Santo Tomás de Aquino no justifica la homosexualidad

Amours Como pretende un fraile dominico en un libro. Un habitual y docto comentarista del Blog nos remite la traducción de un artículo que cuatro dominicos y una dominica, con cargos docentes, han escrito refutando las tesis del libro en cuestión. Como me parece de notable interés y clarificador en estos días de perroflautas os lo inserto: Un tal Adriano Oliva,  fraile italiano, ha escrito un panfleto publicado en francés -Amours- en les Éditions du Cerf, donde a propósito de la homosexualidad y la comunión de los divorciados vueltos a casar, intenta retorcer los textos de Santo Tomás de Aquino, haciéndole decir lo que no dijo. http://www.editionsducerf.fr/librairie/livre/17510/amours Ha encontrado respuesta adecuada por parte de dos frailes, y una monja, profesores del Angelicum, y de dos Frailes Profesores en la Facultad de la Inmaculada, del Estudiantado de Washington: «CINCO DOMINICOS RESPONDEN A ADRIANO OLIVA Es el tomismo simpatizante del estilo de vida gay? Respondemos con otra pregunta: Esta frase procede de un especimen sofisticado de estudiante  de teología? Tal es la impresión dada por el erudito medievalista Adriano Oliva en su nuevo libro Amours, publicado en francés e italiano. El trabajo se dirige a un público amplio. Entre otras cosas, el dominico italiano hace una llamada a una revolución en la práctica pastoral de la Iglesia entre los divorciados civilmente vueltos a casar, así como los homosexuales sexualmente activos. Muchas de las afirmaciones de Oliva pretenden echar sus raíces en una nueva interpretación de Santo Tomás de Aquino. El libro ha causado un escándalo significativo. A continuación, cinco dominicos (tres del  Angelicum de Roma y dos de la Casa Dominicana de Estudios en Washington, DC), responden a la mala interpretación que Oliva hace del Doctor Angélico. Considerarmos cuatro principales interpretaciones erróneas y mal uso de Santo Tomás de Aquino. Comenzamos con el enfoque que Oliva da al matrimonio, que conduce directamente a su versión de lo que un crítico ha llamado «gay tomismo.» Todas las referencias están tomadas de la edición francesa. Primera lectura errónea: Separar el vínculo del matrimonio del bien de la prole: Oliva separa las dos partes esenciales del matrimonio que Santo Tomás de Aquino sostiene que van inseparablemente juntas. El Santo señala que el matrimonio se produce mediante el consentimiento de la pareja. Esto sucede en la ceremonia de la boda. Para el Aquinate el vínculo del matrimonio tiene un propósito doble: 1) la procreación y la crianza de los niños, y 2) el crecimiento de la pareja en el amor y el apoyo mutuo a través de su vida en común. Sin embargo, Oliva afirma que, para el Santo Doctor, el bien de la procreación no es parte de la «esencia del matrimonio» (Amours, 20). Como demuestra la conclusión del libro, Oliva sostiene que  Santo Tomás de Aquino nos puede ayudar a pensar en el matrimonio en la abstracción completa de la pro-creación y el bien de los niños. Oliva afirma: «para la pareja heterosexual, cada persona está llamada -él o ella- a trascender en el amor al otro, y esto no a través de la apertura a la procreación, que no es parte de la esencia del matrimonio, sino a través del amor indisoluble de la propia esposa.» Nada de esto se encuentra en Santo Tomás. En cambio, el Doctor Angélico insiste en que «el bien de la prole es el fin principal del matrimonio» (Comentario a las Sentencias, libro 4, distinción 33, cuestión 1, artículo 2 c). En ninguna parte Santo Tomás de Aquino dice que el bien de los niños es opcional para el matrimonio. Santo Tomás une el amor mutuo de la pareja y su cuidado de la prole. Oliva  lo separa. Segunda lectura equivocada: la Iglesia puede formalmente permitir algunos actos sexuales fuera del matrimonio. Oliva insiste en la separación de la prole respecto al  matrimonio. Como era de esperar, las consecuencias pastorales de esta afirmación son de largo alcance. Propone que los Concilios de Trento y Vaticano II sigan las enseñanzas de Santo Tomás sobre el matrimonio (es decir, Santo Tomás leído