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Análisis del teólogo José María Iraburu sobre Amoris Laetitia

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jose_maria_iraburu

Véase el artículo original en el blog Reforma o Apostasía.

–Ya tenemos la Exhortación Apostólica postsinodal.

–Bendigamos al Señor, porque es eterna su misericordia.

Agradecemos al papa Francisco las muchas palabras verdaderas y hermosas que nos ha dado sobre el matrimonio y la familia en su reciente Exhortación Apostólica Amoris lætitia, así como la resistencia que en ella ha mostrado ante quienes en los dos Sínodos precedentes (2014-15) exigían la comunión eucarística para los adúlteros y algún modo de reconocimiento eclesial de las parejas homosexuales. También le agradecemos que en el comienzo de la Exhortación nos haya invitado a continuar la reflexión sobre los temas sinodales debatidos, que han ido a dar en la enseñanza del documento presente.

«La complejidad de los temas planteados nos mostró la necesidad de seguir profundizando con libertad algunas cuestiones doctrinales, morales, espirituales y pastorales. La reflexión de los pastores y teólogos, si es fiel a la Iglesia, honesta, realista y creativa, nos ayudará a encontrar mayor claridad» (2). «Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella […] Las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general […] necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado» (3).

Trataré, pues, de colaborar a esa «reflexión de pastores y teólogos» examinando solamente un punto, el 301, del capítulo VIIIº de la Exhortación, que trata de lasCircunstancias atenuantes en el discernimiento pastoral.

* * *

En la Amoris lætitia (301) –divido el texto en tres párrafos– leemos que a la hora de discernir sobre situaciones irregulares, «la Iglesia posee una sólida reflexión a cerca de los condicionamientos y circunstancias atenuantes. Por eso, ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada “irregular” viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante.

«Los límites [atenuantes] no tienen que ver solamente con un eventual [1]desconocimiento de la norma. Un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener [2] una gran dificultad para comprender “los valores inherentes a la norma” (Familiaris consortio 33) o puede [3] estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa. Como bien expresaron los Padres sinodales, “puede haber factores que limitan la capacidad de decisión”.

«Ya santo Tomás de Aquino reconocía que alguien puede tener la gracia y la caridad, pero no poder ejercitar bien alguna de las virtudes (STh I-II, 65,3 ad 2), de manera que aunque posea todas las virtudes morales infusas, no manifiesta con claridad la existencia de alguna de ellas, porque el obrar exterior de esa virtud está dificultado: “Se dice que algunos santos no tienen algunas virtudes, en cuanto que experimentan dificultad en sus actos, aunque tengan los hábitos de todas las virtudes (ib. 3».

El número citado puede ser objetado desde ángulos diversos. Pero yo aquí limito mi análisis, mostrando únicamente que la doctrina de Santo Tomás que se alega en el texto está mal entendida, y que en su verdadero sentido no da ninguna fundamentación justificante de lo afirmadoen los dos párrafos que le preceden. Lo comprobaremos seguidamente, recordando su teología de las virtudes.

* * *

–Todas las virtudes, en cuanto hábitos operativos, crecen juntamente, como los dedos de una mano, aunque algunas, si no son activadas, estarán menos hábiles para el ejercicio. –En principio, cuanto más crecida está una virtud, se ejercita en el acto que le es propio con más facilidad, perfección y gusto. –Sin embargo, no se identifica necesariamente el grado de una virtud como hábito (es decir, como facultad o potencia operativa) y el grado de su capacidad de ejercitarse en actos. Este último punto es el que aquí nos importa examinar para entender bien en la Amoris laetitia la falsa alusión a la enseñanza de Santo Tomás sobre la virtud eventualmente no operativa (STh I-II, 65 ad 2-3).

 Puede fortalecerse una virtud sin que necesariamente aumente la facilidad para ejercitarla en actos. Un hombre, por ejemplo, que acrecentó mucho la virtud de lapaciencia estando enfermo durante años, recluido en su cama con muy escasas actividades y relaciones sociales, habrá fortalecido necesariamente también, como hábitos, todas las otras virtudes, también el hábito y virtud de la prudencia. Pero si un día recupera la salud, después de tantos años de vida reclusa, es probable que no tenga expedita la virtud de la prudencia para ejercitarla con facilidad y acierto en actosconcretos, en decisiones circunstanciales, en negocios, en relaciones sociales, por falta de información y de experiencia.

