Un arzobispo que salva la dignidad episcopal

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Extraordinarias palabras del arzobispo de Oviedo.

Que dejan a unos cuantos colgados de la brocha.

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Y en ABC,

https://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=40883

 

Comentarios
7 comentarios en “Un arzobispo que salva la dignidad episcopal
  1. Me comentan algunos que el Secretario y portavoz de los obispos está teniendo que tragar carros y carretas, sapos y culebras. Si es así, no sé si merece la pena que siga en su cargo. Desde luego, el papelón de hoy ha sido de vergüenza ajena: ver cómo intentaba mostrar una equidistancia en la que no parecía creer, aglutinando palabras de un lado y de su contrario para buscar una especie de artificioso término medio, ha sido realmente triste. Si todo el mundo sabe que no hay unidad ni en la Iglesia ni en la CEE, ¿para qué y por qué seguir fingiendo? ¿No sería mejor que quienes creen en la verdad de la fe la defendieran, con palabras y obras, ejerciendo la caridad en la verdad?

  2. Probablemente, para mí sin duda, el mejor análisis ético sobre el acto en sí mismo de la decisión del presidente del gobierno sobre el indulto. Hay que dedicarle tiempo al leerlo para recoger el profundo sentido de cada párrafo. Y todo con independencia de la opinión que merezca el indulto. En política es claro que no todo vale y el diálogo nunca ha ido un fin en sí mismo, y cuando no se pone al servicio de la verdad, se transforma en un arma contra quien lo promueve.

    Gracias a Dios quedan obispos pastores con las ideas claras

  3. Acabo de oír las declaraciones del secretario de la CEE. De pena. De vergüenza ajena. Otro que ignora, y pontifica, la doctrina social de la Iglesia. Empecinado como se muestra en lavar la cara al bochorno provocado por los obispos catalanes, yerra como un infante en teología. Por una razón: se empeña en justificar los indultos de la manera más torpe. Habla, y habla, y habla, de la inmovilidad. ¿Qué inmovilidad hay en una sentencia judicial? Habla y habla con los términos tomados de los sediciosos. En ningún momento apela al derecho de gentes, al bien común, al principio de subsidariedad, a la paz, los motivos por los que los obispos italianos condenaron la deriva separatista de la Padania. Este sujeto no. Este habla, que si los obispos tienen sus ideas políticas. Pero, ¿a quién le importa sus ideas políticas? Que si el sentimiento y el logos. Menuda mentecatez traída por los pelos. ¿Y éste decían que estaba preparado? Cuánto dislate pseudofilosófico, pseudojurídico. Pero, ¿es que no hay ni un obispo que haya estudiado? ¿No hay ningún obispo que se haya leído al menos la Veritatis Splendor?
    Menudo chafarrinón doctrinal el del sujeto.

  4. Hoy ha realizado declaraciones por cierto con mala cara del Secretario de los obispos de la CEE y obispo auxiliar de Valladolid y dicen por ahí que futuro arzobispo castrense cosa que hoy dudo a favor y en apoyo de los obispos catalanes, eso sí como coletilla que respetando la Constitución.
    haber pedazo de hipócritas y sepulctros blanqueados, vaq en contra los indultos de loq ue dice el Tribunal Supremo, no servirá de nada pues van a volver a las andadas reconocido por ellos a los cinco segundos de salir libres y es un engaño decir que es por interés general y en defensa del bien común. MENTIRA PODRIDA lo diga perico de los palotes o la CEE.
    Habeís quedado muy mal, como cobardes, pero os va a volver el efecto boomerang de manera fulminante pues sacar la carita a Sánchez no sirve para nada como ya veis a los de Ciudadanos. Ni diplomacia vaticana teneis pues no se os olvide que todavía estamos a tiempo de no dar ni un céntimo en la campaña de la X del IRPF que parece ser lo único que importa. los D Oppas y los cobardes acaban miserablemente mal y en el pecado va aparejada la penitencia.

  5. Impresionante artículo que personalmente me reconcilia con una Iglesia y sus pastores a los que, parece, España -la nación que más ha hecho por el catolicismo en la historia- les trae al fresco.

  6. Pero la indignidad de Omella, de Planellas, de Vives y demás recua episcopal catalana no hay quien la salve. Una indignidad que va ligada a la mentira, como reiteradamente repite el franciscano. Una indignidad que va unida al deshonor. A la falta de ética personal y colectiva en ese sanedrín infame. Llamemos las cosas por su nombre.

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