por Oliva). Llega a la conclusión de que, dado  que «la unión sexual no es parte de la esencia del matrimonio, como enseña el Catecismo del Concilio de Trento y el Vaticano II, en consecuencia, el ejercicio del acto sexual entre parejas divorciadas  y  vueltas a casar  -civilmente-no daña el vínculo sacramental existente. «Por lo tanto, la Iglesia puede usar el poder de las llaves para dispensar estas parejas de la obligación de vivir la continencia perfecta. Afirmación asombrosa de Oliva  que no tiene nada que ver con la enseñanza de Santo Tomás de Aquino, el Catecismo de Trento o del Vaticano II. Más bien, se deduce directamente de su mala interpretación del Santo sobre el matrimonio,   que continúa en el uso de diversos textos magisteriales. Incluso hace un llamamiento a la encíclica de Pablo VI Humanae Vitae (párrafos 8-10) para argumentar que el ejercicio de la sexualidad de una pareja legítimamente casada se separa de la necesidad de procrear. En otras palabras, el Papa Pablo VI enseña que el sexo no tiene por qué tener nada que ver con la prole. Nos parece que esta afirmación es simplemente indignante. El examen de un estudiante que llegase a tal conclusión merecería sin más un suspenso en cualquier facultad de teología que se precie. Tercera lectura errónea: Los divorciados y las parejas con nuevo matrimonio civil no pecan cuando fallan en la continencia Oliva apela a una doctrina moral clásica  iniciada  por Tomás de Aquino y muchos otros teólogos santos, es decir, las circunstancias que afectan a la culpabilidad de un acto pecaminoso. Oliva se pregunta si las parejas divorciadas y vueltas a casar,que se comprometen a una vida de continencia son aún culpables de pecado en todos los casos, cuando caen.  La respuesta es sencilla: No siempre. En general, estas parejas  cometen, o un pecado venial, o incluso, piensa que están libres de pecado. Es obvio que el tema en cuestión se refiere a una materia grave, a saber, la participación en el acto conyugal con una persona que no es el cónyuge. Oliva no explica por qué las circunstancias eliminan la culpa en tales casos. Parece que se anima al lector a hacer un acto de fe en el autor, ya que no se dan argumentos claros. Esta propuesta hace evidente que cualquier esfuerzo para promover la continencia entre los divorciados vueltos civilmenteó a casar, es inútil. El trabajo de Oliva es pastoralmente irresponsable. Cuarta lectura errónea: Los actos homosexuales pueden ser naturales y sanos. La afirmación  más  atrevida de la presunta tesis  «tomista» de Oliva es la siguiente: el coito homosexual puede ser éticamente bueno. Todo su argumento básicamente se apoya en la separación del matrimonio de los hijos y en una mala interpretación de un único texto de Santo Tomás  de  Aquino, en  la Summa Theologiae. El pasaje en cuestión (I-II, cuestión 31,  artículo 7) considera el placer desde una perspectiva metafísica. Santo Tomás de Aquino retoma la cuestión porque quiere explicar cómo alguien puede disfrutar de algo que, hablando con propiedad, es contrario a la naturaleza de la persona. Explica que algunos deleites están especialmente vinculados al cuerpo: alimentación, sueño, etc. Estas cosas son buenas para todos los animales, y no sólo para los seres humanos. Otras deleites encuentran su origen en el alma, es decir, que no se encuentran entre la mayoría de los animales, o incluso entre ninguno, excepto nosotros. A continuación, puede suceder que lo que no es natural para los seres humanos en general pueda llegar a ser algo «natural» para ciertos individuos, debido a su naturaleza ha sido alterada. Por ejemplo, algunos enfermos disfrutan comiendo tierra. Esto realmente no es natural para ellos, explica el Santo, pero se entiende más bien como una corrupción de su naturaleza. Lo que no es natural para la mayoría (comer tierra) se convierte en «natural» para ellos, pero sólo atendiendo a una situación de naturaleza corrupta. A  continuación Santo Tomás dice que, debido a las malas «costumbres» o hábitos, algunos hombres, finalmente, encuentran placer en comer seres humanos, o en la unión sexual con