 En este sentido enseña Santo Tomás: «Ocurre a veces que uno que tiene un hábito encuentra dificultad en el obrar y, por consiguiente, no siente deleite ni complacencia en ejercitarlo [como sería lo natural], a causa de algún impedimento de origen extrínseco –como el que posee un hábito de ciencia y padece dificultad en entender, por la somnolencia o alguna enfermedad–» (STh I-II, 65,3 ad 2m).

Es importante este principio, pues su desconocimiento lleva con frecuencia a escrúpulos y penalidades espirituales que no tienen en realidad fundamento. Consideremos algunos ejemplos. Una religiosa tiene un espíritu y virtud de oraciónmuy grande; pero está sufriendo ciertas enfermedades psicológicas o, en otro supuesto, está tomando ciertas medicinas que le impiden totalmente concentrar en Dios su pensamiento y amor en la oración. ¿Debe ella pensar que, seguro que por sus culpas y negligencias, ya perdió su anterior hábito virtuoso de orar? En absoluto. A esta religiosa, que persevera ciertamente en el espíritu de la oración, hay que darle la paz de saber que sigue su relación orante con Dios tan profunda o más que antes, aunque en la capilla se vea la pobre con una impotencia casi total para mantenerse un rato en oración. Son causas extrínsecas a su voluntad las que le impiden ejercitarse en ella con asiduidad.

Cuando se identifica erróneamente grado de virtud y grado de facilidad para su ejercicio, puede interpretar, por ejemplo, un director espiritual, o la misma persona afectada por esa impotencia, que tal incapacidad para la oración significa claramente un retroceso espiritual lamentable, una disminución o pérdida del espíritu de oración. Con más lucidez de verdad considera este problema Santa Teresa, gran conocedora de la relación gracia-virtudes-obras. Ella enseña que en tales casos no debe la persona «atormentar el alma a lo que no puede» (Vida 11,16), ni tampoco debe ser atormentada para ello por su director. Estas cosas «aunque a nosotros nos parecen faltas, no lo son; ya sabe Su Majestad nuestra miseria y bajo natural, mejor que nosotros mismos, y sabe que ya estas almas desean siempre pensar en El y amarle. Esta determinación es la que quiere; ese otro afligimiento que nos damos [por la falta de obras], no sirve de más que para inquietar el alma» (ib.). Con razón dice San Juan de la Cruz que «hay muchas almas que piensan no tienen oración y tienen muy mucha, y otras que tienen mucha y es poco más que nada» (prólogo Subida 6).

Otro ejemplo. Un estudiante, con la gracia de Dios, ha logrado una virtud de laestudiosidad muy profunda, hasta llegar a ser un profesor competente. Pero llegado a una cierta fase de su vida, se ve incapaz de estudiar, porque al hacerlo sufre dolores de cabeza. ¿Perdió, pues, la virtud de la estudiosidad por el hecho de que ahora no puede ejercitarla en los actos que constituyen su objeto propio? Obviamente no. Debe pensar que su virtud para estudiar no puede ejercitarse porque se ve impedida por causas extrínsecas a su voluntad.

* * *

Invocar la enseñanza de Santo Tomás sobre las virtudes eventualmente no-operativas, con el fin de atenuar o eximir de culpa a las parejas «irregulares» que no logran salir de su situación objetivamente pecaminosa –adúlteros crónicos, uniones homosexuales, etc.– es un error. La doctrina de Santo Tomás, que es la católica, exime de culpa a quien no puede ejercitar cierta virtud en las obras buenasque son su objeto propio, debido a impedimentos externos a su voluntad. Pero el texto aducido en la Exhortación se refiere a situaciones «irregulares», en las que la persona se ejercita pertinazmente en obras malas –adulterio, unión homosexual, etc.–.

* * *

La fe en la existencia de actos intrínsecamente malos, que ninguna circunstancia puede justificar, es en el fondo lo que hoy vacila más en la moral. San Juan Pablo II, en su encíclica Veritatis splendor, enseña largamente acerca de lo intrinsece malum(54-64). No es lícito «establecer legítimamente unas excepciones a la regla general y permitir así la realización práctica, con buena conciencia, de lo que está calificado por la ley moral como intrínsecamente malo. De este modo se instaura en algunos casosuna separación, o incluso una oposición, entre la doctrina del precepto válido en general y la norma de la conciencia individual, que decidiría de hecho, en última instancia [quizá con el consejo de un sacerdote comprensivo] sobre el bien y el mal» (n. 56; cf. 80).

