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El yoga, la Iglesia de Croacia y nuestros imbéciles locales

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No tengo nada contra el yoga, como contra el puenting, el volley ball o los vegetarianos. Cada uno hace lo que quiere o pierde el tiempo en lo que le da la gana.

Si la Cifuentes o Rajoy practicasen el yoga jamás vendrían por ello a este Blog. Me traería tan sin cuidado como si su plato favorito fueran las acelgas o su lectura de cabecera el Marca. De la una y del otro lo que me preocupan son otras cosas.

Y con el yoga, también. Que la Iglesia lo asuma y lo propague como si no tuviera nada mejor que ofrecer. Contra el yoga en un club privado y en el que estuvieran encantados todos los asistentes nada que decir. Como actividad eclesial me parece penosa. Y ajena totalmente a la Iglesia.

Seguro que hay muchas personas que se apuntarían al edredoning y que luego cantarían maravillas de su experiencia. Pero en un convento de carmelitas, en una casa de jesuitas o en una parroquia periférica o no pues como que no parece actividad colgable en los anuncios parroquiales o conventuales.

La Iglesia croata se ha pronunciado sobre ello. Y una vez más me he sentido frustrado por el hecho de que a la mía nunca, o casi, se le ocurra nada merecedor de aplauso. Aunque sólo fuera el copiar y pegar.

Hay que ver el trabajo que está costando que nuestros obispos se pronuncien sobre la imposición de la ideología de género. De momento llevamos sólo un arzobispo, cuatro obispos residenciales y dos auxiliares. Dado el número de unos y otros, la medalla de oro para los auxiliares.

El yoga tiene, en mi opinión, menos importancia pero en la Iglesia sobra. No es lo suyo y tiene alternativas católicas. Lejanas a mil inútiles cuando no perniciosos orientalismos. No es condición necesaria y suficiente el hábito o el clergyman pero ante estas invasiones de Oriente, por lo menos inútiles y muchas veces contraproducentes, lo que se impone es la abstención y advertir a la gente de que eso no remedia nada católicamente. Y si es un placebo, los hay mucho más efectivos e inocuos.

http://www.abc.es/sociedad/abci-iglesia-catolica-croata-guerra-contra-yoga-201608141725_noticia.html

 

Comentarios
13 comentarios en “El yoga, la Iglesia de Croacia y nuestros imbéciles locales
  1. El padre Amorth se ha expresado en algunas ocasiones en contra del yoga.
    Si un católico es coherente con sus convicciones tendrá tal paz interior que no necesitará nada oriental, pero el problema es ése: la falta de coherencia.

  2. Veo que por aquí tampoco se enteran de la película: todo hueco tiende a ser llenado. Si ese hueco es legítimo, es sustancial, con más motivo. Y eso ha pasado con la oración del corazón, meditación, contemplación, que son cosas que les vienen grandes a tantos, siendo un elemento fundamental para el creyente. Y así se creen justificados despotricando de lo que ignoran, como el yoga. Amén y Om van de la mano. Pero mientras a tanto zoquete le da grima el Amén; acogen con alborozo el Om. Cosas de la ignorancia. Pero, repito, alguna responsabilidad, de arriba abajo, tenemos sobre el particular. Otro gallo nos cantara si hubiera más seguidores del stilo de Nicolás Caballero. Pero por lo que veo algunos prefieren tirar balones fuera. Lo cual da fe de que tengo razón.

  3. ¿Equilibrio?: Virtud humana de la equidad, sustento de la justicia.
    ¿Propiocepción? (¡Qué horror de palabro!): Examen de conciencia.
    Fuerza y flexibilidad, si son físicas, más bien son cosas indiferentes, que no requieren alternativa cristiana. Y si son mentales o morales, tienen nombres bien sabidos, a poco que se conozca la ascética cristiana.
    Es rizar el rizo de la ridiculez, ir a buscar sabiduría a Oriente, para sustituir y/o no practicar la oración mental de toda la vida. Que por cierto, no es en exclusiva católica.

  4. Por partes: ¿No será que no se potencia lo suficiente la práctica de la contemplación como práctica cristiana y muchos, a través de modas o del barbecho que ven, tienen que irse a hacer gárgaras con sucedáneos de otras culturas? Es fácil detectar en movimientos católicos cierto menosprecio de la meditación-contemplación o que la consideran fuera de lugar o de tiempo o incluso un exceso que está bien en un convento de clausura pero no para seglares. Esos mismos que luego no tienen alternativa para aquellas personas que buscan una práctica más sustancial, íntima, profunda. Por ahí van los tiros.
    Por supuesto que los espacios eclesiales no están para promover yogas ni gaitas. Pero ahí dejo la reflexión.

  5. Primero decir que comparto la opinión de que el yoga sobra en la Iglesia pero también sobra llamar a nadie imbécil con el tema de la ideología de género. Creo que no es necesario que todos lo hagan. Creo que algún obispo ha dicho que la opinión es compartida por todos.

  6. Según tengo entendido y no conozco más del tema porque, en realidad no me importa, el yoga es una forma de expresión del induismo, imagino que algo así como una procesión en el catolicismo.

    Pues si es algo religioso no entiendo qué hace en la Iglesia, a menos que lo que se pretenda sea la famosa religión universal, que de mmento no practica nadie en el universo, pero que los que vivan a verán como religión oficial de, al menos, los paises occidentales. Y lo malo es que muchos en la Iglesia están felices con el sincretismo y la religión universal.

    Aparte, naturalmente, que la formación en los seminarios parece que es penosa y los clérigos no tienen las ideas claras. Lo normal sería dar alternativas al yoga, que seguro las hay y alternativas a la meditación, que debe o debería haberlas.

    Al final con todas estas historias se consigue que algún demonio se cuele. Claro que como los demonios no existen…

  7. Sr. Bloguero,
    Que los obispos se pronuncien y se pongan del lado de sus fieles es pedir mucho.
    Aún recuerdo cuando dejaron a los pies de los caballos a los padres que objetaban a Educación para la Ciudadanía…

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