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Un sacerdote toledano que se sale en Perú

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Sacerdote español residente en Perú denuncia la deriva izquierdista que aqueja al país

Me mandaron el vídeo de su homilía pero no sé reproducirlo. Si alguien me envía el enlace con mucho gusto lo publicaré.

Naturalmente ha tenido eco:

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=40220

https://www.aciprensa.com/noticias/sacerdote-cuestiona-a-catolicos-que-votan-por-partidos-abortistas-41028

Pero es en el vídeo donde se le entiende mejor. Hay que verle.

Pues un joven sacerdote de Toledo más de nota. Y alta.

El mañana es nuestro. El mañana es de Dios.

Lo más importante es que eso es lo que hay en las nuevas generaciones sacerdotales. La mamandurria  progresista se extingue.

P. D.: Ya nos han mandado el enlace a la homilía. Oídla:

https://www.youtube.com/watch?v=_o-4t3cEiSg

 

Comentarios
17 comentarios en “Un sacerdote toledano que se sale en Perú
  1. Entérese usted de la verdad antes de comentar y acusar a otros. En vez de creer al gobierno y los medios mentirosos y manipuladores. Dedíquese a investigar el tema y descubrirá que no existe tal virus. No es que no exista algo que provoca el covid pero no es virus. Luego descubrirá que las pruebas PCR y demás no prueban nada, que la supuesta vacuna no es vacuna y ya ha matado miles de personas. ¿Como lo sé? Porque he dedicado muchas horas a investigar los hechos. Este tipo de foro da la oportunidad a los ignorantes a comentar sobre lo que no han estudiado sino que ha tragado las mentiras de los medios manipuladores y gobiernos satánicos.

  2. ¡¡Que le den una de esas parroquias que se van a cerrar en Barcelona¡¡ Barcelona ya es tierra de misión. La Virgen se encargará de pagarle el agua y la luz de la parroquia que le den.

  3. Con respecto a los comentarios negacionistas y conspiranoicos que realiza creo que eso lo deja en muy mal lugar. Es cierto que hay medidas que van en contra de la libertad religiosa( aforo en los templos o comunión en la boca) y algunas absurdas pero debería ser más prudente. Si esta pandemia no es como la peste es porque la sanidad evidentemente no es la misma y gracias a Dios se pueden evitar un número mayor de muertos.

    1. Negacionismo ninguno, el párroco, dice claramente, abrir con aforos adecuados, (no ridículos de 10 fieles) aumentar la cantidad de misas (que para eso, para trabajar se han ordenado). Es la típica etiqueta de izquierdas

  4. Esta es la secuencia de los hechos:
    1.El Padre Ruiz del Castillo en una homilía de hace unos días expone a sus feligreses los criterios a seguir según la doctrina de la Iglesia para votar en las próximas elecciones en Perú.
    2.- En España el diario Público, publica una noticia llamando al Padre ultraderechista y negacionista.
    https://www.publico.es/sociedad/cura-espanol-ultraderechista-negacionista-campana-candidata-izquierda-peru.html
    3.- El Padre en su homilía anterior al Viernes Santo responde a los ataques que sufre por parte de los medios de la izquierda en Perú y anuncia la celebración de un Vía Crucis.
    https://youtu.be/e9ZnqV0vgnA
    4.- Se celebra el Vía Crucis el Viernes Santo
    https://youtu.be/NYGN4L7gPx8
    5.- Hay que tener cuente que en Perú el culto público está prohibido en estos momentos y el Padre reclama el libre ejercicio de la libertad religiosa.

  5. PASCUA
    DE

    RESURRECCIÓN 2021

    La Pascua es el referente esplendente de toda la Sagrada Liturgia. Las dos Semanas de la Pasión que la preceden resumen la doctrina de la Redención del hombre, la doctrina divina, propuesta a la buena voluntad de todo cristiano de ser salvo y santificado, teniendo presentes los bienes celestiales, la afirmación del triunfo temporal de Cristo, sí, también aquí abajo, pero seguro y definitivo en la eternidad.

    Desde el Domingo de Ramos hasta este día glorioso y conmemorativo de la Resurrección de Jesús, la historia se renueva, se entona un himno espiritual y armonioso, cuyo canto se repite de año en año: Cuyos endecasílabros se concretan en el día a día, en la vida de los sacerdotes y los fieles.
    San León Magno nos dice que el Paschale Sacramentum, la celebración de la Pascua, es la Solemnidad más importante y notable del culto sagrado.

