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¿Tenemos un Papa TOC?

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Porque lo de la rigidez, y no  solo ella, el proselitismo, la chismorrería, el cuidado del universo, el mundo homo y el trans… parecen síntomas muy evidentes de que Francisco está tocado del trastorno obsesivo compulsivo.

Que no es de las alteraciones psíquicas más graves pero sí muy molesta. Para quien la padece y sobre todo para quienes le rodean y para la misma religión  que se convierte el algo líquido, sin normas, certezas, obligaciones…

El tratamiento es bastante sencillo y con buenos resultados. Pero requiere acudir al psiquiatra y seguir el tratamiento.

https://infovaticana.com/2021/06/29/francisco-estamos-llamados-a-ser-libres-de-una-observancia-religiosa-que-nos-vuelve-rigidos/

 

 

Comentarios
17 comentarios en “¿Tenemos un Papa TOC?
  1. Algo raro se observa que ni el venerable cargo que le ha sobrevenido logra tapar. Los designios del buen Dios son inescrutables, y recomiendo que todos los católicos reflexionemos sobre nuestra FE por si tuviéramos algo o mucho que mejorar personalmente. Entre tanto habrá que tener paciencia, perseverancia en la FE, y esperar confiando en el Señor de todos.

  2. Mi abuelo, que era muy católico, se dio de baja de la revista Fuerza Nueva, por un comentario en el que criticaban al Papa, diciendo que un buen católico no podía permitir que hablasen así de su Padre. Podrías tomar nota.

    1. esta iglesia bergogliana de pacotilla se esta quedando sin dinero para sus fechorias. hasta para manejar asuntos del dinero bergoglio es un fraude.

  3. Es evidente lo que ocurre y tiene paliativos: Sertralina para el TOC y Donezepilo para el indisimulable deterioro cognitivo. E inhabilitación temprana por el Colegio Cardenalicio.

  4. No soy psiquiatra. Pese a ello, me atrevo a decir que, en la figura de Francisco I, tenemos a un psicópata de manual. Y lo más grave es un falta total de inteligencia, pues, como es iletrado, se acentúa enormemente su falta de escrúpulos. No es ya que Jorge Mario sea demente, que lo es. Lo peor es que el argentino es malvado, cruel. Y, por ende, está en contra del bien. Nos lo viene demostrando desde el mismo día en que asumió como pontífice. Es más, me atrevo a decir que ni cree en Dios. Porque si creyese, por lo menos le respetaría. Mas, de sus actos, se desprende que el único dios que existe es el propio Francisco I. Ojalá sus desbarres se pudiesen justificar por el padecimiento de una enfermedad mental. En tal caso, merecería la indulgencia de Dios. Sucede, empero, que este no es el caso. Y queda en manos del Altísimo el juicio a los actos contrarios a la fe, de la que debería ser depositario y su más valiente defensor.

    Lo que sí que tengo claro es que todo será para bien. Pues a lo largo de la historia, el Señor nos ha dado innumerables muestras del infinito amor que nos profesa. Jesucristo, cómo no, ama al porteño. Mas, éste, en lugar de abrirle la puerta de su corazón, ha preferido llamar a la del Enemigo. Y el Demonio, no se ha podido resistir a tanta insistencia. En resumen: que él solito se ha metido en un buen lío. Del que no tiene escapatoria posible, pues DE DIOS NADIE SE BURLA.

  5. Es del conocimiento general, no lo digo yo, que el santo Padre estuvo en tratamiento de sicoanálisis con una doctora argentina, mas roja que un tomate, comunista perdida, y alguna influencia habrá tenido en la conducta de su santidad, y no por cierto, buena. Es lo que hay.

  6. Yo ya me convencí hace años, que tiene serios problemas psicológicos. Los toc indicados no son lo único. Está la sistemática incoherencia entre lo que afirma y lo que hace, el autoritarismo, las venganzas en el caso de muchos obispos y cardenales, los cambios de afecto hacia algunas personas (filias y fobias irrazonables) y de humor, la incapacidad de asumir errores y responsabilidades (que yo recuerde, solo después del bochornoso episodio con la china reconoció que había actuado mal),… En fin, un caso apetecible de estudio para cualquier psiquiatra. Por lo demás, no en vano parece que ya lo corroboró en su momento el prepósijo general Konvelbach.

  7. Por experiencia propia, les puedo decir que el transtorno obsesivo compulsivo es «inaguantable» (lengua coloquial: un «coñazo»).

  8. Wanderer, además, más de una vez lo ha calificado o presentado de sociópata con testimonios y hechos de cuando era Primado en Buenos Aires. O sea, Bergoglio es una joyita, carne de psiquiatra.

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