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Si es como me lo cuentan se han lucido los obispos argentinos

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obispos argentinos

Profunda preocupación, y malestar hay en vastos sectores del clero y los religiosos argentinos por la posibilidad concreta del quebranto de la Mutual del Clero, de la Conferencia Episcopal Argentina. En una reciente carta, firmada por el secretario general de la CEA, el agustino obispo auxiliar de La Plata, y ultrafrancisquista, Mons. Alberto Bochatey -que lleva, también, la rúbrica de Mons. Sergio Buenanueva, obispo de San Francisco, y de Mons. Marcelo Mazzittelli, obispo auxiliar de Mendoza- se informa sobre «la situación económica de nuestra mutual y la dificultad que muchas diócesis tienen para sostener los gastos médicos que exceden al cupo señalado por San Pedro, absorbiendo ésta una deuda que empuja a una desfinanciación, realidad que proyectada a corto plazo se dirige a una no sustentabilidad del sistema. En este punto, tenemos que ser muy claros: la Mutual San Pedro no tiene sustentabilidad en el tiempo y sus reservas se agotan»

     Afirma, asimismo, que  «se inició un asesoramiento con consultores especialistas en el sector para ver la posibilidad de un acercamiento a prepagas y a obras sociales en vista de lograr un convenio para cubrir las necesidades de los afiliados de San Pedro. De lo gestionado quedó como posible prestadora la obra social OSDEPYM (Obra Social de Empresarios, Profesionales y Monotributistas). El posible acuerdo sería en principios (nótese el error ortográfico) por el término de un año con posibilidades de renovación o de recisión (¡otro error ortográfico! ¿Y el Diccionario de la Real Academia Española) en cualquier momento por acción de las partes. Si se concretara el convenio los servicios serán brindados con prestadores propios o redes prestacionales contratadas por OSDEPYM, debiendo los beneficiarios atenderse en los mismos, por lo tanto, no regirían algunos de los actuales prestadores de San Pedro«. 
     No podían faltar en el mensaje (tratándose del obsecuente episcopado francisquista), la debida referencia «sinodal», el mal llamado «lenguaje inclusivo», con «religiosos y religiosas»; y el casi sacro «consenso». De ahí esta frase:  «Con lo informado consideramos necesario realizar una consulta a los socios, presbiterios de las diócesis y a los religiosos y religiosas de congregaciones e institutos, para lo cual les solicitamos quieran tener a bien responder por Diócesis y por Congregaciones religiosas (¿las respuestas individuales no cuentan?, ¿se decidirá por mayoría simple, o mayoría calificada?, ¿se publicarán los resultados del escrutinio, como ocurre con las votaciones?) con urgencia al siguiente cuestionario (https://forms.gle/5EpK2mNjGdYUTPC2A), para evaluar el nivel de consenso para poder avanzar con las gestiones necesarias para concretar el posible convenio. Adjuntamos a la presente las condiciones de cobertura y la cartilla para analizar las prestaciones en cada provincia».
     Como indica en la reseña histórica de su página en internet: «El 12 de noviembre de 1874 fue fundada, aprobada y bendecida la Asociación Eclesiástica de SAN PEDRO, con el fin de “proporcionar al Clero Secular el socorro espiritual y material que han menester en vida y después de ella”.       En diciembre de 1959 la Conferencia Episcopal Argentina dio a conocer una  “Exhortación al Clero sobre previsión social”, en la cual encomienda a la Asociación Eclesiástica de SAN PEDRO la creación de un “servicio asistencial completo en caso de enfermedad”. La Exhortación expresa claramente “la obligatoriedad de afiliarse para todos los sacerdotes del Clero diocesano del país, sin excluir la posibilidad de la inscripción de miembros del clero regular”.

