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Ya están despidiendo a Omella

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Juan José Omella

Más solo que la una. Porque Omella no tiene ni a los suyos. No existen los suyos. Vaya fracaso el de los hombres del Papa. Uno desaparecido. Ya no existe. Y el otro en puertas.

Como si el único cardenal en España, Cañizares también esfumado, fuera… Rouco.

Bueno, está también Cobo, pero habiendo asumido una actitud tan prudentísima, me parece inteligente, que apenas hace ruido. Con lo que ha conseguido desactivar, al menos de momento, notables preocupaciones que su nombramiento y su inmediata promoción al cardenalato habían despertado. Como si tuviera perfectamente aprendido no repetir el monumental fracaso de Osoro.

A lo que íbamos. Da la impresión de que a Omella ya le han encargado la caja. Y a despedirle el P. Ángel y Gabilondo. Mejor nadie, pensará más de uno. Nadie le quiso nunca. Y ya se lo hacen ver, Los suyos. Si es que alguna vez lo fueron. Puente de plata dicen. ¿Donde esta el puente?

https://www.religiondigital.org/dos_minutos-_el_blog_de_jose_lorenzo/Puente-plata-Omella-conferencia-episcopal-espana-obispos_7_2623907596.html

 

Comentarios
3 comentarios en “Ya están despidiendo a Omella
  1. También está el cardenal Blázquez. Sí, ese al que usted acostumbra a calificar de inane a pesar de no ser, a mi juicio, tan inane como usted pretende presentarlo, pero claro, si ignoramos lo que hace, pues la conclusión es que no hace nada.

  2. Lo sorprendente es que alguien (y no miro a nadie, ¿eh IrReligión Digital?) pensara que sería distinto. Los obispos le votaron sin el menor entusiasmo, le rodearon en el Comité Ejecutivo de obispos que no eran de su cuerda, y simplemente le han ignorado. Eso por un lado. Por otro (lo he dicho muchísimas veces) Omella no es ni será nunca un líder. Nunca fue otra cosa que un subordinado dócil y obediente, escaso de preparación, nulo de cultura, sin carisma (sólo su simpatía personal) y con eso no arrastras a nadie. Añádase que Omella tuvo durante la primera parte de su mandato a un secretario (Luis Argüello) al que no había escogido, con el que nunca se entendió, y que le gana por goleada en preparación, inteligencia, cultura, carisma y dotes de liderazgo. Y cuando Argüello se fue, fue incapaz de imponer a su candidato (Satué) y tuvo que tragarse a un secretario con el que se llevaba aún peor. Tampoco ha sido capaz de dejar su huella en los nombramientos episcopales. No ha sido un «hacedor de obispos» como sí lo fueron Tarancón, Suquía y Rouco. Sí, hay alguno (era inevitable que lo hubiera) pero ni de lejos ha mostrado la influencia que tuvieron sus antecesores. Y todavía está por ver que consiga un sustituto de su gusto. ¿Y si no fuera Satué, como se dice, y como probablemente quiera, sino el ascendente Francisco Conesa quien le releva en Barcelona?

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