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Un gran arzobispo de Burgos se despide de su diócesis

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En una amplia entrevista publicada en la página diocesana Sembrar.

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Burgos despide a un arzobispo que en apenas cinco años conquistó a su diócesis y que ella le conquistó a él. Llegaba decepcionado porque una turbia maniobra le había arrebatado Zaragoza y se va feliz de aquel arrebato. No se esperaban, no se conocían y se enamoraron. A simple vista. ¡Vaya obispo me cae!, se dijo la diócesis desde el mismo día que la pisó. Y ¡vaya diócesis me toca!, dijo el obispo cuando comenzó a pisarla.

Apenas cinco años y una despedida no querida por nadie. Seamos exactos, por casi nadie, Que media docena, y de lo peor, la quería, la buscó y la consiguió.

Sorpresa y consternación en Burgos donde todos daban por seguro un año más. Me consta. Y pienso que muy posiblemente también sorpresa en el relevado. Que igual se creía en aquello del Ved como se aman. Pues ya ve que no. Aunque es muy posible que se lo sospechara porque el percal, conocerlo, lo conoce,

La entrevista, sumamente elegante, en días en los que la elegancia es rara avis,  constituye  un muy acabado resumen  de lo fue un breve y muy brillante pontificado, disfrutado al alimón por la diócesis y el obispo. Una y otro estuvieron encantados de haberse conocido.

¿Y el mañana?

Pues Burgos sigue siendo afortunada. No conoció malos obispos desde que uno tiene conciencia personal Tres bastante «esaboríos» pero no malas personas; Cardenal, Martínez Acebes y Gi Hellín. Hasta que vino Herráez a romper aquellos estrechos moldes con su buen hacer extrovertido. Y ahora les llega uno también excelente. Distinto pero no distante, Tal vez imposible encontrar mejor sucesor .

Pues enhorabuena a los tres: Burgos, Herráez e Iceta,

7 comentarios en “Un gran arzobispo de Burgos se despide de su diócesis
  1. Yo la verdad es que no coincido en muchas ocasiones con lo que se dice en el blog, pero con respecto a don Fidel todo lo que puedo decir es bueno. De sus antecesores que se cita en el blog, por edad no conocí a don Teodoro. A don Santiago le conocí en mi época de juventud y fue el primer obispo al que conocí directamente, cercano en el trato y preocupado con las actividades de los jóvenes. Lo más importante que hizo fue el Sínodo Diocesano, que yo no participé porque era un adolescente, pero he leído documentos y creo que era un aspecto importante para la diócesis. Era y no fue porque don Francisco , su sucesor no lo tuvo en cuenta para nada; era otro tipo de obispo, menos cercano en lo personal y que por su carácter no entró tanto en el corazón de los burgaleses.

    Don Fidel está siendo todo lo contrario desde el principio se ganó desde el primer momento a los diocesanos y a los sacerdotes, conozco muchos y muy diversas ideologías y a ninguno le he oído decir una mala palabra de él. No coincido para nada en el catastrofista análisis que hace Burgalesa, creo que muchas cosas de las que se achaca no se pueden corregir en 5 años, como es el tema de las vocaciones, vivimos en una sociedad donde los jóvenes tienen muchas tentaciones y es muy complicado suscitar vocaciones cuando sus familias no son el primer espacio de evangelización. Lo mismo diría con el tema del aumento de la grey, es algo que sucede en todas o casi todas las diócesis en España (y diría en Europa). También es complicado en 5 años cambiar la organización diocesana, que es algo que se venía hablando desde hace mucho tiempo, pero con este obispo y esos colaboradores que no te gustan ha hecho mucho más que en los años anteriores.

    El tema de la Catedral es algo por lo que ha luchado y ha puesto muchos esfuerzos. Me gustaría que hubiera gustado que hubiera vivido el año jubilar completo, creo que se lo merecía por lo que ha trabajado en ello, uniendo a políticos y entes de muy diversas ideologías como promoción de la ciudad. Lo mismo pasa con la Asamblea Diocesana, creo que hubiera sido un justo premio haberle dejado terminar. Esperemos que no caiga en saco roto y se quede en un cajón, como pasó con el Sínodo Diocesano.

    La visita pastoral es una obligación, pero en 5 años es muy complicado llegar a todos los pueblos en una diócesis tan extensa y con tantos pueblos desperdigados y con muy poco habitados. Ha querido llegar a todos los pueblos y acercarse a todo el mundo, no solo a las grandes parroquias de la ciudad y los dos grandes núcleos habitados de la provincia. Creo que los que habitan en los pequeños pueblos también merecen ser visitados por su obispos. Sobre la doctrina sana, no todos pueden decir lo mismo y terminando sobre la acción pastoral, yo que he estado en el Consejo Pastoral Diocesano entre 2014 y 2017 he visto cosas diferentes entre lo que venía de antes y lo que se ha hecho, que ha permitido llegar a más áreas de la vida diocesana con el plan pastoral «Discípulos Misioneros».

    La pena que me queda es que no se va a poder despedir de los diocesanos como se hubiera merecido, pues las condiciones son las que son y debemos ser todos responsables y aceptar que la situación que vivimos no permite hacer ciertas cosas que hasta marzo considerábamos como normales.

  2. Después de haber aguantado varios años al cardo de Gil Hellín, cualquier cosa que hubiera llegado a Burgos habría sido fantástica.
    Buen obispo Don Fidel, pero a Don Santiago Martínez Acebes no le supera nadie.

    1. Totalmente de acuerdo contigo burgalés; también soy burgalés y creo que Don Santiago permanecerá en el episcopologio de la tierra como uno de los grandes dones con que Dios ha bendecido en las últimas décadas a esta tierra.

