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También los salesianos andan despistados

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No sé si saldrá el cartel anunciador de esta conferencia que va a dar el señor o señora Paramahansa Yogananda en el Colegio San Juan Bautista de los Salesianos de Estrecho (Madrid) el próximo 23 de septiembre.

Lo de señor o señora no tiene ninguna segunda intención.  Simplemente responde a mi total desconocimiento sobre nombres indios, ni idea de si Paramahansa es nombre masculino o femenino, y del cartel anunciador que tengo a la vista, ignoro si los lectores del Blog también lo tienen, y dados  los looks de no pocos y pocas hoy, pues vayan ustedes a saber.

Además lo del sexo de este o esta divulgador/a del Kriya Yoga es irrelevante. Lo que no me lo parece es que los salesianos se dediquen

 

Comentarios
13 comentarios en “También los salesianos andan despistados
  1. Esta usted hablando de un colegio y parroquia con un promedio de 1200 jóvenes anuales en su centro juvenil y grupos de fe durante los últimos 20 años.
    Antes de criticarlos lávese la boca.

  2. DOMINGO XXIV
    DEL
    TIEMPO ORDINARIO

    En este pasaje del Evangelio, Jesús quiere que entendamos que Dios nos ama de una manera tan absoluta que es inimaginable para el hombre. Y nuestro amor debe ser proporcional al amor de Dios.

    Para difundir este mensaje, Jesús emplea la parábola del «siervo despiadado.»
    Queda patente cómo Dios nos perdona a cada uno de nosotros, y nos invita a su vez a perdonar siguiendo Su ejemplo.
    Pero… ¿Porqué Jesús nos amenaza con el infierno para convencernos? El mensaje podría traducirse como: si no perdonas, irás al infierno.

    Para demostrar el grado de perdón al que estamos llamados, Jesús primero nos muestra una escena de la vida cotidiana: Un rey que decide poner orden en sus cuentas. Pero a partir de aquí, rápidamente, la escena se aleja de lo que se podría esperar con la cancelación de una deuda. En un segundo tiempo, sobreviene una nueva sorpresa: una pesada condena cae y el culpable es castigado. Y al final el relato nos invita al ejercicio del perdón.

    Tratemos de entender esta parábola. Pertenece a la vida cotidiana de Palestina en el tiempo de Jesús. El emperador romano Tiberio, el rey Herodes, o los gobernadores, tenían las cuentas auditadas, y ellos mismos supervisaban el pago de las deudas de mayor importancia.

    Por esta razón este rey comienza llamando a su presencia al siervo que le debe más dinero. El origen de esta deuda no es desconocido, y no reviste importancia para nosotros. Lo que importa es que la deuda es colosal, más de lo que una persona puede gastar en su vida, y es imposible reembolsarla.
    Por consiguiente, sobreviene la condena de prisión y la venta de las propiedades del criado.
    Hasta aquí todo es normal y justo según la justicia de los hombres. A lo sumo, ¿Podemos estar ofendidos de que la gestión de este reino sea tan deplorable que nadie hasta ahora no haya caído en la cuenta de un débito de tal magnitud?

    Todo cambia cuando el rey, conmovido por la angustia de su siervo, le condona la deuda. Nosotros los cristianos pensamos que es algo normal, pero imaginemos al Presidente de la República de Francia, perdonando graciosamente a un ministro que hubiese malversado mil millones de euros. Dudo que nos pareciese tan bueno! No, estaríamos indignados, y con razón.
    Encontramos esto normal en la parábola porque sabemos de antemano que este Rey es Dios Padre, y que el siervo en cuestión nos representa a todos nosotros.
    Como Dios es nuestro Padre, estamos acostumbrados a recibir Su perdón, porque de otra manera ¿Cómo podríamos ser dignos de acercarnos al altar para recibir al Señor?

    Loo que nos dice la parábola acerca del perdón, se refiere también al que Dios espera de nosotros respecto a nuestro prójimo.
    Aunque el siervo despiadado esté reflejando nuestra manera de ser y de obrar, parece natural condenarlo, siguiendo el ejemplo del rey, a causa su corazón carente de piedad.
    Somos testigos de la escena entre los dos siervos, y como tales, estamos conmocionados ante este siervo que se ha beneficiado de la gracia de su Señor y que es incapaz de tener el mismo gesto respecto a quien le debe infinitamente menos. Pero… Este siervo soy yo, eres tú!
    ¿ Estamos también condenados al infierno por ser incapaces de perdonar a nuestros padres, a nuestros cónyuges, a nuestros hermanos, a nuestras hermanas, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo? De hecho, todos tenemos buenas razones para no perdonar ciertas palabras y acciones que nos hicieron sufrir. ¿No es cierto? Recordemos todas las veces que dijimos: Nunca le perdonaré. Estaré enojado con él toda mi vida. No quiero verlo más.
    Pero la pregunta ahora es: A todos los que no perdonamos, ¿Nos condena Dios al infierno y a las tinieblas?
    Y se puede responder lo siguiente: Jesús no dice literalmente que Dios el Padre nos condenará al infierno, sino que seremos condenados de la misma manera que condenamos a nuestro prójimo.
    En las puertas de la Catedral de Notre-Dame de París se representa el Juicio Final. Por un lado están los que entran en el Reino de Dios y al otro lado los condenados. Los condenados se agarran con toda su fuerza a una cuerda que un demonio lleva al infierno. Esta bella escultura nos dice que estamos tan unidos a nuestros pecados que nos llevan al infierno, sin que queramos soltar la cuerda.

