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¿Por qué soy tan crítico con Osoro?

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¿Por qué soy tan crítico con Osoro?

Partamos de la premisa de que los medios de comunicación no solo deben informar, sino que han de trascender como control hacia los excesos poder. Los medios católicos han de defender la Fe, y las críticas que a los buenistas escandalizaban, ciertamente han sido beneficiosas. El último ejemplo lo hemos tenido en Ceuta, que tras muchos años de dioses hindús en templos católicos, se cortó por lo sano vía Infocatólica e Infovaticana.

Las simpatías y gestos de Osoro hacia la progresía anticristiana y su ideología, a veces con alianzas puntuales, llevan mal camino. Es cierto que no ha atacado el Credo, pero a la hora de la verdad, el enamorado sin cabeza tiende a ceder ante la mujer que desea. No tiene sentido ese arrebato de amor hacia el aparato neomarxista de hoy día. Solo tendrás un Señor, tu Dios.

Si la podemización de la Iglesia es aplaudida por los enemigos y disculpada por los propios, tomamos un camino de no retorno. En todo caso, no se crean que a Osoro esto le duele tanto, con lo preocupado que está por lo que diga Religión Digital, El País y la Sexta. Los blogs humildes tan solo hacen picaduras que escuecen el orgullo pero no dañan el alma.

No juzgaré al arzobispo como a los de la mafia de San Galo, ni tampoco quiero que las críticas sean tan punzantes como para faltar a la caridad o a la unidad, pero tanto la caridad como la unidad se sustentan sobre Cristo y el cuerpo doctrinal de nuestra Fe. Con equilibrio y responsabilidad, la corrección fraterna en pleno siglo XXI va a estar fuertemente capitaneada por los medios de comunicación fieles.

Su excelencia reverendísima: no se ofenda y dese cuenta de que los que leen portales como éste, van más a misa que los votantes de Carmena. Queremos un obispo para evangelizar y para hablar de Cristo, no para hacer limonadas ecológicas con bendiciones interreligiosas de cálices llenos de agua. Esto no es una ONG. Tampoco Greenpeace, un círculo de Podemos, o una secta panteísta.

10 comentarios en “¿Por qué soy tan crítico con Osoro?
  1. Le digo a JoSé que Oviedo me cae un poco lejos para ir a comer por ver cómo es la Taberna Zingara, aunque según Google también está en Gijón en Linares Rivas, por lo que igual me doy un garbeo, lo que estoy seguro es que no me va a cambiar mi opinión sobre Osoro, al que conocí personalmente cuando pasó por aquí, camino de más altos vuelos, y no se le veía muy feliz en Asturias, a pesar de lo que decía. Reconozco que aquí somos muy nuestros, y como las cabras, tiramos la monte. Desde luego que también tenía partidarios y les hizo promesas, de aquella manera, supongo, que si te vi no me acuerdo. Lógicamente ahora está en otras altas inquietudes, aunque no sé si seguirá mirando hacia arriba.

  2. El modernismo codenado por San Pío X hoy tiene muchos ropajes. Posiblemente uno sea el buenismo y el relativismo y otro un neomarxismo galopante que tienen muchos obispos y sacerdotes en la Iglesia. Y los “amores” delatan más al hombre que sus pensamientos o sus palabras. Los cariños y cercanías a los neomarxistas y anti Dios e Iglesia con los que tan contento y paternal se ve a Osoro, sean podemitas, “ángeles” o lo que fueren, ¿ dicen o no lo que se lleva en el fondo? Que cada cual saque sus conclusiones. Lo peor de ese ropaje es que se viste como angel de luz a base de cristianismo social que a muchos encandila porque es la religión del hombre, no la de Dios, la religiosidad que hoy abunda por doquier. Es un Dios protestantizado y con muchas caras, según el parecer y gusto de cada cual, no el Dios verdadero revelado en Cristo y que enseña la Verdad, no la “verdad” a medida de cada cual y de cada religión , en la auténtica Iglesia.

  3. Veritas, si tenemos en cuenta lo que hace Osoro y sus críticas, estas son pellizcos de monja. No se atormente. Sus criticas respetuosas y medidas son absolutamente necesarias, tanto como las que no lo son. Mientras los obispos no cumplan su obligación tenemos el derecho a recordárselo. Y si siguen sin hacerlo después de que se les diga una vez, otra y otra como dice e evangelio, pueden ser considerados como paganos, y por tanto ya no hay necesidad de atender a la cortesía del cargo. Cualquier otra cosa es meapilismo. Recuerde San Atanasio que no era precisamente un meapilas.

  4. Corre por ahí una leyenda que se atribuye a los árabes, que dice que, cuando llegues a casa pégale a tu mujer, aunque no tengas motivos: ella sabrá por qué.
    Desde luego que es un dicho deplorable y cínico donde los haya, e injusto, desde luego. Lo que no me explico es porqué me acordé de él en esta entrada sobre Osoro.
    Tengo yo un sobrino que siempre me dice: tío, no te sigas metiendo con Osoro que vas a conseguir que lo hagan Papa, y según están las cosas ………….

  5. Cuando sustituyó a Rouco en el arzobispado de Madrid escribí, en Infovaticana, que Osoro era la antítesis de su predecesor.
    El buenista tontorrón de turno, con un problema mental serio, desbarró en la respuesta a mi comentario como pocas veces he visto hacerlo a alguien en una situación semejante. Pues a las pruebas me remito. Osoro, no como persona, sino como titular del cargo que ocupa, es sencillamente un inepto, con grandes dosis de adulador… al enemigo de la Iglesia. Porque, si no lo fuera, la otra posibilidad que habría que contemplar sería gravísima.

  6. Osoro no tiene entidad ni para recibir críticas a su “gestión”. No exagero ni busco ofenderle: es un cáscara de nuez a la que se ha revestido con el oropel de un Ferrero-Rocher. Pero, chssss, hablen quedo que él no lo sabe…

  7. Si la Iglesia no coge la debida distancia del poder político de turno, sea el que sea, acabará siendo un mero apéndice, a merced de los politicastros. ¿ Nos distanciamos del franquismo para acercarnos al comunismo ? Tanta cercanía quema. Francisco también la está acercando a los comunistas, tan demodés. ¿ la Iglesia siempre con retraso ? ¿ Aún no hemos aprendido la lección ?

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