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¡El obispo Galantino vuelve a la carga! Horreur

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galantinooo

Ya habíamos hablado en este blog de Mons. Nunzio Galantino, heterodoxo secretario de la Conferencia Episcopal Italiana, quien textualmente decía que «no se identificaba con los rostros inexpresivos de quienes recitan el rosario fuera de las clínicas que practican la interrupción del embarazo». Al final, fueron tales las críticas por parte de los buenos católicos que tuvo que dar una explicación a regañadientes.  Pues nada. Ahora vuelve a la carga con el tema de las parejas no convencionales y de la comunión.

«La Iglesia debe hacer sentir en casa a todos, incluyendo a las parejas no convencionales.[…] Las parejas en situación de matrimonio irregular también son cristianas, pero a veces son miradas con prejuicio. […] La carga de exclusión de los sacramentos es un injustificado precio a pagar, en adición a la discriminación de facto.» (fuente: Secretum Meum Mihi)

Aclaraciones a Galantino: 1) Que la Iglesia debe de hacer sentir en casa a todos, incluyendo a las parejas no convencionales, podría valer si se interpreta como el acogimiento y misericordia para con los que, alejados de la Fe, Credo y Doctrina de la Iglesia, necesitan conservar un puente que les permita volver al buen redil. Aún así hay que ver el peligro de este tipo de pastoral, ya que el mismo Jesús dijo que si tu hermano peca repréndele, si no hace caso llama a otros dos, si no llama a la comunidad, y si aún así no rectifica considéralo como un pagano o un publicano (ver Mat. 15, 18-20) 2) No sé lo que significa matrimonio irregular. Si significa segundas nupcias sin nulidad del primer matrimonio, no hay prejuicio por parte de la Iglesia, sino JUICIO, que por cierto no es sinónimo de juicio arbitrario o inmisericorde. ¿Y cuál es el juicio? Pues que se apostata del matrimonio canónico con otra unión en pareja, conclusión producto de la más pura lógica y no de la adustez, y que a su vez no muestra incompatibilidad con la misericordia, virtud que no implica perder el norte de distinguir lo que está bien de lo que está mal. Las segundas nupcias sin nulidad chocan con el dogma de la indisolubilidad del matrimonio, y toda relación sexual fuera del matrimonio canónico es pecado mortal y por tanto impedimento para la comunión. 3) La carga de exclusión de los sacramentos, lo llame usted como le dé la gana, no es capricho de la Iglesia sino esencia de la pureza y el compromiso que exigen los mismos. Nadie puede comulgar en pecado mortal ni apostatando de la Fe, dogmas y moral de la Iglesia. Si alguien se siente excluido, que recapacite. Ya decía San Pablo que «quien come el Cuerpo de Cristo indignamente, come su propia condenación” (1 Cor 11, 27) 4) Viendo de qué pié cojea usted, pongo muy en duda sus aclaraciones acerca de sus palabras sobre los inexpresivos rostros que recitan el rosario frente a las clínicas abortistas.

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