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El problema del ecumenismo. Una explicación piramidal.

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El dios con cabeza de elefante en una iglesia ceutí, puede servir como reflexión acerca del problema del ecumenismo. ¿Por qué proscribir al dios-elefante, pero permitir el culto judío del entonces cardenal Bergoglio con una kipá y la menoráh? ¿Por qué evitar poner al dios-elefante al mismo nivel del niño Jesús, pero sí a Buda, tal como se refleja en aquel vídeo del Papa donde se juntan figuras de estas representaciones?

La perspectiva del ecumenismo interreligioso es que, dado que todos creemos en un mismo Dios, ¿por qué no rezarle juntos? En principio parecería algo bueno, pero el problema de aprovechar lo común es que implica apartar lo que no lo es.

Partamos de una perspectiva piramidal. Si un cristiano reza, a quien dirige sus oraciones es a Dios Santísima Trinidad,  que estaría en la cúspide de una pirámide imaginaria, mientras que el cuerpo lo formarían la Virgen, la Iglesia, los santos, etc. Sin embargo, si rezamos con los judíos, en la cúspide de la pirámide estará Dios Padre pero excluyendo a Dios Hijo. Ni qué decir tiene, que también se excluye a María, a la Iglesia, etc. Si rezamos con los budistas, ya no nos dirigimos ni siquiera a Dios. Al final, como en el vídeo del Papa, podemos decir que todos tenemos en común el amor. Y sí, Dios es amor, pero el amor no tiene por qué ser Dios. De ahí que en el vídeo todos rematen con la palabra “amor” evitando la palabra “Dios”.

En definitiva, cuando se escenifica que lo importante es lo común, los creyentes entenderán que nuestra Fe es solo una rama sui generis de altruismo religioso. Desde luego, para eso Cristo no hubiera tenido necesidad de enfrentarse a los judíos, ni de fundar Su Iglesia. Tampoco nosotros tendríamos la necesidad de aceptar las leyes de Cristo. La oferta religiosa es muy amplia, algunas muy laxas, y parece ser que todas están al mismo nivel.

Las amistades con los que no creen pueden ser buenas y caritativas. Sin embargo, al crear nuevos ritos interreligiosos, se escenifica que lo importante no es el Evangelio sino los elementos comunes, así que al final acabamos por desechar verdades que dignifican a Cristo, a ver si llegamos a algún tipo de consenso ecuménico, aunque sea por un día.

Por supuesto la Iglesia justifica su postura explicando que este no es su propósito, pero no se puede conformar con esto dada la confusión generada y las muchas ofensas reales que se producen, aún sin querer, a Cristo. El vicario de Ceuta (finalmente no ha sido retirado del cargo), seguro que no cree que un dios-elefante es igual a Jesús, seguro que solo quería un acto de amistad, seguro que pensaba que al fin y al cabo hacía lo mismo que Roma, pero ahí estaba un dios falso a los pies de Nuestro Señor crucificado en el Calvario.

Si retiramos a Jesús de la cúspide de nuestras oraciones, Él nos dirá:

Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14: 6).

Comentarios
3 comentarios en “El problema del ecumenismo. Una explicación piramidal.
  1. Resulta muy sospechoso que todo un vicario caiga en un error tan elemental. Es casi tan estúpido como si hubiera dejado preñada a una feligresa y luego dijese que es que el pensaba que la primera vez nunca había embarazo.
    Lo siento Sr. Veritas, es usted demasiado condescendiente con el vicario en un asunto grave. Ese error lo puede tener un monaguillo no muy espabilado no un vicario. El equivalente de un error de ese tipo en un cirujano es que habría algún muerto.
    Este falso ecumenismo que usted tan bien nos explica, va camino de convertirse en un nuevo tipo de idolatría por dejación.
    En la iglesia hay mucho maricomplejines y mucho maricomplejones, y luego están los corruptos que ahora se han apoderado de la Jerarquía como nunca antes en la Iglesia.
    De ahí este ecumenismo falso y corrupto.
    El ecumenismo real debe de partir de la certeza y la superioridad moral que supone saber que nosotros poseemos nada mas y nada menos que la Verdad, la Salvación de Cristo, y el resto sencillamente no. Y a partir de ahí el ecumenismo debería ser un acercamiento para dar luz a aquellos que buscan sinceramente a Dios en cualquier credo, no para enmerdar nosotros la grandiosidad de la verdad en un gazpacho mundano y buenista.

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