    En lo concerniente al perdón ocurre lo mismo. Cuando condenamos a una persona diciendo: Nunca le perdonaré, le encadenaremos a nuestra condenación. Pero lo que Jesús nos hace entender aquí es que no sólo encadenamos a nuestro prójimo, sino que también estamos apegados a esta cadena.
    La condena que formulamos nos convierte en jueces y carceleros, obligados a permanecer eternamente unidos a aquél a quien condenamos.

    En conclusión, entendamos que sólo el perdón libera a nuestro hermano y a nosotros mismos. Si no podemos perdonar, no podemos entrar en el Reino de los Cielos, porque permanecemos unidos a nuestros enemigos y a los sufrimientos que nos han infligido.
    Liberémonos, pues, para no morir en el sufrimiento. Dejemos caer la cuerda de nuestras condenas para quedar libres del mal, siguiendo el ejemplo de Cristo que perdonó en la Cruz a todos aquéllos que lo habían condenado y abandonado. Perdonemos de corazón para que no ser mentirosos cuando rezamos la oración que Jesús nos enseñó: «Perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

  3. San Juan Pablo II de Asís, quien según se dice aquí caía en trance al poco de empezar a rezar, tiene mucho que ver con el sincretismo práctico, cuando no incluso teórico, que ha invadido a la Iglesia. Los salesianos que acogen este acto de confusión orientalista tiene pues ilustre patrono a quien encomendarse ¡San Juan Pablo II de Asís, ruega por nosotros!

  4. Pues tal como dice D. Antonio la conferencia y luego se aclara en el segundo enlace de Miguel, la impartirá un señor y tratará sobre las enseñanzas del yogui de nombre impronunciable.

    Pero eso a mí me resulta indiferente, lo que no me resulta indiferente es que se haga en un local de y/o con el patrocinio de al menos una parte de una orden religiosa.

    Desde que el mundo es un pañuelo, se echa de menos una meditación católica, algún tipo de introspección que nos permita una oración más fecunda. Recuerdo que S. Juan Pablo, caía en trance a los pocos segundos de ponerse a rezar. Tal vez lo de trance sea demasiado, pero sí que se concentraba de tal forma que le mundo dejaba de existir.

    No pretendo alcanzar ese estado de oración, porque él era un santo, pero al menos estar concentrado en lugar de pasarme el tiempo evitando desconcentrarme. No9 sé si le pasará eso a muchos o a pocos. Pero nunca nadie me enseñó alguna técnica que me permita concentrarme en la oración sin pensar en otra cosa.

    Creo que eso sería un buen tema de conferencias, cursos, talleres o lo que sea y no las meditaciones orientales, que por su naturaleza, son contrarias a la enseñanza de la Iglesia.

  5. Nota de F. de la C.: No tengo ni idea de esta asociación. Seguramente será buena pero las desgracias hacen que aparezcan sinvergüenzas que intentan pillar a incautos buenas personas. Además no quiero que el Blog se convierta en un anuncio de recaudaciones de mil necesidades reales y ficticias. Si era tan buena su labor y tenía tantos seguidores la recuperación será inmediata. Pero el Blog no está para eso. Y no es lo mismo pedir oraciones que euros.

  6. La Cigüeña no se entera habla de una conferencia que va a dar un muerto. Nuevo signo de ignorancia.
    De nuevo opinion sin información. Que terrible es la arrogancia de la ignorancia.

  7. Ya lo dice la palabra «sale-sianos», porque «se salen» de la disciplina, de la lógica y del magisterio (véase el escaparate de su librería de Vigo, en la calle Venezuela: un espanto herético).

  8. No veo el cartel, don Francisco, pero me pregunto si se trata, no de una conferencia DE Paramahansa Yogananda sino de una conferencia SOBRE él. Porque el nombre y apellido corresponden a UN yogui por lo visto célebre por sus enseñanzas y su autobiografía… fallecido en 1952.

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