José María Iraburu, sacerdote

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0 comentarios en “Análisis del teólogo José María Iraburu sobre Amoris Laetitia
  1. Tambien se recomienda ver la reaccion del rey en la homilia Santa Marta de ayer.. 11 de abril 2016 busquen en internet en el
    Denzingerbergoglio Judas .

    El rey esta enojado con aquellos que defienden la Verdad pues se considera mensajero lleno del Espiritu Santo para llevar adelante a la Iglesia…lleno de Santidad..y tergiversa escrituras respecto a Judas

  2. Tambien toma frases inconclusas de Juan Pablo II…los de voice of family..explican que citan a Juan Pablo II para recordar que es bueno integrar a los vueltos a casar cuando tienen hijos..pero olvidan continuar la cita siempre que se abstengan de tener relaciones sexuales.
    Tambien citan a Juan Pablo para manifestar que el sexo son impulsos que se deben madurar en el corazon con comillas ellos culminan con otra espontaneidad.
    Leyendo la llcatequesis de JPII la teologia del cuerpo es absolutamente mentira que Juan Pablo hable de impulsos…la sexualidad es parte de la esencia..del SER no solo del cuerpo con el que fuimos diseñados y creados por Dios…Eva para colmar la soledad de Adan…una sexualidad implica pureza y complementariedad..

  3. El análisis del P IRABURU sobre un aspecto del documento Papal es como todos los que hace magnífico y agudísimo, siempre con un impresionante conocimiento teologico y religioso detras, con una perspicacia y agilidad encomiables. Y digo esto sin la mas mínima ironía, pues me rindo ante el conocimiento filosófico y teológico del P. Iraburu.

    El resumen del artículo lo hace el P. Iraburu en sus propias palabras en una respuesta a Leonardo: En cuanto a mi artículo, se limita prácticamente a mostrar y demostrar que un texto de Sto. Tomás se cita en un sentido falso.

    Sin embargo me temo que esta vez el P. Iraburu, no es consciente del gol que se ha metido en propia puerta. Y se enfada con algun comentarista por señalarselo.

    Cuando algunos comentaristas entre los que me encuentro le hacemos ver las consecuencias directas del gravísimo fallo que el denuncia, o bien nos acusa de ofenderle haciendose el agraviado cuando es precísamente el que insulta nuestra inteligencia, aunque no sea tan elevada como la suya, o nos censura o nos impide el natural derecho de replica cuando nos aluden, o esgrime una supuesta falta de caridad, que yo no percibo en su actitud.

    Lo que dice el P. Iraburu es que despues de un SÍNODO larguísimo, y despues de todos los meses que han pasado desde el sínodo, en el documento final, «le han colado un gol al Papa» sus colaboradores haciendole firmar un documento, supuestamente para aportar luz y discernimiento a los fieles, en el que en la parte central del mismo, la que todo el mundo estaba esperando, la que hasta el mas tonto del Vaticano sabía que era lo primero que iban a mirar todos, le hacen poner una cita de Santo Tomas para emplearla en un sentido opuesto al que fue emitida, es decir para justificar lo contrario de lo que quería expresar el Santo.

    Supongamos que el P. Iraburu tiene razón, yo no lo creo, y creo que que como yo muy pocos lo creen, pero vamos a asumirlo como hipótesis.

    Entonces en lenguaje castizo, el Vaticano es el…… de la Bernarda.

    Si el P. Iraburu tiene razón, solo puede ocurrir que:
    -El Papa no se lee lo que firma en asuntos tan graves.
    – Se lo ha leido pero no lo ha entendido.
    – Desconoce a Santo Tomas.
    – La peor de todas, ninguna de las anteriores, lo ha hecho a conciencia, y no descarto ninguna.

    El tema es gravísimo y un verdadero escándalo sumado a la falta de concrección del documento que permite que cualquiera lo interprete como quiera. Y no me vale que para interpretar un documento sea necesario siempre realizarlo de acuerdo a la Doctrina. Eso podría ser en algún punto secundario, pero cuando es en algo central, es que se ha hecho así a propósito. Un documento mínimamente serio, y lo digo por el docuento Papal, no debe de ocasionar que haya que retrotraerse a varias enciclicas y textos anteriores para entenderlo. Si no es que es un mal documento o lo que es peor un documento perverso.

    Ademas el P. Iraburu olvida que le ha explicado a un comentarista que el Cardenal Muller, el prefecto para la doctrina de la Fe no ha intervenido. O en sus propias palabras:JMI.-Tengo entendido que la CDFe y su Prefecto, el Card. Müller, apenas ha intervenido en la elaboración de la Exhortación Apostólica postsinodal.

