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Sigue el escándalo inmobiliario

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La página de los idos, despedidos, queridos, protegidos, sostenidos, barridos, después  de algunos artículos soporíferos vuelve a morder. Ahora al párroco de San Jorge y sus feligreses, presentados como los malos de la película, unos ricos egoístas insolidarios con los pobres que iban a ser los beneficiarios del corazón generoso del arzobispo, tan evangélico él. Curiosamente, la tesis anterior del arzobispado.

Todo parece indicar que se está anunciando la defensa de los imputados: hicimos lo que el cardenal arzobispo quería y bendecía. Y que además era lo bueno.

Supongo que el cardenal, que deshizo lo que según los hoy malqueridos había alentado, habrá estudiado su comparecencia como testigo, de momento, que, en principio, no parece sencilla.

A mí, como católico madrileño, me gustaría que triunfara la segunda tesis: el cardenal fue sorprendido en su buena fe y tan pronto como se dio cuenta de lo que en verdad se pretendía, en perjuicio de la Iglesia, se apresuró a desmontar el estropicio reconociendo que quienes tenían razón eran el párroco y los fieles de San Jorge y no la patulea de inútiles o aprovechados que, abusando de su buen corazón le habían hecho aparecer como el avalista del escándalo inmobiliario.

Aunque no falta quien crea que el caiga quien caiga podría llegar al mismo cardenal a quien ven, como poco, tambaleante.

https://www.infovaticanaverum.es/articulo/actualidad/nemine-discrepante/20210111091640002661.html

 

 

4 comentarios en “Sigue el escándalo inmobiliario
  1. Lo importante es que se deshaga todo lo que se ha hecho mal y que no se haya perdido la parroquia de san Jorge. Cuando el cardenal Osoro sea misericordiado, que lo será, sabremos lo que verdaderamente ha pasado. Para el resto de obispos españoles lo sucedido es un recordatorio para no hacer despropósitos y que las cuentas de las diócesis las lleven al menos dos ecónomos y un vicario.

  2. Aunque no voy a leer el enlace proporcionado, para no incrementar el número de visitas, de esa página, pienso que de todas formas sirve para mantener fresco el tema y no que Osoro se haga el suizo, sino que responda, pruebas en mano y no traten de hacernos creer que fue sorprendido.

  3. Yo, a lo mío: prefiero un Osoro que se abrase hasta el final, como Coccopalmerio, mantenido en su puesto hasta los ochenta, aunque, en este caso, es más complicado, porque quien lo sostiene en su cargo tiene ochenta y cuatro años y se hace difícil creer que siga con ochenta y siete.

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