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Una beatificación controvertida: Angelelli

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Wanderer no la comparte. Yo tampco. No va a ser santo, beato de momento, de mi devoción. ¿Y mártir? No pocos lo discuten.Os dejo lo  que Wanderer dice:

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2018/06/canuto-angelleli-obispo-y-martir-i.html

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2018/06/canuto-angelelli-obispo-y-martir-ii.html

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2018/06/canuto-angelelli-obispo-y-martir-iii.html

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2018/06/canuto-angelelli-obispo-y-martir-iv.html

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2018/06/canuto-angelelli-obispo-y-martir.html

 

 

 

 

 

22 comentarios en “Una beatificación controvertida: Angelelli
  1. No tiene que ver con la entrada, pero conviene recordar.

    –¿Quién es ese Franco del que tanto se habla?
    –Uno que salvó a la Iglesia del exterminio, señor obispo
    –Pero habrá sido hace mucho tiempo, ¿no?
    –Bastante. Ahora quieren profanar su tumba…
    –Bueno, bueno, no nos metamos en políticas, no nos metamos en políticas.

    https://gaceta.es/opinion/la-ideologia-lgtbi-obra-de-perturbados-memoria-historica-contra-libertad-20180628-1436/

  2. No entro en lo que no conozco en profundidad: ¿es infalible el Papa cuando canoniza a alguien?. Si lo fuera, sólo significa que está salvado, no que llevara una vida ejemplar para los católicos. De estos , de salvados por misericorida, esperamos que haya muchísimos (yo entre ellos). Pero se trata de algo más, de ser ejemplo para el pueblo católico por su vida, doctrina, ejemplo, etc. : ahí el papa no tiene «infalibilidad» y no debería rebajarse a arreglos o caprichos y «devociones» personales; el ejercicio del poder -y más en estos campos- debe ser muy discreto, moderado y certero, no venal. ¿Es bueno que se pueda proponer a un verdadero desastre o a un absoluto separado de Dios, arrepentido en el último momento? De estos, de los arrepentidos, hay mucho interés en presenyarlos a no se sabe que pueblo católico, pero mas bien suena a ideologización marxista o masónica, o a ambas.
    Cabe también otra hipotésis : ¿el que canoniza tiene el poder de hacerlo legitimamente y en qué condiciones? Sea por el mismo sujeto (yo puedo «canonizar» a mis padres o amigos, pero no es válido porque no tengo poder) o bien , si tiene ese poder, porque no es objetiva y legalmente ejercido. Infalibilidad no es lo mismo que cambiar lo que quiero y, al igual que el Papa no sería infalible si dijera ahora que no está la Virgen en cuerpo y alma en el cielo o, sin datos escriturísticos , de la Tradición, del sentir de la Iglesia, sacara otro dogma sobre cualquier cuestión, ¿no es posible que su forma de ejercicio «infalible» pueda estar viciado en su origen o medios?. No lo sé, pero entiendo que de todo esto puede haber un poco. No obstante, como dice muy bien De la Cigoña, siempre quedan para cada uno los santos de su devoción.

    1. Puesto que la infalibilidad es dogma, no cabe discutirla. Se supone que cuando se declara un dogma u otra cuestión donde se establece la infalibilidad, el Espíritu Santo vela porque las cosas se hagan bien, de forma que es imposible declaran un dogma falso, pues el Espíritu Santo no lo permitiría.

      Exactamente y por eso pedía ayuda a quién lo supiera, no sé si la canonización es dogma, pero en la fórmula se dice: «…declaramos y definimos santo(a) al (a la) beato(a) N.N. y lo (la) inscribimos en el Catálogo de los Santos,…» La cuestión es si ese declaramos y definimos, lleva aparejada la infalibilidad.

      Pero la cuestión es que esa declaración lo único que afirma es que está salvado, como dice. Pero se trata de poner a esa persona como9 ejemplo a los demás. Uno, que ya tiene sus años y conoce a muchos que han muerto, seguro que de ellos, posiblemente la mayoría o todos, que sería lo deseable, son santos, pero pienso que como todos tuvieron sus más y sus menos, no servirían de ejemplo.

