Una familia verdaderamente herida por el cáncer: los Suárez

Adolfo Suárez junto al doctor Jesús García-Foncillas, sus hermanas Sonsoles y Laura, y su esposa Isabel No he sido yo precisamente un entusiasta de Adolfo Suárez. Muy recientemente, visitando la maravillosa catedral de Ávila, tan desconocida, me encontré con la tumba del que fuera presidente del Gobierno español en el claustro catedralicio. Al lado de la de Don Claudio Sánchez Albornoz. Tenía unas flores frescas sobre ella. Mi mujer y yo rezamos un padrenuestro por su eterno descanso. Pese a mi opinión sobre el político, como muchos españoles nos condolimos por tanta adversidad de salud como la recaída en esa familia. El presidente tantos años en el mundo pero ya fuera del mundo. Su mujer y varias de sus hijas fallecidas víctimas del cáncer en edades relativamente jóvenes o muy jóvenes. Y ahora me entero que su hijo Adolfo padeció también esa cruel enfermedad. http://www.abc.es/estilo/gente/abci-adolfo-suarez-illana-afrontar-cancer-dignidad-201512160108_noticia.html Naturalmente no traigo al Blog una noticia médica. Si viene es por otros motivos que se añaden. Fundamentalmente dos, la dignidad y la fe católica. De ambas cosas da sobradas muestras Adolfo Suárez Yllana en sus declaraciones. Todo un hombre y todo un hombre católico. Dios quiera que haya superado la enfermedad y que esa familia tan castigada conozca días tranquilos de felicidad en la tierra. Que los pasados han sido muy duros. Yo rezo siempre por mis amigos, desconocidos muchos pero que sé que lo son. Te he incorporado a la nómina de mis amigos y desde ahora rezaré por ti y por tu salud. Naturalmente no nominatim, necesitaría mucho tiempo de oración, pero sí en ese «por mis amigos» que todos los días elevo al cielo. Es seguro que no tienes ni idea de este nuevo amigo que acabas de conquistar ni que tienes a un desconocido rezando por ti. Y tal vez algún lector más se quiera incorporar a esas oraciones. Para ti tan desconocidos como yo. Pero en esas cuestiones el conocimiento no vale nada. Lo verdaderamente importante es que recen por uno. Y luego Dios dirá. A ti, tras tantas pruebas, que hacen más valioso tu testimonio, te ha pedido que fueras un hombre digno y que le confesaras. Los has hecho sobradamente. Pues, con mi oración, mi gratitud y mi admiración.  

Ayuda a Infovaticana a seguir informando