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Wanderer se suma: Zanchetta, Angelelli, Episcopado argentino…

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Y ahí si que hay un responsable único y directo. Que lo sabe todo y se salta lo que se quiere saltar:

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2019/03/desconcierto-y-bronca-en-la-cea.html

Esto no contribuye a la gloria de Francisco. Y ya no se oculta. No faltará quien achaque a ello la reaparición de la mirada torva. Sexto año del inicio de su pontificado. Los días de vino y rosas parece que han concluido. Los siguientes vienen duros. Y no faltará quien sostenga, y se lo reproche, que los ha ganado a pulso.

5 comentarios en “Wanderer se suma: Zanchetta, Angelelli, Episcopado argentino…
  1. Un agregado: la última actuación pública de monseñor Baseotto fue manifestar su severa crítica por la beatificación del obispo Angelelli y algunos de sus secuaces. También quiero destacar su disposición a pedido de cualquiera para celebrar la Santa Misa según la forma extraordinaria y su celo por la buena formación de sus seminaristas. En su momento, en tiempos de orgía de los Kirchner. fue dejando prácticamente solo por sus “hermanos” obispos pero supo aguantar sin ceder. Le ruego cambie el título porque hablar de “Episcopado Argentino” en general induce a error; incluso Wanderer habla de la molestia de muchos obispos, lamentablemente sin el coraje de Laise y Baseotto.

  2. Wanderer generaliza y eso no está bien; en la Argentina existen todavía buenos obispos. Hace poco señalamos al obispo emérito de San Luis, monseñor Laise; hoy destacaremos al obispo castrense emérito Antonio Juan Baseotto, C.SS.R, quien siempre libró y libra el buen combate sin renuncias acomodaticias. Obispo de Añatuya, sucesor allí de otro gran obispo Jorge Gottau de la misma congregación, administró durante poco más de diez años la diócesis más pobre del país. Designado como obispo castrense en el 2002, tuvo el honor de ser destituido por Néstor Kirchner y dejó una diócesis floreciente con casi 40 sacerdotes y un nutrido grupo de seminaristas. Le ganó el juicio al Estado, casi un milagro con la Administración de Justicia que padecemos. Sin medias tintas escribió en la revista “Políticamente incorrecto” y se animó a hablar en el Instituto de Filosofía Práctica. Cuando un día apareció el obelisco vestido con la bandera gay llamó al cardenal para preguntarle ¿qué hacemos? La respuesta fue la esperada: “lo mejor es no hacer nada”.

    1. Estimado Dr. Montejano, tiene usted razón, tanto para el caso de Mons. Laise como de Mons. Baseotto, dos excelentes obispos argentinos. Lamentablemente, el primero hace casi veinte años que vive en Italia, en el convento de los capuchinos de San Giovanni Rotondo. Y el segundo, poco puede hacer ya (y supongo que evitará cuidadosamente las fraternidad de sus hermanos en el episcopado”.

  3. Leyendo las entradas de hoy se me ocurre que se van disimulando los abusos porque arriba se disimulan y nadie quiere quedarse sin carrera o ser misericordiado. Por eso, reiteradamente, aparecen obispos que no se enteraban de nada.

    El problema no es que se enteraran o no, el problema es la cobardía de no hacer lo que se debe por miedo o por carrerismo. Pareciera que el sacramento del orden en lugar de dar fortaleza, diera lo contrario.

    Y si fallan los sacramentos la Iglesia falla. Y estamos viendo como falla.

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