     Para cumplir adecuadamente con la finalidad encomendada por los Señores Obispos, SAN PEDRO modificó sus Estatutos sociales el 17 de diciembre de ese mismo año, y en 1971 se la autorizó a funcionar como Mutual»

     En numerosas ocasiones, «la obligatoriedad de afiliarse para todos los sacerdotes del Clero diocesano del país» generó diversos rechazos; ya que, por caso, se impedía que un sacerdote optara por otra obra social cuando, en virtud de un empleo propio de su misión (capellanía de colegios, universidades, hospitales, etc.), pudiera hacerlo. En dichas ocasiones, los obispos apelaban a la «caridad sacerdotal» y, llegado el caso, a la estricta obediencia… Son conocidos los casos de tratamientos crónicos (por ejemplo, diálisis), en que la Mutual no se hace cargo de la totalidad de la cobertura; obligando, así, especialmente a sacerdotes con bajísimos o casi nulos ingresos, a prácticamente mendigar ayuda de sus familiares, amigos o cualquier benefactor. E, incluso, terminar en los hospitales públicos, administrados por el Estado.
     Las consecuencias de esta medida ha causado estupor, especialmente, en sacerdotes ancianos; con dolencias prolongadas, y tratamientos crónicos. Que deberán, ahora, en la práctica, «comenzar de nuevo», en otros centros asistenciales; con todas las dificultades que, en razón de su edad y condiciones de salud, ello implica. Asimismo, como reconoce la misma cúpula del episcopado, las dificultades serán mayores en el interior del país.
     Una vez más, queda demostrada la inoperancia de la jerarquía eclesiástica argentina; que, con un Papa argentino, reconoce la bancarrota de sus servicios sociales. ¿O será ésta una muestra más de la «Iglesia de los pobres, y para los pobres»? ¿Los sacerdotes y religiosos argentinos -muchos de los cuales viven en el límite de la pobreza e, incluso, de la subsistencia- serán una vez más variable de ajuste de la mala administración de sus obispos?
Comentarios
8 comentarios en “Si es como me lo cuentan se han lucido los obispos argentinos
  1. Fracaso y abandono en todos los frentes. Pero francisquista francisquista, ya no debe quedar nadie. El suicidio es antinatural y hasta las ratas huyen del barco que se hunde. Los que esperaban sacar algún provecho de su obsecuencia y no lograron nada, se pasarán de bando apenas deje de respirar. Los que conservan la fe y callaron por miedo real a ser misericordiados, alzarán algún día la voz,

  2. Es muy interesante notar que la actual tiranía que padece la Iglesia de Dios tiene larga data…Que en 1959 se obligara a todos los sacerdotes a afiliarse a ese chiringuito financiero es simple y llanamente un robo al dinero que legítimamente poseen los presbíteros ¿por qué no podían buscar otro sistema de seguro social cada uno según las diversas situaciones? Eso en la época del papa bueno y antes del CVII. Este tipo de cosas en la legislación del antiguo derecho canónico, antes de los códigos napoleónicos de contenido canónico que son el del 17 y el del 83 eran sencillamente impensables, como si el dinero de los beneficios perteneciera al obispo y a no a los legítimos titulares. Por tanto era sencillamente un robo, eso sí, con toda la naftalina pía con que se le quisiera adornar.

  3. Cuando pincho en entradas anteriores se va a muchos días antes. En concreto he pinchado para ver si hay algún articulo más y han aparecido los del 27 de febrero.

    A ver si puede decirlo a los informáticos y que traten de solucionarlo.

  4. Los argentinos y los de todas partes y en España no se quedan los curas ancianos porque cobran, de momento, de la seguridad social y todavía es solvente-

    Las diócesis deberían tener a uno o varios expertos en administración porque está comprobado que los clérigos son un desastre y llevan a la ruina a la diócesis más boyante.

    Ya lo hicieron los apóstoles, nombraron administradores para poder ellos dedicarse a su ministerio. Pero sus sucesores no se enteran y así nos va. Y ya si hay alguno que gasta como si fuera un socialista, pues la ruina es rápida.

    1. No obstante, harto han querido a veces los señores obispos, por ejemplo en Madrid con el caso Fundaciones, en Roma en torno al caso Becciu, etc tirar de laicos, y han demostrado ser o más incompetentes o más ladrones incluso. Por lo tanto, confiar la administración eclesial a terceros no es una fórmula mágica. Lo que yo pienso es que suele faltar el sentido común de un padre de familia: no gastar más de lo que hay, y prevenir quiebras venideras con el ahorro y la contención del gasto. Y en lo de no gastar de más de lo que hay, a veces, hay que explicárselo al clero muy despacio, y con mucha insistencia.

  5. Qué le pidan a «san» Grabois un vuelto de los más de 1200 M de dólares que se «desparramaron» en el Fisu… Entre amigos, gauchadas…

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