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Unos genios que se han cargado el sacramento del bautismo

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Si es que no aprenden.

Y  ahora hay que bautizar de nuevo a quienes se lo hizo con una fórmula que se carga el sacramento.

Aunque, para lo que les importa el sacramente, ¿qué más da?

15 comentarios en “Unos genios que se han cargado el sacramento del bautismo
  1. Como tengas que ir a quejarte al obispo cada vez que los sacerdotes hagan algo mal, tienes mucho trabajo por hacer… En vez de estar
    pendiente de lo que hace el otro mal, deberíamos de estar pendiente de lo que hacemos nosotros. Y dedicar más tiempo a rezar, leer, meditar la palabra de Dios, etcétera. No me imagino a los santos quejándose de lo que hacían mal los demás. Si la persona no conoce cual es la formula correcta (no tiene porque conocerla) igual que tampoco tiene porque conocer que la persona que le esta confesando ha sido ordenado sacerdote por un obispo, el sacramento no creo que sea inválido. Pero cuánto menos sería raro y llamaría la atención que alguien te perdone en su nombre. Tampoco nunca me ha pasado, ni creo que me pase pero bueno nunca se sabe. Gracias por el aviso.

    1. Si el sacerdote no está válidamente ordenado el sacramento no es válido. Otra cosa es que el penitente no lo sepa. El cree estar absuelto y actúa, en buena conciencia e inculpablemente como en estado de gracia. No en vano ha hecho acto de contrición. En estos casos se dice que la Iglesia «suple» la indignidad de sus ministros.

      1. Si lo sé por eso digo que la persona que se va a confesar no tiene porque conocer la fórmula de absolución, ni que el confesor sea realmente sacerdote. De todas maneras me parece curioso. Lo mismo que cuando un sacerdote secularizado celebra se supone que el sacramento es válido, pero ilícito. Cosas de la Iglesia. Válido, inválido, lícito e ilícito. Cuanto menos curioso.

  2. Las fórmulas de la absolución en el sacramento de la Confesión tales como «Yo te perdono», «Dios te perdona», «la misericordia de Dios te perdona», etc… no son válidas. Si algún sacerdote las usa hay que hacerle llegar al Obispado de la diócesis en cuestión la queja de que se estén usando esas fórmulas. Una precisión al comentario de DIACONO: para la validez no es necesario decir desde «Dios Padre misericordioso que reconcilió…». Para la validez del sacramento basta que se dé la absolución con la fórmula aprobada, la única válida en el rito latino, es decir, las siguientes palabras: «YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPIRITU SANTO». (Así está dicho expresamente en el ritual).

    1. Vamos a ver. La parte esencial no implica la posibilidad de suprimir la otra. La única fórmula es la ya conocida y que viene en el ritual. No hay otras posibilidades en el rito latino. Es la fórmula que da validez a la absolución. Hay que decirla entera. A ver qué dice el Catecismo.

      1449 La fórmula de absolución en uso en la Iglesia latina expresa el elemento esencial de este sacramento: el Padre de la misericordia es la fuente de todo perdón. Realiza la reconciliación de los pecadores por la Pascua de su Hijo y el don de su Espíritu, a través de la oración y el ministerio de la Iglesia:

      «Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Ritual de la Penitencia, 46. 55 ).

      Un sacerdote NO puede cambiar la fórmula, acortarla, ni lo esencial, ni lo no esencial. No puede decir: me invento parte porque yo soy guay y sé más que nadie. Ésa es la fórmula y ya. No puede inventarse un refrito, como digo, por puro capricho. Igual que no puede inventarse las fórmulas de cualquier otro sacramento.

    2. Seamos serios ¿Entonces, según lo que ud. nos dice, la fórmula:

      «Por Raticulín y las estrellas de Ganímedes, por mi suegra tricotando, por los peces de colores y el ornitorrinco de Australia, por mi cuñado el escayolista, Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,

      es válida?

      Tiene la parte esencial, y según ud., entonces es válida, ¿no?

    1. De ninguna manera. Hay que decirla completa. Empieza por Dios Padre misericordioso, que reconcilió ….

      Una vez le dije a un cura que me confesó que dijera la fórmula bien porque estaba haciendo un refrito. El sacramento no es válido. Ni éste ni todos si no se dice la fórmula correcta. Muchos curas se ponen tan poco a confesar y dan tan pocas unciones de enfermos que no se las saben (pero el último libro de Pagola, seguro que sí). Además muchos pasan olímpicamente. Es verdad, puede ocurrir en algún caso concreto olvidarla: un monje ordenado sin pastoral que sólo celebra misa y poco más, un cura anciano con la memoria ya fallando. Pero no hay excusa, para eso están los rituales. Todos los sacramentos los tienen. Yo tengo todos los que yo puedo administrar y celebraciones que puedo presidir. Hay que ser serios con una cosa tan grave.

      1. Vamos a ver. La parte esencial no implica la posibilidad de suprimir la otra. La única fórmula es la ya conocida y que viene en el ritual. No hay otras posibilidades en el rito latino. Es la fórmula que da validez a la absolución. Hay que decirla entera. A ver qué dice el Catecismo.

        1449 La fórmula de absolución en uso en la Iglesia latina expresa el elemento esencial de este sacramento: el Padre de la misericordia es la fuente de todo perdón. Realiza la reconciliación de los pecadores por la Pascua de su Hijo y el don de su Espíritu, a través de la oración y el ministerio de la Iglesia:

        «Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Ritual de la Penitencia, 46. 55 ).

        Un sacerdote NO puede cambiar la fórmula, acortarla, ni lo esencial, ni lo no esencial. No puede decir: me invento parte porque yo soy guay y sé más que nadie. Ésa es la fórmula y ya. No puede inventarse un refrito, como digo, por puro capricho. Igual que no puede inventarse las fórmulas de cualquier otro sacramento.

        Otro ejemplo que me viene a la cabeza. Ahora está pasando, por ejemplo con la Eucaristía algo parecido. Aún hay sacerdotes que dicen que el cambio último, lo de «pro multis», por muchos, es una bobada, y siguen con la fórmula anterior: «por todos».

    2. La fórmula correcta es «Yo te absuelvo ( o perdono) de tus pecados EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO»

      Como muy biendijeron los fariseos, solo Dios puede perdonar pecados, pues el pecado es ofensa directa a Dios. El sacerdote no perdona personalmente sino como «comisionado» si se me permite la expresión: actúa «in persona Christi Capitis», es decir, en nombre y representación de Cristo Cabeza de su Iglesia

  3. 1. Lo peor de esos sinvergüenzas que alteran los sacramentos es que lo hacen «a sus amigos».
    2. Otros sinvergüenzas, e ignorantes dicen: «La Iglesia suple», pero esa frase se refiere a otra cosa muy diferente.
    3. Qué redacción tal mala, miren este párrafo.

    Esto es lo que afirma la Congregación para la Doctrina de la Fe al responder a dos preguntas sobre la validez de un Bautismo conferido con la fórmula “En nombre de tu padre y tu madre, de tu padrino y tu madrina, de tus abuelos, de tus familiares y amigos, en nombre de la comunidad nosotros te bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. El pasado mes de junio, el papa Francisco aprobó esta respuesta que se publica hoy.

    ¡Parece que el papa aprobó la fórmula en cuestión!

  4. Uno vuelve a sentirse oveja pastoreada y segura cuando lee decretos como éste: claros, llenos de sabiduría; con toda la fuerza de la autoridad y al mismo tiempo de amor cristiano que busca el bien (en este caso un bien no menor) de las ovejas.
    Viva la Santa Iglesia católica y romana ahora y para siempre.

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