Sensatísimo artículo, y misa, de Guillermo Juan Morado

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17 comentarios en “Sensatísimo artículo, y misa, de Guillermo Juan Morado
  1. En estos tiempos en los que estamos viviendo realidades extremas, es harto difícil mostrar equilibrio y moderación en los juicios. Este artículo de D. Guillermo Juan Morado es una buen ejemplo de estas virtudes. Se podrá estar de acuerdo o no con algunas de sus opiniones sobre ciertos temas que son susceptibles de discrepancia, y ello es perfectamente legítimo como es obvio, pero lo que es digno de alabar siempre en D. Guillermo es su tono mesurado y respetuoso cuando el entorno suele abundar en el grito, el exabrupto o la pedantería llena de rencor y superioridad. Sólo por ello, y más allá de las lógicas disensiones, es de agradecer encontrarnos con un discurso que pretende argumentar de forma razonada sin imposturas ni aspavientos.

    1. Ya lo dice el Señor, porque no eres frío sino tibio, te vomito.
      No estamos ahora en tiempo de moderacionea, de guiños, ni sonrisitas, ni de aparentar que subimos cuando bajamos…El tema es muy serio, y el padre Morado se ha metido en tierras movedizas, de las que es muy difícil salir. Tanto como bañarte en el mar y no querer mojarte, o querer contentar a todos y como dicen en mi tierra el horno no está para bollos.

    2. No es tibieza, Nomadejado, se dice rigor y modestia, al estilo de las ciencias biológicas, según su último artículo. Creo que el modelo de cristiano que representa don Guillermo (y que propone que adoptemos como el más perfecto) tiende más al cartesiano o incluso al protestante, para los que los católicos no dejamos de ser unos fanáticos con una fe que no es creíble por nuestra falta de razón.

  2. ¿Pero qué clamor de qué fieles?

    Se diría que, en todos los templos que han entrado en fase 1, el mismo lunes, de madrugada, se vería a los fieles durmiendo en sacos a la puerta de sus parroquias para hacerse con una de las plazas del 30% del aforo. Y no ha sido así.

    El lunes y hoy, en las misas estaban las mismas poquitas personas que siempre han ido a misa. Que son las mismas que efectivamente han limpiado y desinfectado los templos previamente.

    No han ido a limpiarlos los cuatro pijos de las campañas de los vídeos contra los obispos, que en su vida han usado una bayeta o una fregona, y cuyas manos delicadas nunca se han agrietado con lejía.

    Los que de verdad van a misa pero no hacen campañas de propaganda en vídeos impostados han padecido encerradas en sus casas la falta temporal de los sacramentos. Y en cuanto han podido, han ido a limpiar sus parroquias. Y, después, a misa.

    Y por ahora ningún servicio de voluntarios de organización se ha visto desbordado por la masiva afluencia de católicos, ni han visto rebasado el aforo, ni han tenido que contener a las muchedumbres ansiosas de Eucaristía. Y ya veremos el domingo si aparecéis por misa con vuestro clamor.

    ¡Clamor de los fieles! Pero qué burla…¡Ójala, no un clamor, siquiera una llamada para pedir confesión o comulgar! A mí párroco ni una sola persona le ha llamado en dos meses de cuarentena. Y a los de los vídeos no se os ha visto limpiar y barrer, no se os ha visto en misa y, cuando llegue el día de dar testimonio martirial, con menos blablablá y más derramamiento de sangre, a los señoritos de los vídeos os va a faltar campo para huir. Y la sangre la derramarán, como siempre, los curas y los humildes.

    1. Cómo será de párroco para que ningún fiel le haya llamado en dos meses. Hasta a los más malos que conozco no les ha faltado el aliento de sus grupitos de corps. Si así tiene usted cuidadas las almas, ni para bien ni para mal, sobran alegaciones contra sus palabras, yatedigomari (por cierto, qué nick para un sacerdote, ¿tan poco se cultivan ya en los seminarios?).