    Se extiende a lo largo de dos grandes semanas: Cada una de las cuales toma su nombre de una antífona inicial : Pasión, Palmas, Pascua.
    El rito litúrgico se adorna con una magnífica representación, que lo prolonga no poco y lo amplifica, haciéndolo aún más solemne y expresivo.
    La fragilidad humana cede el puesto a la gloria del Señor: Se nos enseña a tener la humildad de reconocernos a nosotros mismos, agradeciendo el don de la divina misericordia.
    Traslademos todo aquello, que más nos ha conmovido en la liturgia de estas semanas, aunque sean sencillos indicios, al ejercicio de nuestra vida de piedad, una piedad centrada en la liturgia.
    La liturgia contiene lo íntimo y lo más sagrado que se adentra hasta el fondo del alma, tocada por la gracia: Pero, también va acompañada de manifestaciones externas, que golpean los ojos y penetran el corazón. Reunidos como los Santos Padres y los ermitaños del desierto, en la comunión del Cuerpo Místico de Cristo, para la celebración de lo santos misterios, cada cual puede ver que no está solo, pues como dice el Autor de la Carta a los Hebreos, durante la celebración de la liturgia, nos rodea una nube de testigos.

    Todo ello contrasta con el trasfondo de los hechos, de los que los Evangelios siguen siendo, después de veinte siglos, testigos inconfundibles, como la entrada de Jesús en Jerusalén, el rugido de la plebe en las calles de la ciudad, agitada por el Sanedrín contra el Señor: Un fenómeno de la naturaleza acompaña la muerte y resurrección de Jesús, viéndose por doquier personas que se mueven, en procesión pacífica o en desorden, pero que en definitiva se mueven para enaltece o humillar: A favor o en contra de Jesús. Pero, el Señor Jesús, Verbo de Dios hecho hombre, Salvador del mundo, tiene la certeza de que triunfará y la victoria siempre será Suya.
    En este triple trasfondo de honor, dolor y triunfo, vemos los trazos de la historia de la Iglesia, de la que Cristo es Cabeza.

    Él es Cristo, y como tal, siempre permanece y vivifica a Su Iglesia: Cristo siempre sufre en Su Iglesia y siempre triunfa más allá de todas las apariencias, como el Rey glorioso e inmortal de los siglos.

    Esta triple afirmación contiene la sustancia de una enseñanza divina, que todo buen cristiano no debe olvidar.
    -La entrada de Jesús en Jerusalén: ¡Qué visión tan sonriente y persuasiva! Pocos días antes de Su sacrificio, que lo cubrirá de ignominia ante el mundo, Cristo hace Su entrada triunfal en su ciudad.
    Proclamado por las multitudes como Rey; por personas rectas y honradas que lo aclaman como Mesías, es adorado por sus más íntimos como el Mesías, el Hijo del Dios vivo.

    San Ambrosio nos dice que Jesús ha previsto Su triunfo a través de gente humilde, más familiar y cercana a Él. De hecho, a dos de sus seguidores les dijo: “Id al castro, que hay enfrente: encontraréis una burra con su potrillo. Desatad el pollino y tráedmelo.»

    Así se hizo. Nótese la frase de San Ambrosio, quien, comentando el pasaje paralelo de San Lucas, sobre estas particularidades, escribe: «Non potest solvi sine iussu Domini. Solvit eum manus apostolica.»
    Las manos apostólicas están puestas al servicio del triunfo de Jesús, que es el triunfo de la sencillez, la mansedumbre, la inocencia; no de violencia, o la astucia, como sucede a menudo, de acuerdo con los impulsos, demandas y ambiciones de la vida mundana.

    ¡Y esos «pueri hebraeorum», que cantaron hosannas al Hijo de David, y lo acompañaron en el camino, agitando ramas de olivo, entrelazando sus voces inocentes con las bendiciones del pueblo sencillo y fiel!

    Maravilloso espectáculo, la fiesta de las Palmas en la Cristiandad el pasado domingo! Durante veinte siglos las mismas voces de la entrada de Jesús en Jerusalén; la misma multitud de niños inocentes, en repetido y triunfal hosanna al Divino Rey de paz.

    ¡Oh! manus apostolicae! ¡Oh manos benditas de los Sacerdotes a quienes la Santa Iglesia confía la preparación del Domingo de Ramos, de modo que esos niños que cantan hosannas, sean en el futuro honrados ciudadanos, padres de familia, y quienes tomen el relevo en su momento, de los puestos vacíos en el clero y la vida religiosa!
    -El segundo cuadro que vuelve a desplegarse ante nosotros en Semana Santa es la visión del gran dolor de la humanidad; es decir, el Christus patiens, el Cristo doliente en unión con todos los sufrimientos humanos.

