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Decepcionante decálogo de la felicidad del Papa

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46f1c30766bc4a55814f8f584f824d16 Infovaticana ha publicado los 10 consejos del Papa Francisco para ser feliz.  El blog Cristo era Sabio nunca ha dudado de lo que representa Su Santidad, la ha alabado en multitud de ocasiones e incluso ha preferido obviar ciertas noticias para no dañar en vano a quien ocupa la cátedra de Pedro, pero hay veces en las que uno no se puede callar, aún con el pesar de los pesares. He repetido hasta la saciedad que un Papa, éste y cualquier otro, puede cometer errores incluso en la doctrina. Se habla de infalibilidad sólo bajo condiciones muy concretas, que son las que establece la Iglesia. Pues cuando a un buen católico no le queda más remedio que hablar, es bueno que hable, que ante ciertas actitudes es hasta misericordioso hacerlo fuerte y claro por bien de la persona y por bien de la Fe, que es beneficio de todos y deuda para con Dios.  Santo Padre, ¿realmente la cabeza de la Iglesia puede ofrecer un decálogo para ser feliz en el que no haya lugar para Dios, ni para Jesús, ni para la Fe? ¿Es este el mensaje del Evangelio? Incluso contando con que Pablo Calvo haya podido tejer el decálogo recogiendo sus pensamientos en una conversación informal, ¿es este un buen resumen de su encuentro? Me preocupa porque de lo que está lleno el corazón, habla la boca. El punto primero del decálogo es vive y deja vivir. Bueno, como todo, depende de cómo se interprete, pero históricamente el laissez faire ha significado la indiferencia ante la moral del vecino y la máxima hedonista de hacer lo que a uno le dé la gana. ¡Qué diferencia con la sentencia de Cristo en el Padre Nuestro!  Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Cuando la afirmación del vive y deja vivir se adereza con la enésima repetición de que «no hay que buscar convencer al otro«, uno se teme lo peor, y se pregunta si esto tiene algo que ver con la prédica de Jesús y de sus discípulos: El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día […] El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. ¿De veras Su Santidad no tiene otra cosa que decir del domingo que es un día no laborable para pasarlo con la familia? Sin duda eso está bien, ¿pero es lógico que Su Santidad obvie lo fundamental, que el domingo es el Día del Señor, que es el día en el que se renueva el Sacrificio que Cristo hizo por nosotros? Ojalá al Santo Padre le lleguen las voces de unos y otros que se sienten tristes y desorientados ante entrevistas y charlas que toman este cariz. Aquí dejo un comentario de San Agustín sobre la felicidad y la alegría, a propósito de la carta de San Pablo a los Filipenses:

«¿Cuál es el gozo de este siglo? Gozarse en el mal, en la torpeza, en la fealdad, en la deformidad; en todo esto se goza el siglo… Te lo diré brevísimamente: La alegría del siglo es la maldad impune». Viven los hombres en medio de sus delitos, y si no les sobreviene un castigo, se consideran felices. «He aquí la alegría del siglo, pero Dios no piensa como el hombre; sus pensamientos son muy distintos». «Somos hijos. ¿Cómo lo sabemos? Porque murió por nosotros el Unigénito, para no seguir siendo uno solo. No quiso ser uno solo el que murió solo. El Hijo único de Dios engendró otros muchos hijos de Dios… ¿Dudaréis que va a repartir sus bienes el que no se creyó indigno de recibir nuestros males? Luego, hermanos, gozaos en el Señor y no en este siglo, esto es, gozaos en la verdad y no en la iniquidad; gozaos en la esperanza de la eternidad y no en la flor de la vanidad. Por lo tanto, dondequiera que os encontréis, sabed que el Señor está próximo».

   

Comentarios
0 comentarios en “Decepcionante decálogo de la felicidad del Papa
  1. Aguante el Papa Francisco!!! Este hombre es un genio y está contagiando la fe por todos los rincones del mundo. Yo fui a la JMJ y les puedo asegurar que él es un verdadero mensajero de Dios. Y en cuanto a su decálogo, quienes son ustedes para juzgarlo así? Me parece que está intentando dar un mensaje de felicidad y esperanza en un mundo donde la busqueda de la felicidad es una tendencia. Sino vayan a una libreria y fijense en la sección de autoayuda cuantos libros van a encontrar sobre la busqueda de la felicidad! Una vez más, el Papa está intentando amoldar el mensaje de la Iglesia a el siglo XXI. IRRADIA SIMPLEZA Y BUENAS INTENCIONES! RECEMOS POR ÉL, LO NECESITA! Y en lugar de perder el tiempo juzgando las acciones del otro, que dijo o que no dijo, seamos más introspectivos y evaluemos nuestras palabras y gestos. Dijo San Agustín, «conocete, aceptate y superate», hagamos nosotros lo mismo para poder después salir al mundo y hacer discípulos en todas las naciones como nos invita la Iglesia.

  2. Acá el problema no es del que les da de comer, como dice el dicho. Si analizas cada uno de los items de Francisco, no hay ninguno que no te lleve a la felicidad. Cuando escriben DECEPCIONANTE, es cuando me doy cuenta que no hay deseo de ser feliz, ni siquiera un intento. Fíjense en la simpleza del mensaje, eligan un par y realicenlas durante una semana. Disfruten y respeten la naturaleza y a los niños porque son lo mismo, sanos, nuevos y eternos.
    Cuando fue la última vez que respiraste de verdad?

  3. Y ante sus “amigos” protestantes pentecostales -no digamos ya ante sus «amigos» judíos, musulmanes, ateos, agnósticos, librepensadores, hinduistas…-, ¿el papa Francisco, amén de pedir disculpas por los males históricos de los católicos, no podía haber recordado, como sucesor de Pedro que es, su petrina fidelidad a la doctrina cristológica y eclesiológica expuesta en un documento del Magisterio como la «Dominus Iesus»?

    No pretendo marcar la hoja de ruta nada menos que del Papa, pero ciertamente su reciente decálogo para ser feliz, compuesto de 10 consejos en que no aparece ni mencionada la palabra Dios, mucho menos aparece referencia alguna a la persona de Jesucristo, tampoco referencia alguna a la pertenencia responsable y gozosa a la Iglesia, me ha dejado el poso un desasosiego tremendo.

    No estoy entre los católicos que ya han dictado sentencia contra el papa Francisco: es malo, perverso, indocto, una alimaña enemiga de la Iglesia, apóstata y hereje, blasfemo, etcétera. Pero el Papa, con ser su figura ciertamente “descomunal” en el organigrama y en la vida de la Iglesia, no está por encima de la doctrina de la fe, sino a su servicio; siendo el Vicario de Cristo, debe estar al servicio de este, para que la humanidad entera se encuentre con el que es el Señor de la Historia, el único Redentor de la Humanidad, la segunda persona de la Trinidad Santísima.

    De modo que yo querré seguir creyendo “cum Petro et sub Petro”, pero sin que ello signifique hacer oídos sordos y sin cerrar los ojos a la realidad y a ciertas evidencias que parecen, como poco, preocupantes.

  4. ¿Y por qué no reconocer lo que es obvio? ¿Por qué no decir que la elección de Bergoglio no fue inspirada por el Espíritu Santo, sino por el Señor del Mundo, a quien todos los días rinde pleitesía?

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