en formas, fondo, represión y crímenes es semejante al comunismo de cuyas sangrientas ubres ideológicas alardeas beber.

Y sí, insisto, se lincha, se persigue, se amenaza, se prohíbe la expresión y la opinión. Concretamente a mí y a quienes no compartimos los dogmas de fe de tu ideología dictatorial, tras colocarnos una etiqueta infamante que ninguno de tus zombies se molesta en comprobar.

Y sí, los que lo llevan a cabo son concretamente, tus concejales, correligionarios, secuaces, seguidores y cachorros afines de esos grupos feminazis y antifascistas-fascistoides, que se hacen llamar antifas en un intento taumatúrgico de transformar la realidad utilizando el lenguaje inverso.

Y sí, no todo vale para algunos en una democracia: los niños bonitos, rebeldes de pacotilla que jugáis a “guerreros de la justicia social” vulnerando derechos ajenos, por fin, por una vez, no podéis ir como el matón del patio incumpliendo leyes, pisando libertades, incitando al delito y marcando unas normas a vuestro beneficio.

Pues sí, Pablo-Saulo de mis entretelas, no todo se puede permitir en una democracia, sobre todo alentar y apoyar el delito: y no todo se os puede dejar hacer, vulnerando las leyes y los más elementales derechos de los demás. Me sorprende que te preocupe tanto la prohibición de un acto ilegal –¡socorro, la censura, el secuestro de la libertad!- y, sin embargo, no te hayas preocupado lo más mínimo por la censura y persecución ideológica a la que he sido sometida por las prohibiciones arbitrarias de tus compañeros de afición totalitaria. O todo se puede, o nada se puede. No vale esto de “lo que a mí me gusta, sí, lo de otro, no”. Si se puede hacer un acto de apoyo a la destrucción de España… ¿por qué no se puede presentar un libro sobre ideología de género? ¿Por qué no se puede hacer un debate sobre libertad de expresión?

¡Ay, perdona!… que había olvidado que cabalgas contradicciones. Por eso, porque para cabalgar contradicciones se ha tenido que desarrollar un rostro de cemento impasible al castañazo, sé que el dolor de tu caída de Saulo es sólo una pose de indignadito falsurrón, de escandalizado de opereta.

Y precisamente por esas cabalgadas que hacen de ti una persona sin principios, mientras apelas a la libertad de elegir y de expresión para vulnerar leyes o que se hagan homenajes a asesinos, nos quieres imponer, dentro de unos días, una ley mordaza que conculca los derechos de gran parte de la población, en la que los padres no pueden elegir como educar a sus hijos y en la que se prohíben y se censuran libros, escritos, actos y opiniones tan arbitrariamente y con unos argumentos tan inexistentes como los utilizados por tus camaradas conmigo. Pero esta vez, utilizando plenamente el poder represor del Estado. Cabalgando hacia la dictadura apelando a la libertad, se llama.

Pese a todo, pese a que tu preocupación por los derechos y la democracia es como un euro de madera, bienvenido al asfalto. Encantada de tu falsa e impostada caída del caballo y de que nos encontremos tirados en el polvo del suelo. Yo del de verdad, y tú del de atrezzo. Ojalá te caigas más veces porque, cuanto más te caigas tú de tu caballo de contradicciones sobre tu suelo viscoelástico y con tu rostro de cemento, menos seguirán arrastrándonos por el suelo a los demás, tus hordas de mamelucos y cipayos (tranquilo, sólo son tropas a caballo, parte de la licencia poética de este texto). Porque el número de tus caídas ante el imperio, endeble a mi pesar, de las leyes españolas, es inversamente proporcional a los delitos, abusos, engaños, censuras y destrucción de la democracia que nos administráis, tú y tus fanáticos, a quienes nos habéis quitado la condición de ciudadanos.

Alicia V. Rubio Calle

6 comentarios en “Carta abierta al indignado Pablo-Saulo Iglesias de la perseguida por Podemos
  1. Has explicado en qué consiste el comunismo, respecto a la libertad de expresión.

    Ellos claman contra la intolerancia hasta que toman el poder, entonces ya no hay intolerancia ni nada, sólo la opresión del partido y el gulag.

  2. Muy dialéctico y con buena literatura. Un placer su lectura. Ojalá surjan muchas Alicias en un país que no es precisamente el de las maravillas en estos tiempos, donde impera la dictadura del pensamiento único.

  3. Más de lo mismo querida Alicia. Venir de adalides de la Libertad para crear un estado totalitario y sólo permitir libertad de expresión para los temas que ellos quieren. Tenemos que movilizarnos como sea para evitar que acaben convirtiendo el país en un auténtico caos. Un abrazo

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