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Un obispo hijo de puta o chulo de mierda

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Porque haberlos, haylos. Y ya hemos perdido el respeto a quienes no se merecen ninguno. Una leve salvedad. Cuando le llamo hijo de puta para nada quiero ofender a su madre que estoy seguro que fue, si ya ha fallecido, o es una señora dignísima a la que le ha salido un hijo que algunos pensarán que mejor si lo hubiera abortado.  Pero, con esa salvedad, Raúl Martín, obispo de Santa Rosa, hijo putativo de Bergoglio, es un hijo de puta y un chulo de mierda. Y creo que es bueno que alguien se lo diga. Para que se entere por si pensaba que no.

Este blog se lee algo en Argentina. No voy a decir que muchísimo pero a algunos llega. Un dos por ciento o casi de sus lectores son argentinos. Y con los nuevos medios es posible que algunos de ellos se lo comuniquen a otros. Con lo que puede ocurrir que el imbécil que gobierna eclesialmente Santa Rosa se entere de lo que algunos, o al menos yo, Wanderer se aproxima, opinan de él. Y si le molesta me alegro muchísimo. También a mí me molesta él.

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2018/08/la-misericordia-de-mons-raul-martin.html

Y una leve discrepancia con Wanderer con quien tanto coincido. Ese tipejo para mí no es monseñor. Sólo un hijo de puta y un chulo de mierda. Lo de obispo no se lo puedo quitar. Eso es cosa de Bergoglio. Error de Bergoglio. Culpa de Bergoglio.

https://infovaticana.com/2018/08/14/el-obispo-de-santa-rosa-no-sabe-lo-que-es-la-autoridad/

 

 

 

 

15 comentarios en “Un obispo hijo de puta o chulo de mierda
  1. De acuerdo, este obispo no debe prohibir recibir la Sagrada Comunión de pie y con ello ha dado muy mal ejemplo.
    Pero también estoy de acuerdo que esto ni nada justifica el mal vocabulario aquí usado. Daña la imagen y le quita seriedad a Infovaticana.

  2. los adúlteros públicos pueden comulgar, por ende no se les debe negar la comunión, pero los que arrodillan para comulgar se les debe negar la comunión. vaya hipocresía la de esta neo-iglesia bergogliana!

  3. Creo que si no le temen a la condenación eterna, posiblemente sí a las mentadas de madres y a decirles su precio. Porque generalmente estos demonios son vanidosos. Y el que le quita la fe a miles de feligreses con sus desplantes, merece éso y más.

  4. Ojú Sr. Cigüeña, se atragantó con la tostadita del desayuno?
    El insulto, por muchas vueltas que le de, es siempre insulto y eso a parte de feo no es nada cristiano y mucho menos coherente en un hombre curtido por la vida como Usted.

  5. José Luis: Usted confunde la desscrioción con el insulto. Es insulto llamar hijo de puta o chulo de mierda al que no lo es pero al que lo es no es ningún insulto. Usted parece partidario del disimulo. Yo no. Y no tengo por que encubrir a un abusador que valiéndose de un cargo que no le autotiza a esso abronca en público a unos pobres niños que cometieron el horrible sacrilegio de comulgar de rodillas. Además yo no tengo el menor odio a ese imbécil. Usted en cambio parece que me odia a mí. Y también me insulta. Dado el concepto que tiene usted del insulto. ¿Ess que tiene bula usted para insultar y yo no? Quién se la ha dado? Le insulto a usted si le mando a freir espárragos? ¿O a hacer puñetas?

  6. Señora cigüeña. ¿No le da verguenza insultar de ese modo? Creo que ha perdido usted los papeles desde hace mucho tiempo. Se le ve el odio por todas partes.

    1. Al que se le ve el odio por todas partes no es a la cigüeña, sino al desgraciado obispo este que no deja recibir la sagrada comunión de rodillas; al el si que se le ve el odio que tiene hacia Dios, si es que cree en Él, hacia su Iglesia y hacia el verdadero pueblo fiel al que está despreciando gravemente con su actitud, eso sí que es odio, y no los calificativos de la cigüeña que para mí se quedan cortos y bondadosos a la hora de describir a semejante individuo, que es indigno de ser obispo, como muchos otros que parecen querer destruir la iglesia desde dentro empezando por todo lo que huela a tradicional.

  7. ¡Pero cigüeña! ¿Qué crocoteo es ese? Para cazar batracios en el fangal no se precisa tanto; las señoras madres son santas por el hecho de ser madres y las madres no tienen la culpa de que un hijo les salga atravesado ya que también está la parte del padre y ahí ya no hay santidad que valga en la paternidad ni aunque sea padre curil, curul o clerical de altos vuelos.
    Ya era hora de que se desahogara usted, cigüeña, después de tantísimo tiempo conteniéndose, incluso silenciando temas y escandaleras, pero es que hay gente que las buenas maneras las entienden como cobardía, además de que hay cuestiones que no se pueden pasar sin respuesta cabal y rotunda. Hay mucho desnortado por los pagos clericales y también descarados o desvergonzados. Si son capaces de cometer sacrilegios un día sí y otro también – en Catapulta Artillero hay una enciclopedia gráfica inmensa de vilezas clericales- ¿cómo no van a ejercer de despotillas desportillados sin sentir el más mínimo respeto a los fieles católicos perseverantes?
    Nos resistimos a tomar en serio o queremos forzar interpretaciones bonancibles a las agresiones verbales que nos restriegan en la cara con sus heterodoxias y heteropraxis; pero los hechos son los que son de clérigos pastores interconfesionales que han dejado de ser sacerdotes católicos en la doctrina quedándose solo con el título, el santo y la limosna, y todo el patrimonio cultual y cultural católico.
    Hechos aborrecibles, con frecuencia repugnantes hasta el vómito, de personajes que se nos han hecho enemigos. Roguemos por ellos, pero por supuesto sin darles conformidad ni prestarles sumisión como con Diotrefes mandató San Juan en su tercera Carta 9,11:
    «Hubiera escrito algo a la Iglesia, pero el ambicioso que manda sobre ellos no lo consiente. Por eso si voy le haré presente las actuaciones que hace hablando con palabras cobardes contra nosotros y como si no fuera bastante tampoco acepta a los hermanos y prohibe a los perseverantes y los echa fuera de la Iglesia.
    Queridísimo, no imites lo malo sino lo bueno; el que hace el bien es de Dios; el que hace el mal no conoció a Dios».
    Como se ve nada nuevo bajo el sol. Ni en Argentina ni en el Vaticano.
    En la segunda Carta nos mandata San Juan:»Todo el que está al frente y no permanece en la Doctrina de Jesucristo, NO tiene a Dios. El que permanece en la Doctrina ese tiene al Padre y al Hijo.
    Si alguien se llega a vosotros y no trae esta Doctrina, NO lo recibáis en casa ni le digáis que bienvenido. Porque quien se alegra con él participa de sus malas obras».
    Pasarse del Ecumenismo Católico al Ecumenismo Interconfesional de la Interreligiosidad tiene ese inconveniente apostólico

  8. Me parece a mí que perdéis autoridad, y la razón queda muy difuminada siendo tan groseros.
    Yo con esa manera de plantear las cosas a pesar de tener razón en criticar la actitud del Obispo, me estáis dando un poco de grima y me planteáis dudas.

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