    2. Por cierto, puesto que la gente mayor se va a excusar, con buen sentido, además, vamos a ver cuánta gente acude a misa estos días (y el padre Juan Morado se ponía la venda antes de la herida), si no se va a ver (y quizá de ahí el alivio con que acogieron todos estos curas modernos y modernistas la medida) que a sus iglesias ya no va nadie porque la han vaciado con sus catequesis de gente joven. Lo que sale de sus palabras, querido yatedigomari, es envidia de esas parroquias que se han preocupado de catequizar a los jóvenes, de crear comunidades de fe viva, con matrimonios, hijos… que, en el fondo de su corazón moderno, vendido al mundo, ustedes odian.
      Por cierto, por si nadie se lo dice: parece la versión deslenguada de don Guillermo. Mismas ideas aunque sin contención ni formas.

  3. «El Gobierno prohíbe los actos religiosos al aire libre pero permite los conciertos de 200 personas»:

    https://okdiario.com/espana/gobierno-prohibe-actos-religiosos-aire-libre-pero-permite-conciertos-200-personas-5593090

    Y dice D. Guillermo Juan Morado que «tanto el Estado como la jerarquía de la Iglesia, han buscado, en este aspecto, un mismo fin: proteger la salud de las personas».

    Ja, ja, ja. Por menos que esto Paco Pepe le ha sacado los colores a otros clérigos.

    1. A mí lo que me hace gracia es que don Francisco José luego se asombre de que Benedicto XVI o Juan Pablo II pudiera hacer obispo a este o a aquel otro. Y no será que aquí no se le ha mostrado más crítica que loa a don Guillermo. Y con razones (como las de doña María Rosa, que menudo repaso le ha dao desde la sensatez, el sentido común, la razón y la fe, y no de boquilla ni obligada por voto o profesión para recibir nada a cambio más que la gratitud que yo le expreso aquí, ofreciéndole también mis oraciones), no con troles o con infundios. Los hombres, seres caídos, somos así: tenemos nuestro punto ciego, y el o la que entra ahí, ya puede ser barrabás, que magnificamos su virtud y aniquilamos su estupidez o su maldad. Deformamos.
      Por cierto, el artículo no va de su primera misa después del cierre, sino que es el enésimo que, en su obsesión, el padre Juan Morado dedica a justificar lo que hicieron los obispos. Es cerril como él solo. Parece encarnación en el papel de aquel que seguía arando cuando la linde terminaba. Y ahora, como dice Óscar, se nos viene arriba en plan valiente, como el que a toro pasao ofrece el pecho a un imaginario morlaco. Que se quiten tós, que me lo como.

  4. ¿Es sensato que un sacerdote católico se refiera a la libertad de culto o al derecho a la libertad religiosa? No, no es sensato, es contradictorio y no es tener clara la fe católica. En el orden de Dios no tiene cabida tal libertad ni derecho. En el desorden del pecado sí. Reflexionen. Puedo escribir poesía o predicar a Jesús, pero en el orden de Dios.

  5. Este artículo me parece un poco íngenuo al decir que los reales decretos y las normas episcopales han coincidido. Un tanto buenista diría yo, diciendo sin decir. Los obispos en la inmensa mayoría se han pasado tres pueblos. Me parece una barbaridad haber ido más allá del decreto y mandar cerrar las iglesias y prohibir ir a misa Me parece un aberración que los curas hayan abandonado su rebaño cerrando las puertas de los templos a cal y canto como si los fieles fueramos unos decerebrados o unos apestados. Y ahora con la desescalada es de pena la imagen que estamos dando y las medidas establecidas, y todo para salvar la imagen de Iglesia costa de la incredulidad y piedad de los fieles. En Sevilla, la charpa eclesiástica con Juan José a la cabeza, recomienda hasta no arrodillarse…..Esto es el colmo… Se han lavado las manos como Pilatos. En la catedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos… Hipócritas!!!!!

  6. Gracias, Pacopepe.
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    Ser mártir es una gracia. Causar el martirio a otros, un crimen. Exponer a otros a un contagio, como mínimo es una irresponsabilidad.

