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Juan Manuel de Pravda y Julia Otero

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Véase aquí la entrevista. 

He oído la conversación con la muy progresista Julia Otero, con la esperanza de testear el acierto o error de mi último post sobre el escritor.

No ha estado mal, pero… PERO… en esos veinte minutos:

  • Poco faltaba para que se declarasen amor eterno.
  • De Prada presume de su éxito por conseguir muy joven el Premio Planeta. Mala cosa.
  • Frase del escritor: «el libro electrónico es caca de la vaca, leer en esos cacharros es como follar con una muñeca hinchable.» Auténtico Donoso Cortés.
  • Presume de su amistad con Iñigo Errejón y Pablo Iglesias. Permítanme que la ponga en duda, pues no creo que con cualquiera de ellos haya coincidido diez veces. Cada uno presume y exagera sus relaciones según conveniencia. ¿Qué necesidad tenía?
  • A esa generosidad con lo peor de lo peor le suma la dureza con otros. Mete en un mismo saco a conservadores y a aquellos que le odian precisamente por su catolicismo. Habla de «ambos bandos», de «enemigos dispares», pero por supuesto, todos son «gente odiosa» e «idiotas«.

No sé por qué De Pravda se empeña en confirmar las tesis de mi último post.

Por cierto, que nos quiso «epatar» con algunos comentarios fatuos sobre música. Creo que, personalmente, entiendo algo del tema, y da la casualidad de que De Pravda presume de melómano metiendo la pata hasta el corvejón. Desde luego, esto como católicos no nos importa, pero ya que he hablado muy duro del autor y que cuanto más macanea más se le sube el ego, haré alguna obra de caridad enseñando al que no sabe y corrigiendo al que se equivoca.

Dice De Pravda: «Mozart, toda la música que compuso, era música que le encargaban.» Mentira. Aunque contó con importantísimos mecenas, fue uno de los compositores más libres de su época. Le aconsejo que lea, sobre todo, acerca de su música de cámara, sonatas y conciertos. Mozart empezó a prodigarse en teatros, estrenaba personalmente buena parte de su repertorio, alquilaba salas de teatro y hacía importantes inversiones esperando obtener ganancias.

Continúa De Pravda hablando de Schostakovich a raíz de un corte de audio que introdujeron en el programa. Hace como que lo reconoce, pero estaba planificado pues aludía a la referencia de la novela a su música.  Después, sigue hablando de sus dos compositores favoritos: Mozart y Schostakovich. «Mozart lo elijo cuando tengo que estar juguetón y luminoso, y Shostakovich cuando me tengo que internar en los negros pasadizos de la noche.»

La típica generalización de aquél que no conoce la obra de aquellos que se suponen son sus referentes. Efectivamente tienen mucho de eso, pero, ¿Mozart es juguetón en el Réquiem, en el Ave Verum Corpus, en la Fantasía en Do menor, en la Gran Misa en Do menor…? ¿Shostakovich nos interna en los negros pasadizos de la noche con su Concierto para Piano nº 2, en el IV movimiento de su Concierto para Piano y Trompeta nº 1, en la Polka de l’Age d’Or, en el inicio de la Sinfonía nº 9…?

Recomiendo que lo busquen por YouTube. 

En fin, como decía… detallitos, que son como los dientes del caballo. ¿Qué necesidad había de presumir de lo que no se sabe, o de las amistades que no convienen?

