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Ni su secretaría le funciona

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Corría el año 1873, cuando el 23 de julio, Lilliam Scholes sería considerada como la primera secretaria de la historia al usar una máquina de escribir inventada por su padre, Christopher Latham Sholes, quién tras incansables procesos de mejoras vendería la patente a la empresa Remington Arms Company dando paso así a la comercialización de la máquina de escribir que ha ido evolucionando tanto que hasta la secretaria de Osoro podría utilizarla.

Como hay un día hasta para los que tienen balcones a la calle, las secretarias también tienen día de celebración, pero aunque no creo que haya sido causado por desacuerdos entre ellas, no es un día internacional, pero sí un reconocimiento internacional. Por lo que son distintas las fechas celebrativas según los países; en España se celebra el 23 de abril; en Argentina y Uruguay es celebrado el 4 de septiembre; en Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y Panamá el 26 de abril; el 17 de julio en México, el 3 de diciembre hacen lo propio en Chile y en Venezuela el 30 del mismo mes; Estados Unidos lo celebra el 21 de abril; y así con fechas dispares se celebra en los diversos países.

Como este blog quiere hacer historia pastoral de lo sucedido ha querido comprobar si por casualidad los fastos de las secretarias coincidirían con los de las bodas de plata de Osoro, pero no coinciden. Estos últimos los veré desde mis balcones con vistas amplias a la calle por razones de coherencia y salud pública, no me esperen. Pero no es mi intención hablar de la actualidad sino que quiero reconstruir la historia intencionadamente.

La primera decisión que tomó Osoro, fue nombrar a su equipo más próximo, lo que podríamos llamar la anilla central que a veces pueden llegar a tener más poder y autoridad que los propios vicarios episcopales como ocurriese por ejemplo con Martin Patino.

Encontró, para desgracia nuestra, una teresiana de las de Poveda, para trabajar en nuestra diócesis y vivir de ella. Una veterana, casi octogenaria, con un año más que Osoro, en la actualidad 78, pasaría a ser la secretaria del arzobispo, ella no tiene más culpa que la de no saber decir que no, pero como dijo que sí ahora no puede llamarse a andana. Porque de facto no fue nunca en Daniel Navarro Úbeda, sacerdote, en quien Osoro puso su confianza, sino que la puso en la teresiana. El pobre cura por noble y novato se equivocó al pretender echar un pulso de autoridad a la buena señorita, ya que como dicen no ser consagradas, pensando que Osoro con buen criterio se pondría de su lado por el simple hecho de ser sacerdote, pero ya hemos constatado en estos años que ahí no hay criterio. Y luego somos los curas los que le tenemos desafección, ¡menuda cara!. Algo de esto en su día nos contaban los desaparecidos pellizcos de monja en el artículo “Daniel Navarro deja de ser secretario personal de Osoro”.

Su gran asesor al llegar a Madrid, es de todos sabido, que fue Andrés García de la Cuerda, hoy director de la residencia sacerdotal y muchos años rector de nuestro seminario conciliar. Y quien gobierna nuestra diócesis se equivocó con este asesor, como con casi todos los que ha elegido, por lo que como ya he dicho en otro artículo “Osoro nos sondeó para hacer lo que le dio la gana, el responsable es él”.

Con sorpresa de muchos y chascarrillos de todos, no sólo va a chismorrear el arzobispo, por primera vez al frente de la secretaría particular del arzobispo de Madrid estaría como número uno esta teresiana a quien le duraría 10 meses el bueno del sacerdote Daniel, a quien Osoro colocó como segundón.

Pero como el tiempo es el que da y quita razones, a pesar de que a Osoro le trajese al pairo la salida de Daniel, hoy el cura vive su ministerio feliz alejado del mundo curial, pero luego el problema es que lo curas tenemos desafección a nuestro obispo, la cosa tiene bemoles. La secretaria de Osoro ha demostrado en primer lugar que él se equivocó al elegirla y en segundo lugar que ella es incompetente para ejercer ese cargo. Y aún siendo una realidad que formalmente ejerce de secretaria, igual de real es que ese ejercicio le vino no por su capacidad profesional sino por una cacicada de Osoro, que en lugar de escoger de lo mucho y bueno que hay en Madrid la escogió a ella, ¡qué sinodal!