    En la liturgia de estos días santos se ha escuchado el gemido de Cristo llorando con toda la humanidad.
    Siguiendo el pensamiento siempre elevado y magnífico de San León Magno, es fácil para el espíritu comprender que «Crucem Christi nobis esse sacramentum et exemplum.» la Pasión de Cristo, que se resume en la Cruz, es para nosotros un sacramento y un ejemplo [2].

    Sacramento que contiene y transmite la virtud de la gracia divina para nuestras almas: Un ejemplo que las anima a ejercitar la paciencia, esa misma paciencia de la que Cristo es el ejemplo por excelencia.

    ¡El pensamiento de San León es hermoso! La ciencia humana se enorgullece de sus errores hasta tal punto que, una vez fijada en un maestro, sigue ciegamente sus opiniones y costumbres. ¿Qué comunión tendremos con Cristo, si no sabemos unirnos inseparablemente a Aquél que ha dicho de Sí que es «camino, verdad y vida»? [3]. Camino de vida santa: verdad de la doctrina divina: vida de eterna felicidad.

    Este recordatorio del Evangelio de San Juan es la introducción más elocuente y solemne de lo que fue, es y sigue siendo la Resurrección de Cristo a lo largo de los siglos.
    Lo hemos cantado en la secuencia: En Cristo Jesús mors et vita duelo conflixere mirando: Dux vitae mortuus regnat vivus. La vida y la muerte se batieron en un duelo terrible. El Dueño de la vida triunfa sobre la muerte: Y Su victoria es la victoria de su Iglesia a lo largo de los siglos.
    Por lo tanto, limpiemos nuestro espíritu de toda consternación y abramos nuestro corazón a la más hermosa esperanza de cara al futuro.
    Es posible que suframos presiones del mundo. Antes de partir, Jesús, vencedor de la muerte, dijo: «Tened confianza: Yo he vencido al mundo»: Confidite, ego vici mundum.
    Ciertamente hay un magnate que sigue aquí en medio de la terrible pelea. A menudo lo recordamos por su nombre y apellido. El es un principe. Nuestro divino Señor lo llamó el «príncipe de este mundo.»
    Cristo dirige suave pero eficazmente la lucha contra él, mediante la afirmación de la justicia y el triunfo de la paz. El adversario infernal, en cambio, odia la justicia y se opone a la paz de los pueblos e intenta confundir nuestra alma y reducirla a servidumbre. A veces sus ataques, sus maniobras despiertan tal confusión que tienta a quienes no tienen los necesarios pertrechos para defenderse.

    Todo buen cristiano confía en Cristo; cumple su deber según las distintas normas que rigen su conciencia: Conciencia religiosa, conciencia cívica, ante Dios y ante los hombres. El cristiano no transige y tiene cuidado de no transigir: Procede sin miedo y con confianza.
    Para fortalecer las energías de su resistencia al mal y al error, ora: invoca la ayuda celestial de la gracia, que ilumina y sostiene a los fuertes.

    Scimus Christum surrexisse a mortuis vere. La victoria de Cristo sobre la muerte es la seguridad del triunfo sobre los obstáculos que se oponen esfuerzos humanos por la defensa de una sociedad animada por los valores cristianos.
    Oh Jesús: Tú eres Nuestro Rey. Tenemos plena fe en Tu palabra. Nuestros mejores y más nobles anhelos, con tu ayuda, están garantizados.

    Durante la Edad Media en muchas iglesias occidentales era costumbre cantar, antes del Te Deum conclusivo de los Maitines, la secuencia Victimae Paschali, que recitamos en la Solemnidad de la Pascua, después de la Epístola. Se intercaló en forma dialógica un versículo que se repetía en cada verso: «Quod autem vivit, vivit Deo: Alleluia, alleluia.»

    En este anhelo de vida nos damos un abrazo místico y queremos retomar nuestro buen camino, recitando la afirmación de nuestra fe católica en Cristo resucitado, triunfante sobre el pecado y la muerte, portador de alegría, de justicia y de paz, e inaugurador de los cielos nuevos y la tierra nueva en los que estará la plenitud y consumación de nuestro destino como hijos de Dios.

    1. El mundo al revés: ¿»ultraderechista», uno que defiende la libertad de celebrar como Dios manda la Semana Santa, que no obliga a nadie a hacerlo…?

      Y los que le atacan, ¿qué son? ¿Fascistas? ¿Nazis? ¿Bolcheviques?

      Esta «inversión de la verdad», a la que estamos asistiendo por doquier, solo es posible en una «sociedad líquida» como la nuestra, en la que el embuste y la mentira campan a sus anchas y hacen mella en una sociedad narcotizada por la imbecilidad.

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