  3. Por malvada que fuera una persona, siempre cabe el arrepentimiento final y por tanto la salvación, de modo que no podemos saber si es santo o no, para eso está el Papa que declara la santidad . Y puesto que esa es una cuestión de infalibilidad, debemos aceptarlo. La beatificación no implica infalibilidad y lo acepta el que quiere. Si estoy equivocado agradecería que alguien me rectifique.

    El asunto es que cuando se declara un beato o un santo, se trata más bien de ponerlo como ejemplo de virtudes y lo que se observa es que algunos de los últimos proclamados tienen luces y sombras. No voy a poner ningún ejemplo, pero todos sabemos de santos y beatos que no han tenido una vida que se pueda poner como ejemplo y guía a los demás. Han tenido sus luces y sus sombras, como todo el mundo y al ser como todo el mundo, no son ejemplo para nadie.

    Que es de lo que se trata, no si está o no en el Cielo, que en el caso de las canonizaciones, damos como cosa segura por aquello de la infalibilidad.

    1. infalibilidad papal y eclesial solo se da cuando se proclama una verdad de fe bajo estrictas condiciones. tener en cuenta que la iglesia ha tenido que borrar del santoral santos que nunca existieron o que su existencia fue dudosa.

  4. Con ese mismo criterio ni Escrivá debería ser santo ni Alvaro del Portillo beato ni ninguno de los mártires de Paracuellos. Cuestiones políticas los llevaron a los altares a unos (ligados a Franco) y a otros a ser fusilados.

  5. También Barrabás debía ser canonizado, con estos criterios. Porque estaba contra el opresor romano. Yo por mi parte, y por salud espiritual, no rindo veneración a ningún «santo» post’conciliar. Oscar Romero , monseñor, hacía acopio de armas para el Frente Farabundo Martí de el Salvador, marxista. Y andaba solviantando las masas. También está el padre Camilo Torres, que cogió monte y andaba en la guerrilla colombiana cuando lo mató un capitán del ejército. Por mí , que canonicen a Evita Perón, a Carlos Gardel y a Carlos Monzón, aquél famoso boxeador peso welter.
    En una pequeña capilla, había dos altares laterales. Uno con san Judas Tadeo y otro con «san» Juan Pablo II. El altar de san Judas estaba al tope de flores, cintas y ex-votos, mientras que el del papa no tenía ni una flor, ni una veladora. La gente no traga ruedas de molino.

  6. Wanderer habla de Su Bonaerensismo diciendo «el primer y último papa argentino de la historia».Que Dios lo oiga.Ojalá también sea el último pontífice jesuita.Otro argentino u otro jesuita y hay que cerrar el «negocio».Un añadido a la Iglesia argentina: si lo que leí es cierto, el cardenal Karlic, otro regalo envenenado de ya sabemos quién, se negó en redondo a recibir a los familiares de los argentinos asesinados por los terroristas de extrema izquierda.

  7. El propio concepto de martirio ha sufrido la evolución general en el sentido de cada vez mayor confusión y vaguedad. Del martirio estricto por odio a la fe a otros martirios en sentido amplio, buenos para la devoción pero ajenos al sentido propio: mártires de la pureza, mártires de la caridad etc. También mártires acatólicos (ya Juan Pablo II los consideró tales) que, sin embargo, según la doctrina tradicional, a lo sumo pudieran serlo «coram Deo» (de lo interno no juzga la Iglesia) pero nunca venerados en los altares. ¡Y ahora tendríamos un mártir por odio al marxismo!

  8. Durante siglos las beatificaciones y canonizaciones se fueron sujetando a procedimientos cada vez más rigurosos. Pero desde el concilio Vaticano II, como en tantas otras cosas, esa dirección se invirtió: en lugar de mayor claridad y precisión, mayor confusión y vaguedad.
    Hace muchos años que se abrió la compuerta. Hace muchos años que el incremento exponencial de beatificaciones y canonizaciones vino a devaluarlas. Hace muchos años que se rebajaron los requisitos de virtud heroica, de rectitud de doctrina (antes se examinaban exhaustivamente los escritos del difunto y cualquier error contra la fe bastaba para poner término al proceso), del número de milagros. Hace muchos años que, escandalizados por algunas beatificaciones y canonizaciones posconciliares, católicos perplejos volvieron a preguntarse por la vieja cuestión de la infalibilidad o no de esos actos, y los más doctos a consultar el tratado clásico del cardenal Lambertini (después papa Benedicto XIV) en el siglo XVIII.
    Como en tantas otras cosas, muchos que bajo Juan Pablo II y Benedicto XVI se limitaban a responder a cualquier objeción ¡siempre con el Papa! ¡obediencia siempre!, van llegando al mismo punto de perplejidad: si bien las beatificaciones no son infalibles ¿qué pensar cuando llegue la canonización del tal Angelelli, dado que la opinión común, reflejada y adoptada por Lambertini en su célebre tratado, era favorable a la infalibilidad de las canonizaciones?

