Una para mí demencial opción

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No porque sea intrínsecamente perversa, que no lo es, sino por ser absolutamente inoperante.

La ACdP  no es Falange Española ni la Fundación Francisco Franco. Ni tiene la menor  voluntad de serlo.  Está en todo su derecho. Y en mi opinión hace muy bien. Entre lo que uno tiene que creer para ser católico no están ni Franco ni José Antonio.

Aunque a uno la Iglesia hispana le deba mucho y a otro nada, salvo su fe que confesó hasta su muerte.

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Cada cual se identifica con quien quiere y esa es una opción muy personal.  Y rechaza a cuantos quiere.

Pero si con el único con quien te identificas es con tu cuñado Manolo y mientras vayáis ganando en el mus, lo llevas crudo.

Todo lo que hay tiene defectos porque perfecto solo es Dios.

De perfecta lógica alejarse de lo que es todo, o casi todo,  impresentable pero ¿a la primera sospecha? Y aunque no fuera sospecha.

Hubo alguien que nos indicó el setenta veces siete. Vale, se pasó. La misericordia le desbordaba. Pero, nosotros, ¿ni una?

Pues eso es lo que hay:

No leáis El Debate, peligrosísimo para la Religión, aunque tú lo hagas todos los días. ¿Y qué leemos? ¿Nada? ¿Solo a ti?

No hay que difundir prohibiciones a leer que hoy no va a secundar nadie. Lo que hace falta es enseñarles a leer.

Con reservas o adhesiones a quien sea.

¿Pero como para borrar a El Debate, en el que ni escribo ni tengo intervención, de las lecturas de los católicos?

 

 

 

Comentarios
2 comentarios en “Una para mí demencial opción
  1. Pues si hay que enseñar a leer el Debate creo puedo hacer cierta aportación y es que el que se ocupa del tema litúrgico en dicha publicación no tiene ni idea de qué va la cosa y encima se cree que sabe. Lo digo a propósito de un artículo -o incluso 2- sobre el tema de la Misa Tradicional en el que el firmante reduce el tema de la Misa a una maniobra política. De pena. Yo ya había visto desbarrar a Iñaki Gabilondo porque Benedicto XVI celebró una vez hacia Oriente. Gabilondo no tenía ni idea de que iba eso de la plegaria orientada pero eso no le impidió desbarrar con un aplomo impresionante. Pero al menos no lo hacía en el periódico que fundó Herrera Oria.

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