animales u otros hombres (coitu bestiarum aut masculorum). Así que para algunas personas, el canibalismo, la zoofilia, o relaciones homosexuales pueden llegar a ser placenteros como cuasi naturales, porque los actos pecaminosos distorsionan la  naturaleza. Oliva celebra este texto. Él piensa que muestra que los actos homosexuales son naturales para las personas homosexuales. Y lo que es natural debe ser bueno! También, para Oliva, Santo Tomás  sitúa el origen de la inclinación por el sexo gay en el alma de la persona homosexual. Es decir, esta inclinación proviene de lo más íntimo de su ser,  e inclina todo el camino a la unión sexual. Oliva concluye que podemos distinguir entre el sexo gay, buscado simplemente por el placer físico y el sexo gay tierno, que deriva de lo más íntimo de la persona homosexual. De hecho, las personas homosexuales están llamadas a vivir la inclinación que les es natural, en la fidelidad a otra persona del mismo sexo, y a disfrutar de los actos sexuales no principalmente por el placer, sino como expresiones de amor. La Iglesia debe bendecir  este tipo de uniones. Ahora bien, si, como propone Oliva,  la inclinación homosexual proviene de lo más íntimo del alma de la persona, entonces la misma lectura debe aplicarse a la mención de Santo Tomás Aquino sobre el  canibalismo y la bestialidad. Sin embargo,  es evidente que es un absurdo decir que los caníbales y los entregados a la bestialidad están siguiendo las inclinaciones de su yo más íntimo.  Ésta es precisamente la razón por la que Santo Tomás apela  al factor personal. ¿Por qué los tres vicios derivan del alma? Debido a que se encuentran específicamente entre los seres humanos. Las vacas no comen vacas. Santo Tomás dice que la mayoría de los animales no practican los tres vicios mencionados. La afirmación de  Oliva, de que algunas personas nacen con un alma homosexual,  queriendo apoyarse en Santo Tomás es indignante desde la perspectiva de la hermenéutica textual. Esto significaría que, según Santo Tomás, unos nacen con almas caníbales, y otros con almas orientadas a practicar el bestialismo. En este caso, no queremos que nuestros lectores no entendan lo que estamos diciendo. Todos los seres humanos, independientemente de sus inclinaciones sexuales o la orientación, tienen una dignidad intrínseca, son amados por Dios, se les ofrece la misericordia y la gracia de Dios, y pueden llevar una vida santa. (Mencionamos el canibalismo, la bestialidad, y los actos homosexuales, conexos entre sí, sólo por el modo de argumentar de Oliva. Tampoco afirmamos que estos tres temas tengan moralmente la misma equivalencia. Tampoco el Aquinate piensa que se trate de diferentes especies morales. Pero Santo Tomás aúna aquí esos tres temas, metodológicamente, para mostrar que  se trata de contrariar a la naturaleza en cada caso, y, a pesar de todo, a veces es buscado por ciertos individuos. El tema en cuestión es estrictamente la evaluación moral de las acciones homosexuales. «Las personas homosexuales», por el contrario, «están llamadas a la castidad. Mediante el dominio de sí mismos, que educa la libertad interior, y a veces, mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.» Conclusión En general,  nos encontramos con que Oliva hace una lectura de Santo Tomás de Aquino, no sólo inaceptable sino irresponsable. No se respetan los principios  básicos de interpretación de los textos. Además, el género popular del libro tiene el potencial de crear mayor confusión entre los fieles católicos. Por esta razón, sentimos una fuerte obligación moral de responder a las afirmaciones de Oliva. Padre Bernhard Blankenhorn, O.P. Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (Angelicum), Roma Sor Catalina Joseph Droste, O.P. Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (Angelicum), Roma Padre Efrem Jindráček, O.P. Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino (Angelicum), Roma Padre Dominic Legge, O.P. Casa Dominicana de Estudios, Washington, DC Padre Thomas Joseph White, O.P. Casa Dominicana de Estudios, Washington, DC»

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