  9. No conozco nada del caso ni si fue accidente, asesinato o vaya usted a saber. En cualquier caso, por mucho que se tratara de un asesinato ordenado por el régimen, desde luego me parece una soberana ridiculez decir que a Videla lo moviera el odium fidei, pues por muchas cosas monstruosas que hiciera u ordenara, nunca dejó de ser católico practicante. Lo movería si acaso el odium politicum o, como mucho, el simple pragmatismo.
    Cabe preguntarse entonces si acaso el odio al activismo social de izquierdas, al activismo sindical o al activismo pro derechos humanos equivale al odio a la fe. Y, por otro lado, parece que existen también los martirios de católicos a manos de católicos (un tema muy querido por Bergoglio, por cierto). Media Iglesia es amiga de Dios y media Iglesia es enemiga de Dios. La amiga por supuesto es la primaveral progresista del todo vale. Y la enemiga la conservadora retrógrada.
    Sea como fuere, antiguamente las vidas de santos eran edificantes, movían a la piedad, a la caridad y a la esperanza sobrenaturales y las podía entender un niño de seis años. Ahora se leen como el Pravda y no tienen ni pies ni cabeza.

  10. Es normal que un santo que dejó su vida asesinado por los sicarios de la Dictadura militar argentina no sea del agrado de Wanderer.
    A fin de cuentas ellos si que estaban muy felices con el Videlazo.
    Y de lo que no hay duda es de su martirio.
    Soy consciente de que al innombrable el que unos jueces hayan declarado culpables del asesinato de Mn. Angelelli a 2 sicarios de la derecha argentina carece de interés

  11. esta fraudulenta beatificación del comunista angelelli demuestra el concepto grotesco e ideologizado que tiene bergoglio mismo sobre la santidad cristiana.

  12. A este montonero (no es exageración: mírenlo consagrando ante el emblema sangriento de esa banda terrorista) la maquiavélica jerarquía y el papa lo elevan a los altares y le sacan un martirio de la birreta. En cambio, de que el mismo marxismo necrófago saque vengativamente los huesos de Franco de su tumba (él, que rescató un día a la Iglesia de las garras del comunismo), los bienpagaos eclesiásticos passsssan…

  13. Es un santón más de la nueva serie de interconfesionales-interreligiosos. En un tiempo en el que la Gracia Santificante ya no rige los santos de hogaño postvaticanos no tienen la misma significación ni entidad de los antaño preconciliares.
    Ahora pertenecen a su tiempo postcatólico en el que ha tomado posesión, tras el relevo rupturista, la iglesia de iglesias inclusivas, permisivas y promiscuas que se nos presentó repetidamente en los eventos de Asís en pleno deísmo con pretexto de los rezos , es un decir, por la paz a un supuesto dios desconocido, arquitecto del universo. Cuestión de actualizarse en la hominización.
    En este caso del santón Angelelli ¿Fue asesinado en un accidente supuesto que se le preparó? ¿Se accidentó como nos puede ocurrir a cualquiera? Importa poco. Era un defensor del Pueblo, militante de los más pobres.¿De los más pobres necesitados de Dios? De los más pobres de este mundo y en este mundo. Del otro ya se verá si existe y en todo caso todo perdonado, siempre y a todos. Menos a los ricos.
    «Al no separar la gloria de la cruz, Jesús quiere rescatar a sus discípulos, a su Iglesia, de triunfalismos vacíos: vacíos de amor, vacíos de servicio, vacíos de compasión, vacíos de puebl», Francisco en esta festivad de San Pedro y San Pablo.
    «Jesús quiere rescatar a su Iglesia de triunfalismos vacíos: de amor, de servicio, de compasión, de pueblo», Francisco.

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