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Cristo era sabio

QUIERO SER MILLONARIO… Y LA HOMOSEXUALIDAD

veritas et vita
15 abril, 2014

veneno Quiero ser multimillonario. El caso es que no lo soy. Pero deseo vivir y aparentar como tal. Da igual. Diré que he formado una empresa que me genera muchos ingresos; me compraré un traje caro que me pondré a diario para cuando me cruce con alguien; un Rolex falso también podrá dar el pego; además puedo alquilar por días un Mercedes de alta gama para pasearme en él de vez en cuando; y quizás también pueda alquilar un día una mansión, por si quiero invitar a unos amigos y convencerles de que es mi residencia habitual. El caso es que no soy multimillonario. Pues hay gente que teniendo una relación homosexual desea verse como un matrimonio y como una familia. Pero la institución del matrimonio no es sólo un vínculo de amor o sexualidad. Está relacionado intrínsecamente con la apertura a la vida y con el cuidado de los hijos. De tal forma es así, que hay familias que no saben a ciencia cierta cuantos hijos tendrán. Los vínculos homosexuales sólo podrán disfrutar de un niño mediante la adopción, o si una es mujer, a través del esperma de un hombre. Esos niños vienen de un hombre y de una mujer, no de dos hombres o de dos mujeres. Imitarán al matrimonio, pero sólo será un sucedáneo. Como el que alquila por días un Mercedes no queriendo ver su lacería. Los homosexuales ni siquiera pueden tener relaciones sexuales con su pareja en un sentido literal y médico. Jamás podrán hacer lo que un hombre y una mujer. Sus prácticas sexuales son siempre de otra naturaleza. También en cierto modo una pantomima. Lo mismo ocurre con los que practican relaciones con juguetes (así lo llaman). ¿Acaso ese juguete deja en un momento dado de ser virgen? Por imitar, hasta imitan el ceremonial del matrimonio católico. Las hay que quieren bautizar a su hija no para educarla en la Fe, sino para continuar con la mascarada de ser como una familia formada por un hombre y una mujer. Además, la pareja homosexual tampoco podrá tener la complementariedad de caracteres de ambos sexos, necesarios para un desarrollo psicológico equilibrado de los hijos. También está el caso de los transexuales. Pues la verdad es que no se cambian de sexo. Siguen siendo los hombres o mujeres que eran desde que nacieron. Lo único que hacen es inyectarse hormonas y hacerse cirugía. Si a un hombre transexual le extrajésemos sangre e hiciésemos un análisis, nos daría por resultado que sigue siendo hombre. ¿Alguien ha visto a la celebérrima transexual La Veneno hoy día? La edad es dura y a pesar de los esfuerzos de estas personas, termina por evidenciarse su primigenia masculinidad. Lo mismo ocurriría si yo, como algunas tribus urbanas, me secciono la lengua para volverla bífida, me tatúo escamas y me disfrazo de lagarto. Pues nunca llegaré a serlo. Y los demás, ¿qué hacen?. Pues por melifluos respetos humanos dan golpecitos en la espalda a estas personas y les dan la razón. Les apoyan en sus mal llamados derechos. Claro. Sólo alguien que quiera de verdad al falso multimillonario y que no le importe su enfado, le podría decir que tiene que aceptar la realidad y afrontar su problema.

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