    1. «Cualquier persecución me va a tener enfrente»
      Jajajajaja muy bueno. Morado, el canguelero por antonomasia, haciéndose el machote. Muy bueno.
      Claro que no le podía faltar intentar denigrar a los que si creemos en el Santo Sacrifico eterno, con hacernos los mártires. Bueno, que le vamos a hacer..

    2. Sí, es lo que nos han contado. Pero, no. En primer lugar, había dispensa del precepto dominical. En segundo lugar, se debe y puede proteger la salud y la vida, dando culto a Dios al mismo tiempo, por lo que ese antagonismo es una falacia. Una excusa que no cuela, hablando en plata. Y la mejor prueba de ello y del error cometido es que ahora se empieza a celebrar culto público con las precauciones que pudieron y debieron tomarse -y que algunos, como las Vírgenes prudentes de los Santos Evangelios, tomaron- desde el principio. Porque podía venir el Esposo y encontrarles fuera de su campo (sí, no estaban donde debían), por miedo al coronavirus. Mire, es que hasta el Papa (tan mal glosado, e incomprendido), en su homilía de 28 de marzo de 2020 habló del “sentimiento del pueblo de Dios” y dijo que “el pueblo fiel de Dios … no puede fallar: tienen esa infallibilitas in credendo”. Y añadió, “pensemos en la élite que se separa del pueblo de Dios, en ese clericalismo”. Ha dicho y recomendado muchas otras cosas, durante el estado de alarma, que los obispos no han tenido en cuenta. ¿No las escucharon? ¿No les interesa?. Les recomiendo que lo lean todo en: http://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2020.index.html. Los fieles debemos tener piedad con nuestros pastores, pero estamos “requetecansados” de ver, en los medios, tanta reiterada autocomplacencia y estudiada ambigüedad en los “portavoces” de la Iglesia. Porque sí, creo que a estas alturas todo el mundo sabe que en el origen del problema no ha estado el Gobierno y cuando, aquí o allá, ha habido una injerencia ilegal, es bueno recordar que los representantes de la Iglesia en España no han querido denunciarla. ¿Cómo iban a hacerlo, si habían dado la orden de suprimir el culto público, e incluso recomendaron cerrar las iglesias y alguno hasta amonestó a sacerdotes supuestamente desobedientes?. ¿Acaso temían lo que podían pensar de la Iglesia?. ¿Tal vez no era “conveniente” defender la Eucaristía, como el Alimento y la Medicina que es, así, con Mayúsculas? Pues tendríamos en esto, además, un respeto humano, que nos es de Dios. Penoso. Me anuncia esta misma web la perfecta homilía de un conocido sacerdote, bajo el titular “es necesario que el mundo comprenda que hay alguien capaz de desobedecerle porque quiere obedecer a Dios”. Pero ¿cómo va a comprender eso el mundo, si la misma Iglesia da muestras de que no lo tiene claro?.

      1. Francisco fue el impulsor de la prohibición del culto público.
        Y como esta a lo que dice el mundo, oído el clamor de los fieles, tarde u mal vino con del sentimiento del pueblo de Dios.
        Yo creo que Francisco sabía desde el principio más de la cuenta: creo que por eso se anticipó al confinamiento que ya se está demostrando que no sirve para nada, y por eso seguidamente apoyo la renta mínima universal, en línea con la estrategia de este virus: acongojar, confinar, empobrecer y terminar esclavizazandonal pueblo al estado mediante una renta mínima universal, estrategia comunista por antonomasia