13 comentarios en “Juan Manuel de Pravda y Julia Otero
  1. Actualmente De Prada es el mejor escritor católico en lengua hispána, y como díría el otro, de parte del extranjero. Sus post, sólo denotan envidia y mediocridad. Hay artículos de De Prada, que valen por todo lo que usted haya escrito en su vida. Sea usted indulgente o sea usted necio.Usted debe decidir.No hay vida 100% Santa todos los minutos del día.Es más, hasta el justo cae 7 veces al día, hasta los Santos Papas se han juntado en la misma mesa con grandes pecadores y hasta el mismo Cristo, tenía entre sus compañeros de viaje a un traidor, no veo problema para que De Prada se junte o cene o simpatice con este o con el otro. Además, el cristiano, para poder evangelizar, debe de hacerse uno con todos y no tener escrúpulos de sentarse en la mesa de pecadores siempre que mantenga su postura de católico publicamente. Nunca le escuché renegar de ser católico, decir que es bueno abortar, renegar del Papa…etc y por otro lado nunca le escuché decir de si mismo que era un Santo.Sin embargo, cuántos que se dicen católicos, sacerdotes, incluso Obispos han llevado a la Iglesia con sus obras y sobre todo con sus omisiones a la situación tan triste y degradada en la que se encuentra la Iglesia Católica en este SXXI. No han sido los Pablo Iglesias de turno o Monederos lo que han llevado a esta situación tan triste y decadente en la que nos encontramos, hemos sido nosotros mismos, por acción y por omisión los culpables. Cada cual, debe entonar su mea culpa. Quién es un santo, quién está libre de pecados, soberbias, miserias…etc? Hasta Pedro negó a Cristo 3 veces.
    Si en esta situación tan delicada, por no decir crítica en la historia de la Iglesia vamos a por, me atrevo a decir, el seglar católico, no sé si más santo, no seré yo quién juzgue, pero si más egregio en el mundo de las letras y en el de manifestar sin cortapisas su católicidad, no crea, que nos queda usted o alguien. Después de De Prada, literariamente, periodisticamente y como católico público no hay nada.Y usted y quién me tenga la amabilidad de leer esto lo sabe.

  2. Pues yo si voy a hacer una crítica al señor de Prada. Él las hace a diario contra todo bicho viviente que no piensa como él y encima le pagan.

    Que sus caminos ideológicos vayan por un lado u otro es cosa suya, y personalmente me importa una higa. Él representa un voto y yo otro, valen lo mismo, una mierda, desde luego, pero lo mismo. Ahora bien, que desde su atalaya su regodeo sea contra un sistema, mejorable, desde luego, en el que él puede escribir con absoluta libertad (a ver si puede hacer lo mismo en Venezuela criticando el régimen allí instalado), en el que él puede despacharse a gusto contra el sistema y, por contra, ahora nos salga cordial con unos personajes que representan la censura (Pablo Iglesias no se ha recatado en invocarla si llega al poder), la violencia, la intimidación al discrepante, pues como que no, está en su derecho de decir lo que le dé la gana, pero el resto de la humanidad frente a la que él se ha puesto creyéndose una especie de simbiosis de Léon Bloy y Chesterton, también estamos en posesión de ese derecho, aunque seamos «meapilas», «demogresca» o «parásitos» capitalistas o liberales.

    En fin, al señor de Prada le sería de mucho bien contratar a alguien que le vaya por detrás susurrándole continuamente al oído aquello de: «recuerda que sólo eres un hombre». Pero bueno, no hace falta que se gaste el dinero, allí donde es posible y pertinente dirigirle una crítica (ya no tolera que se le haga allí donde escribe), la recibirá gratis.

    Otra cosa. Ahora nos suele cerrar sus artículos con esa ñoñería pseudo feminista de «ya sólo me quedan cuatro lectoras», ni siquiera el uso del genérico «lectores», no, tiene que ser «lectoras», aunque no tenga ni idea de quién ni de qué sexo son quienes le leen. Patético e impropio de una persona de su nivel cultural, pero es lo que vende en este ambiente soporífero de feminismo histérico.

    No obstante, escribe bien, muchas de sus reflexiones son certeras y aunque sólo sea por eso vale la pena echar el anzuelo a la espera de pescar algo «sabroso» aunque de tanto en tanto uno saque una bota.

  3. ¿Pues qué quiere que le diga? En mi vida habré leído, para ser exactos, un puñado o dos de artículos de Juan Manuel de Prada y una cantidad similar de los de usted (al menos bajo este seudónimo). Entre los de él, varios me han parecido memorables. Entre los de usted, ninguno, aunque estoy seguro de que llegarán. No me cabe duda de que de Prada puede muy bien ser un vanidoso al que le gusta presumir de amistades imaginarias con políticos vivos o músicos difuntos, pero también tengo la certeza de que a usted le aqueja su propia porción de limitaciones, desde que le huela el aliento a que tenga un carácter insoportable. Para un escritor decente que tenemos en España que blasone de católico, no acabo de entender que desde Infovaticana intenten hundirlo, aunque sus cañoncitos sean todavía de leche y no pasen de cuatro o cinco milímetros. Por cierto, me acaban de rebotar por whatsapp el último artículo de J.M. de Prada, “Pederastia y clero”, que no sólo está muy dignamente escrito, sino que imparte doctrina católica de cuando Salamanca era todavía Salamanca. Le recomiendo su lectura.