  3. Vaya por delante que me cae genial don Fidel, pero creo, don Francisco José, que exagera un poco.
    Veamos. Que un obispo sea extrovertido pues se agradece, claro. Miel sobre hojuelas. Pero no debería ser su principal virtud.
    De un obispo se espera buen gobierno, reformas positivas, aumento de vocaciones, aumento de la grey, reorganización territorial, rodearse de colaboradores fetén, sana doctrina, etc.
    ¿Realmente don Fidel ha cumplido con esto, en todo o en parte? Permítame dar mi humilde opinión. Intentaré dar datos objetivos, no percepciones personales.

    – ¿Vocaciones? Pues tanto el seminario menor, casi desaparecido, como el mayor, andan mal. Disimula algo el que aquí estén los seminaristas de otras diócesis (Soria y Rioja), pero los seminaristas burgaleses se cuentan con los dedos de las manos y sobran. Y eso que la promoción vocacional sacerdotal hasta emplea autobuses publicitarios y excursiones a la Warner, Port Aventura, campamentos y demás (muy guay, ¿verdad?).
    ¿Seminario Redemptoris? Ha superado en número al diocesano. Fue una apuesta del anterior obispo. Y sabemos que se crearon para alimentar al Camino y con vocación misionera. Así que los que lleguen a ordenarse se irán a medio plazo.

    – ¿Aumento de la grey? Pues no, como en todos sitios. Cada vez menos bodas, bautizos, menos gente en misa, etc. La puntilla, con el coronavirus. Incluso se han tenido que suprimir un par de parroquias de Burgos capital por la poca actividad de éstas y unirlas a otras.

    – ¿VIII centenario de la Catedral? Pues es algo que se encontró don Fidel, como él mismo dice. Se ha criticado la amistad excesiva con políticos y empresarios (cada semana había un acto con ellos), que han querido sacar su tajada. Aprovechando el rebufo, y para hacer algo «pastoral», pues se ha convocado la Asamblea diocesana, que desde el principio le ha dado la impresión a mucha gente que serviría de poco. Luego el coronavirus ha truncado todo, Centenario y Asamblea. Vamos a ver qué tal 2021 si no se convierte todo en desastre. Pintan bastos.

    Tampoco en el Cabildo hay novedades importantes. Algún nuevo canónigo para cubrir defunciones y poco más. La Catedral sigue siendo un museo, porque pastoralmente aporta poco. Ahora hay conflicto con los empleados laicos porque muchos están de Erte. Y luego nos dirán que «todos» somos Iglesia. Si no eres cura, no cobras.

    – Cierto que poco puede hacer, pero, ¿y los religiosos? Pues mal, como en todos sitios. Se han cerrado varias casas en este pontificado, algunas muy sonadas como las carmelitas de Lerma, dominicos, o las hijas de María Auxiliadora (dos colegios),… ¿El fenómeno Iesu communio? Pues caminando, gozosamente, pero también fue una apuesta del anterior obispo. Y además las monjas funcionan sin necesidad de curia ni obispo. Se nutren de chicas de otras provincias principalmente.
    ¿Otras vocaciones como el diaconado permanente? Pues nada. También heredado. Ni un candidato nuevo. Ni con la ayuda de la CEE se ha conseguido algo, pues celebró aquí su Encuentro Nacional del Diaconado.

    – ¿Colaboradores? Si conociera a alguno de los vicarios o arciprestes, don Francisco José, le daría un síncope. Abiertamente progresistas, pachamamos y tutti frutis. Se tuvieron que comprar una camisa de clerigman cuando los nombraron. Algunos ni eso, pues no lo usan ni atados.

    – ¿Organización diocesana? Pues siguen las mismas delegaciones que antes. Nuevos delegados, claro, pero más mujeres. No hay nada nuevo destacable. ¿Territorialmente? Pues ha unido varios arciprestazgos, pero no varía nada. De cuatro ha hecho dos. Si antes un cura llevaba veinte pueblos, ahora lleva treinta. Las celebraciones de la Palabra y los equipos pastorales, que anunciaron a bombo y platillo para atender lo rural, aún son una entelequia, excepto algún caso vestigial.

    – ¿Visita pastoral? Es la obligación de todos los obispos por derecho canónico, ¿no? Pues sí, ha visitado muchos pueblos. No todos. Porque lo que ha hecho es visitar realmente a cada cura y acudir a cuatro o cinco parroquias de sus treinta asignadas. ¿Meritorio? Claro. Burgos tiene 1003 parroquias. Cualquiera ve que visitar, aunque sea la cuarta parte, es heroico.

    – ¿Doctrina sana? Es lo mínimo. Es lo que esperaríamos de cualquier obispo. Ya sabemos que eso es rara avis ahora. También hay que decir que ha sido sumiso con la autoridad civil a la hora de cerrar por coronavirus. Lo que ellos manden.

    -¿Acción pastoral? Sí, ha habido planes y cartas pastorales. Como en todos lados. ¿Conoce a alguien convertido por un plan pastoral? Yo nadie.

    Eso sí, don Fidel saluda a «todos y cada uno». Intenta no olvidar a nadie. Es simpático, trabajador, buen orador pero algo extenso. Tampoco le ha dado tiempo, por su edad, para mucho más. Se va, querido, con notable. Pero tampoco se pase, don Francisco José. Tampoco se pase.

      1. Pues muchas cosas, desde hace años, por eso la conozco y no me dejo llevar por entusiasmos sin fondo alguno y fuegos de artificio. Además, no creo que haya criticado. Expongo los datos que ve cualquiera. ¿He errado en algo de lo que he escrito?

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