Podrían dar testimonio de que esa secretaría no funciona, muchos compañeros entre los que me incluyo, pero tantas veces somos capaces de decir lo que pensamos entre nosotros e incapaces de decirlo en nuestras reuniones de arciprestazgo, o al vicario de zona o en el consejo presbiteral; vamos que tantas veces nos pasa como a San Pablo: “pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. Y, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo con la Ley en que es buena” de lo cual cada uno y entre todos somos responsables de cómo dejamos que esté nuestra diócesis.

He escuchado, y a mí mismo me ha sucedido, alguna de estas frases: “He enviado varios correos electrónicos y ni siquiera respuesta me han dado”, “he solicitado audiencia para hablar con nuestro obispo, ha pasado un año y nada”, “cuando me quiso recibir ya estaba resuelto”, “le escribí hace una año y medio y responden ahora”, “madre mía pero cuantos filtros tienen ahí para llegar a la secretaria”, “me han vuelto a cambiar la visita de Osoro y es la cuarta vez, tengo a la gente de la parroquia enfadada”, “le he mandado las lecturas de la misa tres veces”. Es una evidencia que esta señorita no conoce la diócesis y no tiene sentido de lo prioritario pero eso sí, la presencia de Osoro en su propia institución la prioriza todos los años en varias ocasiones y luego la inmensa mayoría de las parroquias sin visitar, por no hablar de San Antón que eso ya es para hacérselo mirar. Todo esto que describo es una realidad que en Madrid estamos sufriendo desde el principio de este pontificado así que yo los 25 años de Osoro los celebraré desde mi balcón por mucha carta que el vicario general nos envíe.

¡Ah! señorita secretaria, mejor que cuando suenen las campanas de nuestra catedral, porque ya nos venga el nuevo arzobispo y usted se largue junto con Osoro, se lleven su archivo a quemar, porque si se abriese, quedará en evidencia que, efectivamente, todavía hay secretarias que utilizan la máquina de escribir y bodas de plata de amores que no han funcionado. Y a mí me trae al pairo la vergüenza que ustedes pasen, pero me preocupa que mi diócesis tenga que avergonzarse por secretarias ineficaces e incompetentes nombradas y mantenidas de modo caciquil.

Venda ya la patente de esa vieja máquina de escribir, que un buen ordenador es suficiente para llevar una secretaría, aunque me imagino que ni regala.

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Comentarios
2 comentarios en “Ni su secretaría le funciona
  1. «Mucho cuidado con la mujer que llora» decía un santo e ilustre jesuita. Y la respuesta es que mueve a compasión y el instinto protector masculino en hombres de bien, encandila. Cuando intercede por alguien o «lapida» a alguien es más fácil creerle, es decir , cuando «llora».
    Las secretarias, estupendas en su función y muy eficientes; y hasta suelen ser más cuidadosas que algunos varones. Pero dicho esto, tanto para el Cardenal como en el articulista que parece ser sacerdote, cuidado con esa figura. Y no lo digo por ningún sentido morboso, sino porque se equivocan con frecuencia y sus filias y fobias, amparadas por la «intuición femenina» ( que no existe en sí misma), son fatales , más sobre todo si no se modulan adecuadamente. Y los sacerdotes son propensos hoy mas que nunca a rodearse de «secretarias», «colaboradoras», etc. ; son más simpáticas , más empáticas y manipulan con más gracia y salero. A esto hay que añadir que los sacerdotes no conviven con una mujer, hijas, etc. en el día a día. Su imagen es más idílica, y siempre se recomendaba que hay que ver a la mujer con los «rulos puestos», es decir, como es realmente y actúa sin tapujos sociales en su intimidad familiar, por ejemplo.
    Qué quiere que le diga, pues mejor secretarios para el campo sacerdotal y «obispal», que siempre es lo que se ha llevado y con excelentes resultados. ¿Crítica? ¡Que el Señor me libre! sólo otra forma de enfocar las cosas, basadas en la psicología y la experiencia.

  2. Muchos defectos se le pueden sacar a Osoroglio, pero el detalle de que tenga una secretaria con más años que él, y de las que escriben a máquina, me parece estupendo: ¡es tan tradicional!

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