        1. Muchos se han mirado en el Vaticano en este asunto, para luego defender que cada Diócesis debía adoptar las medidas con una visión de las circunstancias concretas en cada una de ellas. Palabrería hueca, en la mayor parte de los casos. Fueron a lo fácil y a lo cómodo. Es posible que se sobreestime el poder de decisión del Papa, en este asunto, también en lo que afecta a la Santa Sede. Además, sabemos que, como norma de conducta, no le gusta imponer, sino persuadir a todos a dejarse guiar por el Espíritu. Por eso, una de las últimas cosas que ha recordado a los obispos, es que su primera misión es rezar. Pero volviendo al cierre del Vaticano, opino que no es comparable al cierre de las Parroquias, porque el coronavirus nos ha venido obligando a desplazarnos lo mínimo. Si lee todas las homilías del Papa, por lo menos desde mediados de marzo se conoce su posición y ha sido siempre la misma. Pocos saben o quieren ver que el Papa Francisco tiene una estrategia, como Papa del fin de los tiempos, porque el Anticristo tiene que venir, queda poco tiempo y él lo sabe y sabe también lo que le espera. Pero es fiel a su misión y a la voz del Espíritu: “traedme a las gentes antes del Día”. Muchas de las cosas que dice y hace se explican en este contexto. Deberíamos apoyarle, no atacarle, porque la voluntad de Dios es que todos se salven y lo primero es acercar sus corazones a Dios, con la oración de intercesión y la caridad.

  7. Lo verdaderamente sensato es poner siempre a Dios en primer lugar y confiar en Él. Muy al contrario, lo que se ha hecho con motivo del coronavirus es lo que manifiesta el propio autor del artículo:
    “Creo que, tanto el Estado como la jerarquía de la Iglesia, han buscado, en este aspecto, un mismo fin: proteger la salud de las personas. En cierto modo, yo, como simple cura de parroquia, se lo agradezco. Creo que, aunque de modo doloroso, han protegido tanto a mis feligreses como a mí”.
    Qué lástima, que no hayan pensado, éste y tantos otros pastores, que Dios tenía mejores medios para protegerles y protegernos que el Estado y la jerarquía de la Iglesia. Lamentabilísimo y ejemplo pésimo, el que han ofrecido, ante creyentes y no creyentes. Además, pretenden justificarlo. Incluso sugieren que discrepar es pretender ser mártir. Todos sabemos que el martirio viene de Dios y no lo busca uno, por lo mismo que nos es mandado, solamente (y no es poco) cumplir la voluntad de Dios. Pero resulta que a Dios se le debe culto público y a este servicio está la Iglesia, en todo tiempo y circunstancia, haya o no persecución. En este caso no había persecución, pero sí había peligro y ante el peligro, se han escondido. Para protegerse. Lo dicen ellos, aunque ya nos habíamos dado cuenta (por eso nos acusaban de temerarios). Si hubieran mantenido el culto público, al servicio de su misión, los que hubieran aceptado (incluso solamente) la mera posibilidad de morir contagiados, serían mártires. ¿Pueden negar esto, siendo tan sabios como nos quieren dar a entender?. ¿Pueden negar que el martirio es semillero de vocaciones? Mientras no lo vean con sus ojos, como Tomás… y como son escasos los sacerdotes… ¿A lo seguro?. Pobres.
    Sigue diciendo el artículo: “Es evidente que, superada o controlada la pandemia, lo que ha valido en circunstancias extraordinarias, ya no valdrá”. Pues yo no me atrevería a asegurar nada, visto lo visto, y mucho menos que volvamos a unas circunstancias ordinarias, porque la Copa de la Ira de Dios hace tiempo que rebosa y en gran parte por los pecados de su Iglesia. Les remito sobre esto, por ejemplo, por poner una fuente bien eclesial, a los audios del Padre Justo A. Lofeudo, que encontrarán en internet.
    También nos habíamos dado cuenta de que no han diferido mucho las normas de los obispos. Esto es lo más penoso y difícil de digerir (la casa de Dios desolada), pero nos recuerda que la santidad es siempre una flor selecta, que por pequeña que fuere, extiende su fragancia sin límites de tiempo o espacio: Ahí tienen, pues, de ejemplo, digno de recordarse y subrayarse, al benditísimo y magnífico Monseñor Reig Pla, con unos niveles de audiencia de “streaming” que no son de extrañar, porque la gente va donde reconoce la voz del Buen Pastor. A sus homilías les remito, porque les van a hacer bien a todos y especialmente a los pastores reduccionistas (ver para creer) del concepto de salud a su dimensión corporal.

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