    1. Estimado Abaya:

      No creo que encuentre en mi blog artículos memorables porque este espacio no ofrece artículos a la manera de los diarios. Son simples post, a veces muy informales, otros menos. Una prosa más cultivada la reservo para otros géneros y espacios.

      Esto no es una crítica a De Prada como escritor ni un Syllabus a todo lo que publica. Simplemente está desvariando últimamente, y precisamente porque muchos lo hemos tenido en estima, es necesario señalarle, no sea que empiece la corriente de pensar que Pablo Iglesias en un hombre interesante y ese largo etcétera de barbaridades suicidas que empieza a dejar caer.

      Los cañones en nuestra propia cubierta no los hemos disparado nosotros. Más bien señalamos (o señalo), a un buen capitán que hoy no sabemos por qué ha cogido un puñado de cerillos.

    2. ABAYA para haber leído un par de artículos de De Prada, hay que ver como te escuece el retrato a medida que le hacen aquí.
      De Prada es un quiero y no puedo. Lo lunes quiere estar trascendente, y los martes guay. Quiere escribir cosas serias, pero luego tiene que hacérselo perdonar, diciendo que es amigo de Ana Pastor o de Pablo Iglesias. Esa sola imbecilidad es para descajonarse de el, por cretino. Cretino si el se cree mínimamente que Iglesias es un 0´1 por ciento amigo suyo, y mas cretino aún por decirlo en público.
      Esta claro que esta entrevista es de los martes, y que estaba a lo chorras, o eso o es que anda pelao, y necesita publicidad a ver si vende algo, que todo puede ser.
      En cualquier caso patético.
      Decía el otro día Jimenez Losantos que a ciertas edades hay que tener alguien de confianza que nos ayude a protegernos de nosotros mismos.
      A este chaval, esa necesidad le ha llegado muy pronto. Es un falso viejo. Va de viejo desde que tenía 20 años.

    3. Querido Abaya: que de apreciar la labor periodística de don Juan Manuel pase a colocarlo en materia de «doctrina católica» entre los maestros de «SAlamanca cuando era todavía SAlamanca» hay un salto gigantesco, no sé si se da cuenta. Le he echado un vistazo al artículo que cita. Y hombre, no creo que ninguno de aquellos maestros (pongamos de Vitoria a BAsilio Ponce de León, grandísimo tratadista matrimonial) firmase su opinión sobre lo que dice nadie menos que santo Tomás sobre la castidad: «o es un paso en el camino o se convierte tarde o temprano en un vicio». Creo que se puede interpretar en cristiano tomista diciendo que la castidad sin la fe no es verdadera virtud (II-II, 151), pero me concederá que eso no es lo que literalmente dice el literato, que eso es lo que puede interpretar alguien que conoce a santo Tomás y la doctrina cristiana (cosa que es rara en este mundo incluso entre los cristianos) y que lo que nuestro articulista más bien da a entender, para el vulgo, es que santo Tomás bendice la práctica que ese mundo exige: no poner demasiado el acento en la castidad, que es cosa que hay que perder, salvo que te hagas cura, porque si no, uf, te vas al infierno. O sea que santo Tomás dice lo mismo que dice el mundo. De ahí que le reprochen, como mínimo, su ambigüedad. Quizá haya quien piense, hasta el propio autor, que así invita al lector a conocer a santo Tomás, a no «tenerle miedo», aunque lo haga travistiendo su verdad. No sé. Pero a mí me parece vivir en el mundo encendiendo una vela a Dios, en el fuero interno, y otra al diablo, en el externo. ESo no es un peligro si a De Prada se lo toma como lo que es, un entretenimiento periodístico. DE ahí a hacerlo centón de la doctrina católica, blasón de ese sentir, como que se pasa veinte pueblos.
      No conceda peras al olmo ni haga de comadrejas, como dice, elefantes. Y, por cierto: en esta casa se le quiere, y don Francisco José lo elogia siempre que puede.

    4. Es verdad que ha escrito artículos magníficos, y que no le falta razón en su crítica al capitalismo. Sin embargo, es de una pedantería insoportable y eso de las «cuatro viejas» que señala otro lector es cierto. Nunca una aparente confesión de modestia ha dejado ver tan poco de ella.

      Por otro lado, es incomprensible que se junte con la gentuza que se junte y que luego no haga más que abominar de los conservadores. Para defender el distributismo no tienes que revolcarte en estiercol.

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