    ¿Como puede entonces pensar el P. Iraburu que le han metido un gol al Papa, si este en un documento doctrinal y moral, elude la intervención del principal órgano de la Iglesia para esas cuestiones? Debe de ser el único que lo piensa, yo creo que la mayoría sin duda pensamos que si ha habido gol, con los hechos que le mismo P. Iraburu expone, es su Santidad el que ha tirado el penalty o si estaba de portero ha mirado para otro lado. Es cuestión de lógica, de esa lógica que a veces como por ensalmo parece que quiere evitar el P: iraburu para no llegar a tener que reconocer en público las consecuencias directas de los hechos que denuncia.

    Yo comprendo que su posición es peor que la de un funambulista sobre un paso del Himalaya, oscilando entre la contundencia de los hechos y sus consecuencias por un lado y su línea editorial por otro.

    Si esto sigue así, yo creo que van a poder realizar una saga que se llame MISIÓN IMPOSIBLE por mucho que de buena fe lo intenten.

    Si este documento lo hubera firmado Ratzinger, podría creerme que es un gol que le han colado, o que lo ha firmado sin leerlo, lo cual no le justificaría. Pero con los antecedentes de Bergoglio, no se le puede conceder el beneficio de la duda.
    Yo hace mucho tiempo que dejé de creer que los niños vienen de Paris, auque es un cuento muy bonito con las cigueñas y todo eso.

    Yo comprendo que el P. Iraburu sufra cuando criticamos al Papa y lo siento, pero es que se lo ha ganado a pulso (el Papa). Ademas no estoy seguro ni convencido de que la posición del P. Iraburu, de hacer magníficos análisis, para luego de repente hacer dejación de toda su agudeza repentinamente para tratar de evitar cualquier crítica que es precisamente consecuencia de lo que el expone, sea mejor para la Iglesia o las almas que denunciar las cosas claramente, como dice el evangelio, si, si, no, no, o en castizo llamando a las cosas por su nombre, al pan pan y al vino vino.

    El P. Iraburu en su buena voluntad tienen una papeleta muy complicada. Tienen una linea editorial plasmada en un documento que esta muy bien. Sin embargo en estas circunstancias, que no creo que ellos previesen cuando elaboraron ese documento, la consecuencia de sus análisis, es una crítica implicita terrible grave e ineludible hacia el Papa.

    MIKEL,
    Me alegro si lo que escribo te sirve de algo o te anima, pero no lo entiendo, yo entre mas me informo mas desolado me encuentro. Lo único que me queda es la confianza en que las puertas del Hades no prevalecerán. Pero el problema es como quedará todo y si lo que prevalezca será una cosa muy pequeña. Aunque Dios permita el mal dentro de su Iglesia, creo que le hará mucha menos gracia que a mi que se produzca, que soy gusano en comparación.Y a mi toda esta basura que veo, aunque yo sea ínfimo, me duele como debería dolerles a muchos que parece no afectarles.

    Lo triste de esto es que en España, y supongo que en el mundo, antes la mayoría de los sacerdotes te daban buena doctrina. Ahora antes de fiarte de un sacerdote tienes que estudiar a fondo el catecismo, lógica formal, fisolofía y conocerte la biblia y los evangelios con soltura y eso para empezar a hablar, si nos metemos en honduras ya ni te cuento.

  4. P Iraburu.

    Insulta usted nuestra inteligencia cuando le contesta a Leonardo:
    JMI.-Son muchas y complejas preguntas que no puedo ni intentar responderlas aquí.

    Nos toma usted por idiotas. Una cosa es que no sepamos la teologia que usted sabe y otra es que seamos imbéciles.

    Algunas de las preguntas que le hace Leonardo son muy sencillas de contestar. Es mas creo que hasta yo puedo contestarlas sin necesidad de ser doctorado en Teología, solo con un poco de formación, de experiencia y de sentido común.

    Es mas honrado hacer como hace LF y cuando no quiere meterse en jardines cerrar los comentarios.

    Es una cuestión de seriedad, de coherencia y de repeto hacia los lectores.

    Aunque vuelva a censurarme esta vez lograré evitarlo parcialmente.

    Un saludo.

  5. Gracias por esto. Cuando leí este párrafo de inmediato me pareció que no podía ser lo que Santo Tomás quiso decir, pues el Doctor Angélico, además de santo, aplica la lógica de manera consistente y creo que no se puede encontrar en él falacias. También son iluminadoras las citas de Santa Teresa y San Juan de la Cruz.

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