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Y ahora la de las religiosas (VII) (2018)

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Hemos concluido la relación de institutos femeninos. Seguro que con ausencias. Si algún lector quiere que se incluya alguna más. Que sea de derechos pontificio porque las diocesanas no aparecen en el Annuario Pontificio, con mucho gusto las incluiré siempre que tengan presencia en España y las encuentre. No tiene sentido ampliar esta ya larga lista con unas religiosas que tengan tres casas en los Cárpatos.

Esta no es una tesis doctoral. No he tenido el menor deseo de hacerla y no se puede criticar por no ser lo que no quiso ser. Observarán que los datos comienzan casi todos en 1973 para los institutos femeninos. ¿Por qué esa fecha? La explicación es sencillísima. Porque el Annuario Pontificio más antiguo que tengo es el de 1974 y nunca tuve humor de pasarme horas en alguna biblioteca para comparar el número de hoy con el máximo que tuvieron en el pasado. Hay algunas congregaciones, incluso, que la primera cifra es bastante posterior a 1973 al comenzar a aparecer en el Annuario en años posteriores.

Sin embargo, las más importante órdenes y congregaciones masculinas tienen referida su disminución al año de máximos efectivos porque los recoge para ellas Catholic Hierarchy y sobre esos datos está calculada la disminución que hoy sufren.

En las femeninas, todas, y en bastantes masculinas la disminución señalada es referida al año 1973. Con lo que salen muy favorecidas pues en los inmediatos años posconciliares fueron los de la desbandada general. Y en los que los abandonos superaban en muchísimo a las defunciones. Hoy en cambio el fenómeno es al revés. La inmensa mayoría son defunciones y los abandonos, que sigue habiéndolos, son mínimos.

Por lo dicho la situación actual de las religiosas es bastante peor que la indicada. No me baso en ningún estudio concreto, que podría hacerse con los religiosos sin mayor esfuerzo comparando de C. H. los datos de 1965 a 1973 y extrapolar lo que salga a las religiosas. Yo no voy a hacerlo pero si algún lector quiere hacer el cálculo de lo que disminuyeron jesuitas, franciscanos, dominicos… en esos ocho años pues habrá más base que mi simple suposición. Que creo que como poco sería de cinco puntos más. Y si sólo resultaran tres pues tampoco pasa nada.

La realidad es tristísima. La mayoría de la vida religiosa, con muy contadas excepciones, agoniza o se acerca a ello. Son cada vez menos y más viejos. Con lo que el número de fallecimientos en los próximos años se va a multiplicar. Ya me dirán lo que puede esperar una congregación en la que quedan 120 religiosas de las que 60 tienen más de ochenta años. Pero lo peor es que de las 60 restantes, 35 tiene entre 60 y 80 años, 10 entre 50 y 60 y apenas 5 no llegan a los 50 años.

Claro que no es lo mismo el mañana de las que son 200 que el de las que todavía suman varios miles. Sin duda estas sobrevivirán algo más.

Luego está la cuestión de las habitadas y las deshabitadas. Que algunos tanto me reprochan. Claro que no pocas de riguroso hábito y estricto cumplimiento de la regla se mueren. Creo que tonto del todo no soy y ciertamente lo sería el que me atribuyera como panacea de tanto y tan inmenso desastre la vuelta al hábito. Jamás he sostenido eso. Lo que digo es que las que crecen o disminuyen poco son habitadas y las que se hunden son deshabitadas y habitadas. No hay una deshabitada con buenos o aceptables resultados. Y si hubiera una, que es posible, sería la excepción que confirmara la regla.

Las causas de tan descomunal ruina son muchas. La secularización de la sociedad y de muchas familias católicas, al menos de nombre, la secularización de no pocas congregaciones, la disminución del número de hijos hasta extremos alarmantísimos, los millones de abortos, los matrimonios rotos, el decaimiento de la práctica religiosa, el desinterés de tantos religiosos y sacerdotes seculares por la pastoral vocacional, la estupidez de no pocas superioras, la maldad de algunas y algunos…

Y así ha llegado lo que llegó y que va a ir a más. Sería absurdo achacar al Papa Francisco una especial responsabilidad en todo esto. Pero parece que sus cuatro años de pontificado no han atenuado nada la decadencia que sigue aumentando año tras año. Y cada vez más.

Concluiré con un último capítulo que vengo llamando Cuadro de Deshonor. En el que relacionaré las congregaciones encabezándolo por las que más religiosas han perdido. Creo que las que han perdidos más del 50% serían como para correr a gorrazos a sus superioras. O a no pocas de ellas. Me consta de algunas que se han encontrado un día con el cáncer que las mata sin que ellas hubieran hecho nada para contraerlo. Pero muchas se lo buscaron a conciencia y hasta con saña.

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Las que están entre el 30 y el 50% pues en situación de alarma. Más grave cuanto más se aproximen al tope. Las que se encuentren entre el 10 y el 30% pues a esforzarse más en la oración por la llegada de vocaciones. Y las que ni llegan al 10% para felicitarlas muy efusivamente.

De las que son más que desde la primera fecha, aunque alguna haya perdido religiosas tras una fecha más alta posterior, es evidente que no pueden figurar en ningún Cuadro de Deshonor sino en uno con todos los honores. Que el Señor las siga bendiciendo. Y creo que en su apoyo nos deberíamos volcar todos.

Esto que escribí el  año pasado lo mantengo íntegro en este julio de 2018.

 

5 comentarios en “Y ahora la de las religiosas (VII) (2018)
  1. Se por ahí: Tampoco encuentro en el Annuario la Fraternidad Reparadora del P. Mendizábal. Seguramente por no ser todavía de derecho pontificio

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